Limitaciones en el análisis financiero de la razón corriente como indicador de liquidez

Dentro de las razones e indicadores financieros observamos que en el indicador de liquidez más utilizado es la razón corriente, con el que se mide la capacidad que tiene el ente económico para cubrir sus obligaciones a corto plazo (corriente o circulante) mediante la conversión en efectivo de sus bienes o derechos que son a corto plazo.

La razón corriente consiste en evaluar que pasaría financieramente con la empresa si a la fecha de corte de los Estados Financieros (Balance General) se exigiera el pago total de las obligaciones o deudas a corto plazo; como indicador de liquidez estático no consulta el comportamiento futuro de los activos y pasivos, además puede ser fácilmente manipulado con el fin de ocultar la verdadera situación de liquidez.

Adicionalmente existen otras limitaciones para el análisis de la razón corriente como indicador de liquidez, es el caso de la calidad y capacidad de convertir en efectivo los activos a corto plazo, veamos:

Elementos y rubros Empresas
A B
Activos corrientes    
Disponible 2.000 100
Inversiones 2.000 200
Deudores 500 1.400
Inventario 500 3.300
Total 5.000 5.000
Pasivo corriente    
Obligaciones financieras 2.000 2.000
Proveedores 1.600 1.600
Acreedores 400 400
Total 4.000 4.000
Razón corriente (activo corriente/pasivo corriente) $ 1,25 1,25

 

La lectura del indicador señala que las empresas A y B tienen una razón corriente de 1,25, pretendiendo decir que por cada peso que las empresas deben en el corto plazo cuenta con $1,25 para respaldar esas obligaciones; ahora bien a la pregunta ¿En cuál empresa el indicador es mejor?, la respuesta siempre será “depende”.

Aunque al calcular el indicador los resultados fueron iguales para ambas empresas A y B, se podría afirmar a simple vista que la empresa (A) tiene la mejor liquidez o más bien tiene mayor capacidad para respaldar sus pasivos corrientes, debido a que fácilmente con el valor del disponible y las inversiones cubre la totalidad del pasivo corriente, mientras que la empresa (B) tiene un alto nivel de dependencia con los deudores y el inventario; no obstante la afirmación no es absolutamente cierta, porque sería necesario calcular y analizar otras razones e indicadores financieros, que permitan evaluar en su conjunto la verdadera situación financiera de las empresas.

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