Los alérgenos en el puesto de trabajo

Por   20/01/2018

A la hora de prevenir riesgos de enfermedades de origen laboral no se puede dejar de lado todo lo concerniente a las alergias. De hecho, los trabajadores están expuestos en sus centros de trabajo a gran cantidad de agentes alérgenos ante los que hay que aplicar   medidas preventivas para eliminar dichos riesgos.

Las principales alergias laborales  son la dermatosis y el asma, las cuales pueden agravarse hasta el punto de provocar una incapacidad laboral total.

Qué es una alergia

La alergia es la respuesta inapropiada o exagerada del sistema inmunológico frente a sustancias cuando el sistema inmunitario  reconoce dichas sustancias como nocivas, aunque en la mayoría de las personas no causan ninguna reacción.

Los alérgenos pueden ser naturales (polen alimentos…) o sintéticos. Estos últimos son los más habituales.

Cuando una persona alérgica entra en contacto por primera vez con un alérgeno no se produce reacción, pero se generan unas células de memoria específicas del alergeno. Es en los contactos siguientes cuando estas células de memoria provocan la reacción alérgica, cuyas manifestaciones clínicas pueden agravarse en cada reexposición.

Alergias de origen laboral

En el ámbito laboral, los síntomas de la alergia suelen ir empeorando a lo largo de la semana laboral, en el lugar de trabajo, y mejorar los fines de semana, vacaciones o días de descanso. Sin embargo, si la exposición se produce de una manera continuada

llega un momento en el que el trabajador tiene síntomas crónicos que no mejoran en los periodos de descanso.

A diferencia de los efectos tóxicos, que afectan a la mayoría de trabajadores expuestos, las alergias solo afectan a una parte de ellos y, por lo general, se manifiestan tras varios años en el puesto de trabajo.

Las alergias de origen laboral son enfermedades que reducen el rendimiento laboral, y pueden llegar incluso a causar una incapacidad laboral total, además de generar importantes  costes a las empresas.

Algunos de los alérgenos presentes en entorno laboral incluyen la presencia de proteínas animales y la presencia de aves, así como ciertos insectos. El algodón, las harinas, el café o el té, el tabaco o el lúpulo también son alérgenos que se pueden encontrar en algunos entornos laborales. Otros alérgenos que deben tenerse en consideración son el polvo, los metales, el látex o las gomas.

Diagnóstico

El diagnóstico de una alergia de origen laboral se basa en la historia clínica y laboral y en las pruebas diagnósticas. En este sentido, hay que tener en cuenta que un trabajador  puede haberse sensibilizado a una sustancia pero no haber desarrollado síntomas alérgicos. Con las pruebas alérgicas puede detectarse esa sensibilización y, en función de eso, tomar medidas para evitar la reacción alérgica en el futuro.

Es muy importante recopilar toda la información posible sobre los productos presentes en la empresa  y los procesos de producción para evaluar los riesgos de la empresa y las medidas preventivas.

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