La revaluación afecta al exportador como la inflación afecta al consumidor

La revaluación afecta tanto al exportador como la inflación puede llegar a afectar al consumidor, al trabajador, etc.

La revaluación hace que los ingresos en pesos de los exportadores se disminuyan; la inflación hace que la capacidad de compra  del consumidor se disminuya, y en el fondo, los efectos para los dos son iguales.

Cuando el dólar baja de precio, el exportador recibe menos pesos por sus exportaciones, y con eso disminuyen sus ingresos en moneda local y por consiguiente también disminuye su liquidez, su capacidad para invertir, su capacidad para contratar empleados, etc.

Lo que tiene que hacer un exportador para compensar la situación, es exportar más, es decir, trabajar más, como debe hacer un consumidor cuando la inflación erosiona su capacidad de compra, o como tiene que hacer un trabajador cuando le bajan su sueldo. No hay otra alternativa que trabajar más para ganar lo mismo que se ganaba en el pasado. Un panorama nada alentador.

Es por ello que la revaluación afecta tanto la economía. Es tan negativa como lo es la inflación, y quizás más porque es capaz de destruir el sistema productivo de un país en la medida en que mengua su competitividad.

Y es precisamente lo que está sucediendo en Colombia recientemente. El peso está ganando valor en un nivel superior a lo aconsejado, afectando gravemente a miles de empresas que además de luchar por sobrevivir a la disminución de los clientes por la crisis económica generalizada, deben ahora luchar sobrevivir a la disminución de sus ingresos en moneda local por cuenta de la revaluación. Una difícil situación sin duda que parece no importarle  mucho al banco de la república, entidad encargada de fijar las políticas encaminadas a controlar el comportamiento de la moneda local.

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