Los tres motores de su negocio

Por   20/10/2017

En su libro “La mente del emprendedor”, el autor Fernando Moreno introduce una metáfora muy sencilla para entender qué es tu negocio. Nos propone la imagen de un taburete con tres patas. Cada pata sería un aspecto clave que debes considerar a la hora de crear tu empresa.

Si en vez de patas, hablamos de motores, la analogía también funciona. Vamos a ver en detalle cuáles son estos motores y para qué sirven.

Motor número 1: Visión

Una de las confusiones más comunes de los emprendedores se refiere a la visión. En su libro, Fernando Moreno clarifica que se refiere a la “visión comercial”.  Una visión es algo diferente de un modelo. Implica un ímpetu, unas ganas de hacer y una percepción original de las posibilidades del mercado. Sin esa representación mental y ese ánimo de hacer cosas, tu empresa fracasará.

La visión no debe confundirse con la misión. La visión es intuitiva, motivacional. La misión es el modelo racional de servicio a nuestros clientes. La visión representa el porqué de nuestra empresa. La misión es el cómo.

¿Se puede desarrollar una visión a base de esfuerzo? Se puede, pero no hay garantías de que el trabajar largamente sobre la visión nos proporcione mayor inspiración. Tenemos que reflexionar sobre el problema y la solución que aportamos con una vocación de dar servicio al mercado.

Sin duda, la visión es comercial. Nuestro ánimo es dar servicio a un grupo de personas, en muchos casos, cuanto más amplio mejor. Las grandes visiones son las visiones de mercado. Steve Jobs concibió el iPhone como una visión de mercado para Apple, que la empresa hizo suya, pero que habría valido para otra organización. No te empeñes en elaborar visiones mediocres como “quiero que mi empresa sea líder del sector”. Plantéate la visión de forma radicalmente comercial: “queremos solucionar el problema X de los usuarios Y en Z años”.

Hay dos tipos de averías en este motor. La primera se refiere a la falta de entendimiento del mercado o creatividad para encontrar una solución original. Es un defecto que se puede subsanar con la prueba y error o mediante la observación de lo que hace la competencia. El segundo tipo de avería es más grave: falta de motivación comercial para abordar al mercado y dar a conocer nuestra solución. Si no hay esa chispa, tu negocio tendrá muchas dificultades.

Motor número 2: Equipo

Un negocio no es nada sin un equipo que lo ponga en marcha. Esto no es una afirmación destinada a motivar a tus empleados. Es, sencillamente, uno de los principios básicos que debes aplicar para que tu negocio prospere.

En un entorno de negocios, crear un equipo no está relacionado directamente con el trato correcto o humano a tus colaboradores. Eso se da por supuesto. La clave está en hacerles partícipes de esa idea de negocio que transformará la vida de los clientes a mejor.

Los empleados deben conocer la visión y además sentirla como propia. Esto es difícil de conseguir. Normalmente los miembros del equipo tienen un rol particular y desde su porción del proceso no tienen suficiente perspectiva para ver las operaciones de la empresa con la misma amplitud que tienes tú como emprendedor. Esa es tu misión principal: que los empleados entiendan la transcendencia de su misión y la importancia de su trabajo para el éxito de la empresa.

Respecto al salario, lo principal es que no sea desmotivador. El dinero es un incentivo a corto plazo, y por lo tanto, por mucho que el empleado participe de tu visión, si se le retribuye insuficientemente, su motivación bajará. Por la misma razón, no creas que elevar el salario convertirá a un empleado desmotivado en un empleado motivado a largo plazo.

Si se te avería este motor, puedes tener una gran idea, pero te quedas sin fuerza para implementarla.

Motor número 3: Sistemas

Podemos entender los sistemas en sentido amplio como los procesos mediante los cuales damos servicio a nuestros clientes. Esos procesos son dinámicos pero tienen unos pasos determinados que deberemos ejecutar para que el servicio sea completado.

No se trata de esquemas muy complicados ni de fórmulas matemáticas, sino de secuencias de acciones y grupos de recursos que no pueden depender del capricho del operario. Si nuestro negocio es servir comidas, los sistemas consisten en nuestra manera de cocinar y atender a los clientes. Si construimos casas, en la forma en que usamos los materiales y ejecutamos la obra.

Todos los sistemas evolucionan y por lo tanto, deberemos diseñar los nuestros para que mejoren con la experiencia. Deben capturar la complejidad del negocio, pero intentaremos hacerlos tan sencillos como sea posible, no sólo para consumir menos recursos, sino para que se puedan compartir fácilmente con otros empleados si nuestra empresa se expande.

Este motor de tu negocio requiere de cierta experiencia, pero es el más fácil de gestionar de los tres. En caso de duda, fíjate en los sistemas de la competencia. Además, un buen equipo se define como aquel capaz de diseñar y ejecutar un buen sistema de negocio.

Visión, equipo y sistemas constituyen el modelo básico para comprender y actuar sobre tu empresa. Necesitas visión para tener un objetivo y motivarte para alcanzarlo. El equipo es el motor más delicado de gestionar, ya que siempre hay que tener en cuenta la personalidad de cada individuo. Por último, los sistemas nos proporcionan las directrices para actuar y ejecutar los procesos de nuestro negocio. Aprende a manejar estos tres motores y tu empresa será un éxito.

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