La renuncia motivada o despido indirecto. Contextualización

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Es motivo de consulta profesional recurrente, de corrillo de oficina, y hasta de charla entre comadres, la inconformidad del trabajador con el empleador en cuanto tiene que ver con el pago oportuno de su salario, el desmejoramiento de sus condiciones de trabajo, promesas efectuadas de promoción o nivelación, circunstancias de acoso, malos tratos o actos de violencia de cualquier nivel, entre otras, que colocan al trabajador en un continuo desasosiego y la permanente idea de terminar unilateralmente a su voluntad, la relación laboral.

En este orden de ideas, por RENUNCIA MOTIVADA se entiende aquella renuncia que no satisface el criterio de espontaneidad del trabajador en terminar la relación laboral, sino por el contrario obedece a la transgresión de las obligaciones legales, contractuales, reglamentarias y/o convencionales del empleador que “…motivan…” al trabajador a terminar el contrato de trabajo con base en dichas transgresiones que han vuelto insostenible para él, la permanencia contractual.

La renuncia así presentada por el trabajador, se ha denominado técnicamente DESPIDO INDIRECTO, equivalente a una Terminación del Contrato de Trabajo sin justa causa por parte del empleador, tal como puede concluirse del Inciso 2º del Artículo 64 del Código Sustantivo de Trabajo {CST}, de la siguiente manera:

«….En caso de terminación unilateral del contrato de trabajo sin justa causa comprobada, por parte del empleador o si éste da lugar a la terminación unilateral por parte del trabajador por alguna de las justas causas contempladas en la ley, el primero deberá al segundo una indemnización en los términos que a continuación se señalan…»

Para nadie es un descubrimiento el que suficiente tinta se ha vertido en el trato de las causales por las que el Empleador puede dar terminación con justa causa cuando el trabajador incumple el Contrato de Trabajo, que quizá haya llegado a apabullar el que la misma fuerza tiene el trabajador cuando es el empleador quien incumple sus obligaciones legales, contractuales, reglamentarias o convencionales hasta el punto de llegar a pensarse que esta facultad del trabajador hubiese sido relegada a un segundo plano en razón de calificaciones de conducta del empleador que entre líneas contrae el Código Sustantivo de Trabajo {CST} del tipo “perjuicio causado maliciosamente”, “incumplimiento sistemático sin razones válidas”, “ violación grave” que de una lectura rápida pudieren entenderse como trabas para la estructuración de la causal que terminan desalentando al trabajador quien no obstante tener las razones suficientes debidamente estructuradas para terminarlo con justa causa, rescinde aburrido presentando una carta de renuncia “ por motivos personales”, con el agravante que posteriormente no podrá en ningún caso, y ninguna instancia alegar motivos distintos a los plasmados al momento de radicar la renuncia.

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