La estrategia que salió mal para evitar la sustitución patronal

Cuando se compra una empresa pequeña o un establecimiento de comercio, el nuevo dueño seguramente querrá contratar sus propios trabajadores de confianza lo que necesariamente implica prescindir de los trabajadores antiguos, algo la ley trata de evitar con la figura llamada sustitución patronal, así que no es extraño que el nuevo propietario implemente alguna estrategia para evitar que se configure la sustitución patronal.

Hoy traemos un caso en que la estrategia implementada no salió avante, a pesar de que fue bastante creativa. Veamos en que consistió y que lo extraemos de una sentencia de la sala laboral de la corte suprema de justicia {Radicación 47544, fecha febrero 17 de 2016,  ponencia Jorge Mauricio Burgos, Ruiz}

El dueño anterior despidió al trabajador sin justa causa antes de vender el establecimiento de comercio. 3 días después el nuevo propietario firmó un nuevo contrato con el trabajador despedido, pero luego lo despidió durante el periodo de prueba, de manera que creyó prescindir de él sin consecuencia alguna, pero en el proceso cometió algunos errores que llevaron a la corte suprema de justicia a considerar que si existió la sustitución patronal.

En el procedimiento llevado a cabo se cometieron dos errores de bulto:

  1. Si bien el antiguo dueño despidió al trabajador a su debido tiempo (4 de junio), el nuevo dueño firmó en nuevo contrato antes de que se materializara la venta del establecimiento de comercio, pues el nuevo contrato se firmó el 7 de junio, pero la venta se firmó el 10 de junio y se protocolizó el 16 del mismo mes.
  2. Entre la terminación del contrato y la firma del nuevo contrato si bien transcurrieron 3 días, lo que se suponía implicaba que no había continuidad en la relación, materialmente sí la hubo debido a que confidencialmente esos días no eran laborables, por lo que el trabajador regresó a trabajar el mismo día en que lo hubiera hecho sino hubiera sido despedido por el antiguo empleador.

Esto lo resume la sala en su fallo de instancia de la siguiente forma:

Lo asentado por esta Sala en sede de casación conduce a darle la razón a la parte apelante, en lo que atañe con su disconformidad de cara a la negativa del a quo de la sustitución patronal y la solidaridad.

Para ahondar en razones, también observa la Sala que si bien el primer contrato formalmente finalizó el 4 de junio de 2005, por despido injusto del trabajador, también fue un hecho notorio que este correspondió a un sábado; el lunes 6 fue festivo, por tanto el regreso del trabajador al granero el martes 7 no desvirtúa la continuada prestación del servicio.

No es de buena fe que el empleador original despidiera al trabajador sin justa causa (según lo establecido en las instancias) antes de la formalización de la venta del negocio, y que el futuro propietario lo contratase seguidamente, justo antes de celebrar el escrito previsto en el artículo 526 del C Co. para que la enajenación produzca efectos inter partes,  y de esta forma, en principio, excluir la sustitución patronal por no darse el requisito de la existencia de un mismo contrato en la continuada prestación del servicio; pues, a falta de una explicación objetiva de lo sucedido dada la contumacia de uno de los demandados y la rebeldía del otro (se recuerda que el nuevo propietario ni siquiera contestó la demanda y que el empleador original estuvo representado por curador ad litem ante su renuencia a comparecer al proceso sin que se le pudiera notificar el auto admisorio de la demanda), es evidente que ello no se compadece con la buena fe que debe regir los contratos de trabajo según el artículo 55 del Código Laboral y que consagra el artículo 83 de la Carta Política como postulado al que deben ceñirse todas las actuaciones tanto de los particulares como de las autoridades.

A más de que el artículo 70 del CST expresamente señala «[e]l antiguo y el nuevo empleador pueden acordar modificaciones de sus propias relaciones, pero los acuerdos no afectan los derechos consagrados a favor de los trabajadores en el artículo anterior», entre ellos a la responsabilidad solidaria de «las obligaciones que a la fecha de la sustitución sean exigibles…» al vendedor del negocio.

Así pues, el nuevo propietario es solidariamente responsable del pago de las condenas impuestas a cargo del empleador original, de conformidad con el artículo 69 del CST.

Independientemente de los errores en que incurrieron lo empleadores a la hora implementar su estrategia, resulta evidente lo que la corte advirtió: que todo se hizo de mala fe, pues a todas luces se aprecia que la intención tanto del vendedor del establecimiento de comercio como del comprador, era deshacerse de ese trabajador.

Es de comprender que quien compra un establecimiento de comercio debería tener el derecho a trabajar con las personas que él quiere, pero ese derecho no puede estar por encima de los derechos laborales de los trabajadores, y en tal caso, lo que el primer empleador debió hacer, e incluso el segundo, fue despedir el trabajador, pero como se trataba a todas luces de un despido deseado pero injustificado, había que pagarle la respectiva indemnización. Si un empresario no quiere a un trabajador, despídalo pero páguele todo lo que ordena la ley.

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