La importancia del desarrollo local en el mundo globalizado

Uno de los grandes retos para la sociedad y la economía de este nuevo siglo va a ser, sin duda, el impulsar el crecimiento y desarrollo de las estructuras sociales y económicas de ámbito local, frente al cada vez más caótico sistema globalizado que pugna por consolidarse.

La globalización es un proceso fundamentalmente económico que consiste en la creciente integración de las distintas economías nacionales en un único mercado capitalista mundial. Los modos de producción y de movimientos de capitales se configuran a escala global, mientras los gobiernos y movimientos sociales van perdiendo atribuciones y capacidades.

Este proceso, como se puede apreciar en la actualidad, genera perjuicios y desigualdades a la sociedad en su conjunto porque este nuevo modelo, que podríamos llamar “capitalismo real globalizado”, se opone a la abstracción clásica del modelo capitalista en el que reinaría el mercado libre, y la competencia perfecta impondría orden, evitaría abusos y aseguraría la eficiencia en la asignación de recursos.

Los mercados están secuestrados por los monopolios, por lo que las pequeñas y medianas empresas, generadoras tradicionalmente de empleos de calidad al utilizar mayor inversión en mano de obra que en capital como las multinacionales, se ven obligadas a abandonar este mercado desvirtuado. Por ende, las institucionales políticas, sociales o económicas locales tienen menos peso real en las decisiones de sus integrantes, motivo por el cual por no pueden articular mecanismos de defensa que les protejan.

Otros de los efectos que ya empezamos a notar de estos mercados capitalitas globales son los movimientos migratorios a los que la pobreza y las guerras impulsan a abandonar sus zonas de origen para sobrevivir, con el reclamo constante del consumismo feroz anunciado por los medios globales a cada momento. Los niveles de vida en muchos países del mundo son demasiado bajos para satisfacer las necesidades básicas de una vida digna, a la que todos los seres humanos (se nos dice constantemente) tenemos derecho.

Es indudable que la construcción de mercados globales corresponde a los intereses de las empresas globales que están minando la soberanía de los países en cuanto a decisiones económicas, políticas y sociales, ¿pero qué se puede hacer?

En primer lugar, la sociedad en su conjunto debe articular mecanismos de control que no permitan la destrucción masiva de capital de trabajo, de las materias primas planetarias, ni la influencia de multinacionales dentro del orden social y político mundial o la primacía de la propiedad privada sobre los derechos y libertades de la población mundial.

Pero aún más importante es saber adaptar las instituciones y las empresas a esta nueva realidad del mundo globalizado aparecido gracias al desarrollo de la sociedad de la información y el conocimiento. Es necesario que los entes políticos presten ayuda a todos los agentes sociales y económicos locales con el fin de procurarles las mínimas condiciones necesarias que aseguren su funcionamiento y estabilidad, pero este punto, a todas luces, es muy difícil ya que los órganos de decisión políticos van a estar supeditados al poder de las multinacionales.

Si este desarrollo local a todos los niveles no es promovido por las instituciones públicas y políticas, tendrá que serlo por la iniciativa privada. Son cada vez más las entidades u organizaciones que lanzan iniciativas en este sentido, promoviendo, apoyando, financiando o tutelando proyectos en lo social y económico.

Este es un punto esperanzador, ya que si todo sistema tiende a solucionar sus conflictos para alcanzar el equilibrio necesario para funcionar con eficacia, este “capitalismo real globalizado” puede corregirse o adaptarse gracias a sus integrantes que al fin y al cabo somos nosotros.

Es necesaria, por lo tanto, la aparición de promotores capaces de prestar ayuda real a la sociedad a la hora de crear iniciativas empresariales, proyectos sociales, movimientos políticos, etc.

Igual que son legión las organizaciones que apoyan a las multinacionales en cuanto al logro de sus objetivos económicos apoyándoles en sus campañas publicitarias, en sus aspectos legales y mercantiles o en la gestión de sus negocios, igual debería existir apoyo para todos aquellos proyectos locales que aseguran un desarrollo sostenible y exitoso mediante la aparición de empresas o iniciativas que logren dar apoyo y herramientas para competir y consolidarse en los nuevos mercados.

Autor: Pedro González Chapinal

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