La tierra fue fuente de riqueza en el pasado y lo será en el futuro

En el pasado, poseer tierra, haciendas y latifundios, era fuente y sinónimo de riqueza y poder, y es seguro que lo volverá a ser en un futuro cercano.

La tierra perdió la connotación histórica que siempre ha tenido de ser fuente de riqueza y poder, con el surgimiento de la revolución industrial. Con ella, la tierra pasó a un segundo plano, y se convirtió en simple proveedora de materias primas para las nuevas y verdaderas fuentes de riqueza y poder: las grandes industrias que hoy siguen siendo la mayor representación de desarrollo, riqueza y poder económico.

La codicia se ha olvidado de la tierra para trasladarse al petróleo, la electrónica, los servicios financieros, etc.

Pero hoy, se vislumbra un grave problema que hará que la tierra vuelva a ser una vez esa fuente de riqueza y poder que en tiempos pasados logró. La razón no es otra que la escasez de alimentos que muy pronto sufrirá la humanidad.

Cuando la poca tierra fértil y cultivable ya no alcance para producir los alimentos que la humanidad necesita, se cumplirá a cabalidad una de las premisas básicas de la economía, referente a que entre menos disponibilidad exista de un recurso, será más costoso acceder a ellos, por tanto quienes posean esos escasos recursos, obtendrán serán poseedores de una gran riqueza y poder.

En efecto, la tierra volverá a ser la madre de todas las riquezas, puesto que es cuestión de tiempo para que la situación sea de simple sobrevivencia: quien pueda garantizar su alimentación será quien sobreviva.

La alimentación se convertirá en un producto suntuoso como lo pueden ser hoy tantas baratijas inútiles de marca que cuestas mucho dinero. Pronto la alimentación no alcanzará para todos, y sólo aquellos que tengan asegurada su producción, podrán sacar grandes réditos económicos de su privilegio.

Ahora mismo, existe una alza creciente en los precios de los alimentos, lo cual, obviamente beneficiará a los poseedores de la tierra.

Muy pronto los alimentos alcanzarán precios más escandalosos que los alcanzados por el petróleo, por tanto los beneficios económicos serán muy atractivos para los dueños y señores de la tierra.

Tal vez esa sea la oportunidad para que los países sureños que son los que producen los alimentos y materias primas para los industrializados norteños, puedan por fin recibir grandes beneficios económicos por su privilegio de alimentar a los muy pronto hambrientos norteños…

Por eso no es de estañarse, y tal como muchos lo han pronosticado, que en el futuro las guerras no sean por el petróleo sino por el agua y las buenas tierras de cultivo.

Un día no muy lejano, asegurarse tierras aptas para la producción de alimentos será considerada por muchos países como cuestión de seguridad nacional.

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