La ley no obliga al empleador a suministrarle alimentación a la empleada doméstica, pero si se le suministra, debe agregársele al salario el valor de aquella

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Frecuentemente los lectores nos dejan en la sección de opiniones comentarios que refieren su disgusto por la forma como las empleadas del servicio doméstico realizan sus labores y los altos costos que tienen que cubrir por tales servicios.

Recientemente una visitante de la página dejaba ver su indignación por la decisión que tomó en julio pasado el Congreso de la República, en el sentido de establecer para dichas trabajadoras el derecho a la prima de servicios, lo que en su opinión las colocó en  un lugar superprivilegiado frente al resto de trabajadoras.

En efecto, la señora dejaba ver como a dichas empleadas se les debe pagar entre $ 35.000 y $ 40.000 diarios, más el auxilio de transporte y la alimentación,  y además de eso llegan después de las 9:00 de la mañana y a las 2:00 de la tarde ya están  de salida, o sea que no laboran las 8 horas diarias, no trabajan los domingos ni festivos y el sábado, si acaso, laboran medio día, privilegios éstos  de los que no disfrutan las demás trabajadoras.

De la misma manera, subrayaba que estas trabajadoras frecuentemente se llevan el mercado para sus casas, son desperdiciadas y dejan de asistir al trabajo cuando “se les da la gana”, y que el empleador no les puede reclamar porque inmediatamente dejan el puesto botado, y salen derecho para la oficina de trabajo a demandar al empleador, etc.

Infortunadamente la señora tiene razón en gran parte de lo que denuncia, pues si bien la situación que ella describe no se da en todos los casos, sí ocurre con alguna frecuencia.

Lo difícil del asunto es que la solución a ese problema no es tan fácil de encontrar, pues a diferencia de lo que ocurre con el resto de trabajos, en éste la demanda es muy superior a la oferta, y eso inclina la balanza hacia el lado de la trabajadora.

Y es que mientras un mensajero, un auxiliar, una secretaria, etc., se reemplaza fácilmente, no sucede lo propio con la empleada doméstica, no solo porque es difícil encontrar a una persona que esté dispuesta a realizar esas tareas,   sino también porque con respecto a ellas debe mediar una especial confianza, toda vez que generalmente el empleador debe dejarle la casa o el apartamento a su cuidado y disposición, y eso lógicamente no se puede hacer con cualquier persona.

Todo eso hace que a la empleada doméstica haya que consentírsela o paladiarla, como decía la señora,  si no se quiere que aquella “alce el vuelo” y lo deje a uno con la escoba y el trapero en la mano, los baños sucios y el fogón apagado.

De manera pues, que es muy poco lo que podemos aportar a los lectores como solución real al problema que nos plantea la lectora.

Sobre el título de esta columna vale la pena precisar que la ley no obliga al empleador a suministrarle la alimentación a la trabajadora, pero si se accede a ello debe hacerse cualquiera de las siguientes tres cosas:

  • Pactar con la trabajadora un valor para la alimentación, el cual no puede ser superior al 30% del salario mínimo legal, y ese monto deducirlo del valor del salario convenido. Así por ejemplo si el salario acordado es $ 800.000, y se conviene de común acuerdo que el valor de la alimentación es equivalente al 20% de ese salario, éste debe distribuirse de la siguiente manera: salario en dinero $ 640.000 y salario en especie 160.000. En este caso para  la liquidación de las prestaciones sociales debe tomarse como salario los $ 800.000, más el auxilio de transporte si hay lugar a él.
  • No pactar con la trabajadora un valor para la alimentación. En este caso es obligatorio cuantificar el valor de la alimentación (salario en especie) y el resultado sumárselo al salario acordado. Así por ejemplo si el salario acordado es $ 800.000, y la alimentación se cuantifica en la suma de $ 200.000, el salario que se debe tomar como base para la liquidación de cesantías, prima de servicios, etc., será $ 1.000.000, más el auxilio de transporte, si se causa.
  • Pactar con la trabajadora que la alimentación que se le va a suministrar no se tendrá en cuenta como salario en especie para la liquidación de las prestaciones sociales, indemnizaciones y demás conceptos laborales. En este caso, si el salario acordado es $ 800.000, ese será el valor a tomar en cuenta para la liquidación de las prestaciones sociales, a menos que se cause auxilio de transporte, caso en el cual habrá que sumarle el valor de éste.

En nuestra opinión la mejor opción, para ambas partes,  es la última.

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Una opinión
  1. Ernesto Piedrahita Dice:

    Es importante aclarar para éste editorial de la página, que cualquiera de las opciones a pactar con la trabajadora doméstica para el caso de la alimentación, debe estar estipulado por escrito para evitar inconvenientes legales y por ende, deberá hacerse contrato laboral por escrito con ellas. Atentamente: Ernesto Piedrahita. Teléfono: 313-8830983. Nota: Doy respuesta gratuita a máximo dos preguntas, aclaraciones o inquietudes sobre Derecho laboral, que me hagan llamando a mi celular o escribiendo a mi correo electrónico. Correo: abogadoernesto@hotmail.com. Abogado especialista en derecho laboral. Calle 116 No. 18 B- 67 Oficina 501. Bogotá D.C. Asesorías en liquidación de prestaciones sociales e indemnizaciones laborales

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