La bolsa de valores no tiene como principal función la capitalización de las empresas

La bolsa de valores no tiene como principal función u objetivo la de permitir la capitalización de las empresas, sino la de brindar un nicho mercado para los “mercaderes” de acciones como hace más de tres siglos los definiera un famoso inversor escritor.

La financiación de las empresas se realiza en el mercado primario de acciones o valores, entre tanto el fuerte de los movimientos de la bolsa se da en el mercado secundario. Consulte: Mercado de valores primario y secundario.

Parte de la crisis financiera y económica actual que llevó a la ruina a millones de personas y a la quiebra a países como Grecia, Irlanda, Islandia, Italia, Portugal, España y un largo etcétera, tiene su origen, en parte, en ese mercado secundario que se lleva a cabo en las principales bolsas de valores, en donde se ha desarrollado un sistema que lleva a que miles de personas del común pierdan su dinero a la vez que un grupo de inversores obtienen multimillonarias ganancias.

Ese mercado secundario es el responsable, en gran parte, de la reciente acumulación de riqueza en unas pocas manos. Es frecuente escuchar a los gobiernos decir que no hay dinero para solucionar los problemas sociales que la gente por decenas de miles salen a la calle a reclamar en la mismísima Europa, pero en el fondo, el dinero no se ha acabado, pues bien es sabido que el dinero no desaparece ni se evapora, simplemente cambia de manos y termina en paraísos fiscales lejos de las manos de hacienda y de la mayoría de la gente que pierde sus empleos, o que si los conserva debe aceptar menos remuneración.

Wall Street ha sido la gran oportunidad de algunos pero la ruina de muchos. Ese poderoso mercado financiero ha tomado el control de casito todos los entes gubernamentales que se suponen deben regularlos para evitar excesos, y de quienes fijan políticas macroeconómicas que deberían corregir esas imperfecciones del mercado. Es por ello que cuando un banco se ve al borde de la quiebra porque los clientes a los que les han prestado dinero no pueden pagar, los gobiernos no dudan en imponer duras medidas económicas como despidos y abaratamiento de salarios, el incremento de impuestos y la disminución de la inversión social con el fin de garantizar que ese banco no pierda su dinero, pero no hay  rescate para esas empresas quebradas ni mucho menos a esas familias que perdieron el trabajo, la casa y la seguridad social.

Y todo ese problema, en parte, se ha originado en la avaricia de los mercaderes de valores que pululan en las bolsas de valores. Hoy incluso esos mercaderes están especulando con las materias primas y los alimentos lo que ha llevado que en los últimos cinco años, según datos de la ONU, los precios de los alimentos se hayan incrementado hasta un 60% por cuenta de los especuladores financieros. En definitiva, la avaricia no tiene límites ni consideraciones humanas.

Como se observa, los males que están causando las bolsas de valores pueden ser peores que la soluciones que brindan. Si bien permiten a las empresas capitalizarse en el mercado primario, luego se degenera a tal punto que lleva a la ruina a las mismas empresas junto con buena parte de la sociedad.

Este editorial se la revista Semana da un claro esbozo del problema a que se enfrenta la humanidad respecto a la especulación contra los alimentos que seguramente es el aspecto más grotesco y repugnante de los mercados financieros pues se juega directamente con el hambre y la vida de cientos de millones de personas.

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