Los derechos laborales no prescriben, lo que prescribe es el derecho a reclamar su reconocimiento y pago, o sea que lo que prescribe es la acción

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“La prescripción laboral es un fenómeno jurídico por medio del cual las acciones laborales pierden su eficacia, debido a su falta de ejercicio en el lapso de tiempo fijado por la ley.” (Francisco Lafont - Tratado de Derecho Laboral)

Puesto en términos bien sencillos, podríamos decir que si el trabajador no ejerce su derecho a reclamar el reconocimiento y pago de un determinado beneficio laboral dentro de los tres años siguientes al momento en que se causó para el empleador la obligación de pagarlo, dicho trabajador pierde el derecho a exigir judicialmente el pago del mismo. O sea que la prescripción constituye una sanción para el trabajador por no haber ejercido su derecho dentro de ese plazo.

Para hacernos entender mejor, digamos que uno es el derecho en sí, -como por ejemplo el derecho al pago de la cesantía-  y otro muy distinto, el derecho que le confiere la ley al trabajador de reclamar el reconocimiento y pago de ese derecho. Así por ejemplo, quien ha laborado durante un año completo tiene derecho a que se le pague por concepto de auxilio de cesantía el equivalente a un mes de salario. Y otra cosa es el derecho que la ley le reconoce a ese trabajador para, si se da el caso, acuda a la justicia en procura de que se obligue al empleador a cancelarle ese beneficio.

Esa precisión es importante, porque existe en el imaginario colectivo la creencia equivocada de que los derechos laborales prescriben al cabo de tres años de haberse causado, o lo que es lo mismo, al término de los tres años de haberse hecho exigible su pago. Y esa errónea apreciación lleva a muchas personas a afirmar que si el trabajador deja vencer ese plazo sin reclamar a su empleador el pago de dicha obligación, pierde el derecho al mismo.

Esa idea se ha generalizado de tal manera que incluso algunos abogados suelen hablar de prescripción de derechos, y a veces van más allá y  llegan al punto de proponer la excepción de prescripción conjuntamente con las de pago y cobro de lo no debido.

O sea que por una parte aducen que el derecho que está reclamando el trabajador ya prescribió, y seguidamente alegan que a su cliente se le está cobrando algo que él no debe, lo cual es inconsistente, porque si no ha pagado la obligación es claro que la debe, otra cosa es que el trabajador haya comprometido seriamente la posibilidad de pedirle al juez que le ordene al empleador cancelar la obligación. Y hablamos aquí de comprometido y no de perdido, porque puede ocurrir que el empleador no alegue la prescripción de la acción y con esa omisión habilite al juez para ordenar el pago, toda vez que la prescripción no puede ser declarada de oficio.

Como puede advertirse, con la prescripción el trabajador no pierde el derecho al beneficio en sí, lo que pierde es el derecho a accionar judicialmente contra su empleador, vale decir, no puede demandarlo ante el juez, y si lo hace, bien puede el demandado alegar que la acción que se está ejerciendo ya prescribió. Claro está que si el demandado omite proponer la excepción de prescripción y se prueba en el proceso que el derecho se causó, el juez muy seguramente condenará al empleador deudor a pagar la obligación objeto de cobro.

Expuesta la situación de esa manera, habrá algunos que se pregunten: ¿Bueno, y de qué le sirve al trabajador que el derecho no prescriba si  él no puede obtener que la justicia condene al empleador a pagarlo?

Pues bien, cuando el trabajador deja pasar los tres años que fija la ley para reclamar la efectividad de ese derecho y no lo hace, la obligación del empleador no desaparece, no se extingue, no se diluye, sino que simplemente va al  limbo donde viven las obligaciones naturales. Lo anterior quiere decir que la obligación del empleador sigue vigente, sólo que no puede ser forzado judicialmente a pagarla.   Podría decirse entonces que, en estricto sentido, la única manera de extinguir una obligación laboral es con el pago. La deuda pierde su coercibilidad jurídica, pero mantiene su condición de deuda moral, el empleador no deja nunca  de deberla a menos que la pague.

En conclusión, la prescripción es un modo válido de extinguir las acciones laborales.

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Una opinión
  1. Orlando Arcieei Dice:

    Cordial saludo.

    Qué sucede con los salarios no pagados cuando se es empleado de una fundación y ésta se declara en quiebra?

    Responder
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