La verdadera prosperidad

El mundo, se dice, lleva décadas de crecimiento y prosperidad, pero hay persona escépticas de ello, personas que podrían ser calificadas de anticapitalistas, o incluso de algo más, y bueno es conocer esas opiniones.

Robert Reich, un ex alto funcionario del gobierno de Bill Clinton (no es cualquiera), en días pasados hizo serios cuestionamientos a la prosperidad económica de los estados unidos en los últimos tiempos.

Según este personaje, en 1980 el 1% de los estadounidenses controlaba el 9% de la riqueza. Hoy, después de 30 años de prosperidad,  ese 1% controla el 25% de la riqueza. Sin duda, un tiempo de prosperidad pero sólo para ese 1%, pues el otro 99%, pasó de tener el 91% a tener el 75% de la riqueza. Sin duda, para esto últimos no hubo prosperidad.

Dice también Robert Reich que los directivos de esas grandes empresas que han tenido un largo periodo de prosperidad, para los años 70 ganaban 40 veces el sueldo medio de un trabajador, y ahora ganan 350 veces. Mucha prosperidad sin duda.

Lo que no se dice de esa prosperidad, es que los pocos que la han conseguido han sido a expensas de otros. Por ejemplo, el sector financiero ganó mucho dinero, pero millones de estadounidenses perdieron su casa, sus planes de pensión, o su trabajo, o las tres cosas al tiempo, pero claro, lo que cuenta no es la ruina de millones, sino los millones de unos cuantos, que son la punta de lanza de las campañas mediáticas para profundizar y mantener el modelo de prosperidad actual.

Por ejemplo, qué buen ejemplo es Bill Gates (por nombrar uno de muchos multimillonarios estadounidenses), pero no nos dicen que eso es posible gracias a que este personaje basa parte de su negocio en el empleo de trabajadores asiáticos a los que se les paga no más de  tres dólares por día de extensas jornadas, sin derecho a sanidad, vivienda, y otros tantos beneficios que la prosperidad compra, o nos dicen que compra. Igual hacen todas y cada una de las grandes empresas estadounidenses y demás países desarrollados, e incluso nuestros gigantes de papel que se inventaron las cooperativas de trabajo asociado.

Esa es la base de la prosperidad, esa prosperidad que se mide con el crecimiento de PIB y otras variables macroeconómicas que el trabajador de a pie no conoce, ni mucho menos disfruta, sólo las padece cuando le incrementan el Iva, o le amplían la base gravable, o le bajan el sueldo, o no se lo suben. Bendita prosperidad.

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