Lo que los supermercados hacen para cobrar más por algunos productos

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La economía se fundamente en producir, pero principalmente en vender lo que se produce. La clave del desarrollo económico de una persona, familia o empresa es vender, ya sea su trabajo, un servicio o un producto, así que para vender más y a  un precio más elevado se han desarrollado un sin número de estrategias,  y una de ellas consiste en ofrecer un producto a bajo precio y mal presentado para que el cliente elija el otro que tiene “mejor pinta” pero que vale mucho más.

Seguramente usted ha visto en los supermercados una serie de productos con la marca del propio supermercado (Marcas blancas) un producto que por lo general está mal empacado, que luce descuidado, desaliñando, de mal gusto,  y que brinda poca confianza pero con un precio más barato que otros productos de marcas reconocidas.

No es que el supermercado haya desarrollado ese producto de aparente baja calidad dentro de un empaque con un pésimo diseño para que la gente de menores recursos pueda comprarlo a un precio bajo. Simplemente es una estrategia para conseguir que la gente pague mucho más por los otros productos bien presentados, con empaques vistosos y muy bien organizados en los estantes.

Estas estrategias se desarrollaron para que el supermercado pudiera elevar el precio de sus mejores productos sin que los clientes dejaran de comprarlos por considerarlos muy caros.

Supongamos que un supermercado tiene un producto A que vende a $100 y quiere incrementar el margen de utilidad un 20%. Subir el precio un 20% probablemente hará que la gente deje de comprar ese producto por lo que las ventas del supermercado disminuirían y ese no es el objetivo, así que la solución es ofrecer un producto B sustituto pero que aparente menor calidad y colocarlo junto al producto al que se le pretende incrementar el precio, y el precio de ese producto será de $95.

Seguidamente el supermercado eleva el precio del producto A a $120 y justo al lado coloca el producto B a un precio de $95, pero como el producto B está deliberadamente mal empacado y mal presentado, lleva a que los clientes prefieran comprar el producto A a 120 que el producto B a 95.

La gente prefiere comprar el producto A más caro porque promete mejor calidad. La gente considera que se justifica pagar el sobreprecio por un buen producto, y la realidad es que el producto B puede ser tan bueno como el A, sólo que la presentación que la han dado lleva a que la gente dude de su calidad y prefiera comprar el más caro.

Al cliente se le presentan dos opciones, una buena con un precio elevado y otra con un precio bajo pero tan mala que este prefiere la cara.

Se da el caso que dos productos iguales son empacados de forma diferente, resaltando uno para hacer creer el consumidor que el más caro es de mejor calidad que el otro más barato pero pobremente presentado. Un ejemplo claro de ello es el sistema operativo Windows que trae múltiples versiones. Son productos que se desarrollaron exactamente iguales pero que luego de desarrollados desactivaron ciertas funciones para crear distintas versiones con precios deferentes, donde la versión que no tiene funciones desactivadas vale mucho más que las otras.

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