La competencia desleal en ocasiones hace inocua la revisoría fiscal

La competencia desleal que suele presentarse entre algunos profesionales de la revisoría fiscal, en algunos casos puede hacer inocua la figura de la revisoría fiscal.

Uno de los principales objetivos de la revisoría fiscal, es brindar confianza a la sociedad y a terceros respecto a que la empresa desarrolla sus actividades con sujeción a las diferentes normas que le son aplicables, y que por tanto, sus intereses no están expuestos a ningún riesgo.

Pero esa confianza y fiabilidad que debe transmitir la revisoría fiscal, debe estar respaldada por una verdadera y efectiva actuación de quien ejerce la revisoría fiscal.

Es allí donde se presenta la principal falencia, puesto que algunos revisores fiscales no son estrictos en el cumplimiento de las obligaciones que les ha impuesto la ley.

Si nos adentramos un poco en las causa por la que algunos revisores fiscales no cumplen cabalmente con las obligaciones propias de la revisoría fiscal, encontraremos que se debe a que si lo hacen, la empresa prescindirá de sus servicios y contratará a otro profesional que sea más flexible en el complimiento de sus obligaciones.

Aunque se supone que la figura de la revisoría fiscal cuenta con absoluta independencia frente a las directivas de la empresa, en la realidad no siempre es así.

Por múltiples razones y motivaciones, algunas empresas tomas decisiones que no se ajustan completamente a la ley, reglamentos o estatutos, situación que debe ser advertida por la revisoría fiscal, pero en algunos casos, el revisor fiscal hace caso omiso a estas situaciones porque de ante mano sabe que si no lo hace, no le será renovada su contratación o en el peor de los casos, se le despedirá.

Se supone que la revisoría fiscal debe estar al servicio de los intereses de la sociedad, pero en algunos casos, está es al servicio de los intereses de las empresas, y en la medida en que el revisor fiscal no se ajuste a sus intereses, a sus requerimientos, su vinculación quedará en entre dicho.

Es aquí donde se presenta una especie de competencia desleal, no tanto en términos económicos sino en cuanto a la flexibilidad y la laxitud con que ejerce sus funciones el revisor fiscal.

Hay profesionales de la revisoría fiscal que no tienen mayores inconvenientes en permitir ciertas situaciones indebidas en una empresa, de modo que siempre tendrá mayores posibilidades para conseguir trabajo que aquel revisor fiscal que cumple cabalmente con sus obligaciones.

En cierta forma, se ha convertido en una realidad y premisa no escrita, el que si un revisor fiscal no permite una situación irregular, otro si lo hace, de modo que la empresa no dudará en despedir a quien no se ajuste a sus expectativas, situación que el revisor fiscal ya sabe de antemano y en consecuencia, es muy posible que actúe de acuerdo a esa malsana costumbre para no perder su trabajo.

Este tipo de prácticas ha hecho que la figura de la revisoría fiscal sea inocua en algunas empresas, puesto que a pesar de presentarse hechos irregulares durante mucho tiempo, la revisoría fiscal ha permanecido en silencio, y no son extraños los casos en que las empresas han quebrado por este tipo de situaciones irregulares, y la revisoría fiscal no emitió ni siquiera un informe elemental sobre la situación de la empresa.

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