¿La globalización afecta el empleo?

Los críticos de la globalización, tanto en los países desarrollados como en los países del tercer mundo, argumentan que esta destruye empleos y desmejora salarios, y que por consiguiente afecta severamente los ingresos y capacidad de consumo de la población.

La realidad parece dar la razón a quienes critican la globalización, puesto que efectivamente en algunos países ha existido una “fuga de empleo” y/o una disminución de los salarios.

La disminución del empleo, ha ocurrido en mayor grado paradójicamente en los países desarrollados, que han visto como sus empleos son trasladados a países en desarrollo o emergentes como China, India, México, Brasil, etc.

En estos países los salarios y condiciones laborales son inferiores a la de los Estados unidos, por ejemplo, de modo que las grandes multinacionales decidan abrir sus fábricas en estos países para disminuir costos, lo que de alguna forma afecta el empleo en los países desarrollados.

En los países del tercer mundo, en la mayoría de los casos el empleo mejora, puesto que al haber inversión extranjera se crean puestos de trabajo, que son precisamente los puestos de trabajo que se pierden en los países desarrollados por la migración de las plantas y fábricas.

Quienes critican la globalización, no ven en esto una oportunidad sino una explotación de la clase trabajadora, puesto que los salarios en los países del tercer mundo son bajos, razón por la que las multinacionales deciden trasladar allí sus fábricas.

Si bien esto es cierto, la culpable de esto no es la globalización, puesto que si esta no existiera, simplemente no habría inversión extranjera en los países del tercer mundo y no se crearían empleos, así fueran mal remunerados, sino que abría una gran cantidad de desempleo, y los pocos empleados, igual tendrían salarios bajos, de modo que desde este punto de vista, la globalización beneficia a los países que atraen inversión extranjera.

La razón por la que los salarios son bajos, es debido a la falta de competitividad de la mano de obra de nuestra población y en general de nuestra economía. Ahora, si los salarios fueran elevados artificialmente por vía administrativa o legal y no hubiera nada más que ofrecer, las multinacionales se quedarían en sus países de origen y no invertirían en el tercer mundo, puesto que no obtendrían ningún beneficio con ello, por lo que nuestro desempleo sería aun mayor.

Para que una empresa invierta en un país, ese país debe ofrecerle algo atractivo, algo que supere lo ofrecido por otros países, y lamentablemente el tercer mundo lo único que puede ofrecer es mano de obra barata, único factor que nos hace medianamente competitivos.

Un país del tercer mundo no puede exigir a las multinacionales que inviertan en un país que no tiene infraestructura, tecnología, recursos financieros, y además exigirle que pague los mismos salarios que pagan en sus países de origen. Si así fuera, pues simplemente no invertirán porque no ganarán nada con ello, y no debemos perder de vista que las empresas sólo las mueva la posibilidad de obtener una rentabilidad.

Con globalización o sin ella, el desempleo en los países del tercer mundo es elevado y los salarios bajos, puesto que no existe un problema estructural de competitividad; no hay educación adecuada, la inversión es mínima, no han infraestructura, no han financiamiento, lo que hace que crear una empresa sea casi una misión imposible.

De otra parte, los salarios en los países desarrollados son elevados porque los empleados allí son altamente calificados, pues estos países cuentan con un sistema educativo avanzado. Allí un alto porcentaje de la población tiene competencias muy superiores que le permiten realizar complejas tareas y desarrollar alta tecnología, algo de lo que carece el tercer mundo.

Si llegara una empresa de alta tecnología a un país del tercer mundo, simplemente no encontraría trabajadores capacitados, y no se puede esperar que contrate y le paguen un elevado sueldo a alguien que no sabe cómo hacer su trabajo, pues carece de formación y competencias para ello.

Esto nos lleva a concluir que la globalización no es la culpable del desempleo del tercer mundo, ni de sus bajos salarios. La culpable es nuestra escasa competitividad. Es como la persona que decide no estudiar y después se queja de que el vecino que fue a la universidad gana más que el.

En pocas palabras, la globalización lo que hace es aprovechar lo único que podemos ofrecer: mano de obra medianamente calificada y naturalmente mal remunerada, y si no fuera por ella, el desempleo sería superior.

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Déjenos su opinión

2 Opiniones
  1. Germán dice:

    En resumen. Si naciste en un país del tercer mundo, agradece que vienen las multinacionales a explotarte y sacarte tus recursos. Por que va a ser la única opción que tengas. y cuando esa multinacional consiga un país del cuarto mundo, cagaste por que ellos le dan mejores condiciones para radicar su empresa ahí.

  2. fabian dice:

    Desgraciadamente un comentario muy capitalista, solo preocupado por el crecimiento de las empresas, ahora resulta que tenemos que agradecer por que vengan las empresas a poner fabricas a Mexico y paguen salarios bajos.

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