La flexibilidad laboral desde la perspectiva del empresario

Para los trabajadores, sindicatos y cualquier defensor de los derechos del trabajador, la flexibilidad laboral es algo muy negativo, que afecta directamente al trabajador y su calidad de vida, pero los empresarios tienen una perspectiva muy diferente.

Cuando un inversionista o empresario se plantea la posibilidad de invertir un país o en otro, uno de los aspectos que estudia es la flexibilidad laboral, entendida esta como la facilidad para contratar y despedir empleados.

El empresario no es que tenga en mente despedir empleador por capricho; si lo hiciere, lo más seguro es que lo haga por necesidad.

Uno de los principales costos en cualquier proyecto son los costos laborales, por lo que el empresario espera tener alguna libertad o flexibilidad para administrar estos costos.

Para el empresario, el problema de no poder despedir a un empleado radica en que esto le imposibilita prescindir de un empleado que no orece el rendimiento deseado, lo que a la vez le impide contratar a un nuevo empleado que sea más competente, situación que indudablemente  afecta el desarrollo de la empresa.

Todo empresario sabe lo que es lidiar con un trabajador de bajo rendimiento, que por lo general es conflictivo, actitud que es alimentada por los sindicatos, por lo que la flexibilidad laboral es un punto muy importante para cualquier empresario.

Muchas empresas prefieren pagar caro para que prescindir de un empleado que asumir el costo de tener un empleado incompetente, inconveniente.

Esta es una realidad que se afianza más con el paso del tiempo y el avance de la globalización. En un mundo globalizado, competitivo, la empresa no puede darse el lujo de tener empleados con bajo rendimiento, y la única garantía que tienen de poder tener el mejor personal, es la flexibilidad que tengan para despedir un empleado y contratar otro.

Esta realidad hará que los trabajadores se replanteen su forma de trabajar y de actuar. Hoy el empleado no debe considerar que la empresa le debe un favor por trabajar para ella, sino que deben demostrarle a le empresa que vale la pena que lo contraten.

Es por eso que cada día el trabajador debe esforzarse por ser más competente, más productivo para la empresa, pues de lo contrario esta podrá considerar su relevo.

La empresa privada es muy diferente a la estatal.  En esta última el empleado no tiene ningún compromiso con la empresa, y esta no se lo exige. En el sector privado, en cambio, la empresa considera al empleado como un elemento más para lograr la mejor productividad, y en consecuencia el trabajador debe actuar en esa tónica, de lo contrario la empresa se verá en la obligación de prescindir de él por no cumplir con sus objetivos.

Esto no es que sea negativo para el trabajador, sino que lo obliga a ser más competente  y eficiente si quiere seguir teniendo empleo, algo que es más que natural puesto que nadie debe ser obligado a pagar por algo que no satisface sus expectativas.

Los empresarios que tienen claro estos aspectos valoran mucho a los empleados competentes y eficientes, recompensándolos con una remuneración adecuada y beneficios de diferente índole,  a lo cual sin duda el trabajador tiene todo el derecho.

La relación empleado-empresa debe ser benéfica para las dos partes y en la medida en que se consiga, las dos partes tendrán éxito.

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