Las asambleas de copropietarios, la protección del patrimonio del copropietario y la formación profesional de quienes la tienen en sus manos

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Muy pocos lectores del presente artículo se habrán salvado de asistir a las exasperantes, extenuantes y muchas veces ineficaces e ineficientes asambleas de las copropiedades, cuyo objetivo fundamental debe ser el de:

Mantener el valor, la habitabilidad y comercialidad del  patrimonio de los copropietarios.

Mantener  la vida comunal más agradable posible.

¿Porque ocurre ello? Sencillamente por  una razón clara:

Por la muy explicable falta de conocimiento de una gran parte de sus asistentes, copropietarios, fundamentalmente sobre:

  • Las características legales de la propiedad horizontal y las normas que la rigen,
  • Las funciones y objetivo de la Asamblea y del Concejo de administración
  • Los derechos y deberes de los copropietarios y residentes.
  • Los principios contables sobre los que se construyen el balance y los resultados financieros.
  • Las prácticas de una buena administración

De tenerlo, las asambleas serian muchísimo más rápidas y eficientes en el cumplimiento de sus objetivos.

Es muy claro que no se puede pedir al promedio de los copropietarios, que tengan dicho conocimiento que involucra aspectos legales, contables, financieros, y aun de aspectos técnicos de equipos como ascensores, motobombas, plantas eléctricas, citofonía, etc.

De tenerlos, sería evitable la ocurrencia de situaciones de deterioro de la calidad y estabilidad de los inmuebles que son el patrimonio de muchos.

El caso es más grave cuando en muchas copropiedades, por una razón básica de confianza, se encarga de la administración de la copropiedad, a uno de los copropietarios, que a pesar de su buena voluntad, honradez y buen criterio, no tiene ese conocimiento.

Existe una inmensa responsabilidad, compartida entre el gobierno, los mismos copropietarios, las Entidades, gremios del sector e inclusive las instituciones educativas,  por la existencia de la situación y su omisión en tomar medidas efectivas para evitarla.

¿Cómo se evita ella?

La solución pasa por:

  • La realización permanente de unos cursos sencillos, masivos, de bajo costo, tanto para el nivel de copropietarios en general, como  para el de miembros de concejos de administración y aun de administradores
  • El establecimiento de programas de formación específica para administradores de copropiedades
  • La introducción, aun normativa oficial y reglamentaria privada, de una cultura que imponga socialmente la necesidad de tener ese conocimiento para ser copropietario.

Por ejemplo, las alcaldías locales no deberían expedir la certificación de representación legal a los administradores designados por los concejos, sin una certificación por parte de estos de haber adquirido la formación necesaria, en entidades privadas u oficiales, habilitadas para proporcionarla.

Ejemplos de ese tipo de políticas, oficiales  privadas, existen, y varios:

No se puede, legalmente, formar una precooperativa o cooperativa, si no se demuestra haber tomado por parte de los potenciales cooperados, un curso sobre el tema, dictado por una institución certificada por las autoridades cooperativas.

Desde el punto de vista puramente legal, puede considerarse que los dos objetivos mencionados al inicio de este articulo:

Mantener el valor, la habitabilidad y comercialidad del  patrimonio de los copropietarios.

Mantener  la vida comunal más agradable posible

Pueden por los nefastos resultados que una ausencia de ellos tiene sobre el desarrollo social, ser considerados como lo que la Ley llama de “orden público”, que para información de los lectores, no tiene nada que ver con el tema de manifestaciones, protestas, marchas, huelgas, etc., sino con el mantenimiento del “orden social”

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