¿La acción de reparación directa puede ser ejercida por el poseedor del bien que ha sido afectado?

Por   26/10/2017

Cuando por acción de la administración se causen daños a un bien ajeno, a simple vista se podría pensar que quien se encuentra legitimado para demandar al estado, para obtener la reparación es el dueño del bien; sin embargo esta legitimación podría ser distinta, cuando en vez de dueño existe poseedor. ¿Podría el poseedor demandar al estado en acción de reparación directa? ¿Su condición de poseedor le da legitimación para demandar o estaremos frente a un caso de falta de legitimación en la causa?

Como primera medida, si es posible que el poseedor demande por medio de la reparación directa, el resarcimiento de los perjuicios causados sobre el bien en el cual él ejerce animo de señor y dueño, por lo anterior si hay legitimación en la causa por parte del poseedor para demandar; ahora bien, no es cualquier poseedor el que goza de  este privilegio, se debe tratar de un poseedor regular.

Corresponde en este caso al poseedor, demostrar la ocurrencia del daño y que este fue ocasionado por la entidad o entidades estatales demandadas según el caso en particular, y además acreditar su condición de poseedor del bien afectado con el daño; la legitimación para demandar a través de reparación directa por parte del poseedor ha sido definida por el Consejo de Estado en múltiples sentencias.

Recientemente en sentencia   68001233100020000176701 del 30 de marzo de 2017 Consejero Ponente Danilo Rojas, el Consejo de Estado se refirió al tema de la siguiente manera:

“10.9. Ahora, no obstante lo anterior, para la Sala se encuentra suficientemente acreditado que el demandante ostentaba la posesión del bien objeto de su demanda, circunstancia que para fines indemnizatorios lleva a reputarlo dueño a menos de que otra persona justifique serlo en los términos del artículo 762 del C.C., y teniendo en cuenta igualmente que en oportunidades anteriores esta Corporación ha reconocido a los poseedores un interés jurídico sustancial para demandar.

10.10. Se debe recordar que existen dos elementos estructurales que configuran la referida posesión; (i) el animus, presupuesto que se define como la concepción y conducta que tiene el poseedor de ser señor y dueño de la cosa poseída y, (ii) el corpus, consistente en la relación material o física que se tiene con aquella. Partiendo de que la Corte Suprema de Justicia ha manifestado en múltiples ocasiones que la única posesión válida es la material, y debido a que el animus, como elemento proveniente de la intención del poseedor, no puede ser apreciado objetivamente, este se infiere siempre y cuando el corpus se encuentre demostrado y por ende, en estos casos se debe entender acreditada la posesión”.

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