Marca personal y freelances: obligados a entenderse

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En el sector empresarial el branding viene cogiendo fuerza desde hace bastantes años. Sin embargo, es en el sector de los freelances donde podemos ver como la marca personal está abriéndose hueco a pasos agigantados. ¿A qué se debe esto? A lo que ya hemos comentado desde el principio: hay demasiados profesionales que ofrecen el mismo servicio y no hay clientes para todos.

Consulte: Trabajo freelance.

Es por ese motivo por el que los freelances necesitan sí o sí trabajar su marca personal. Mientras que antes era mucho más difícil, hoy en día con las posibilidades que brinda el mundo 2.0 las facilidades son infinitas y la inversión es mínima.

La diferencia entre los freelances y las empresas es que, en un principio, la mayoría de personas tienden a desconfiar un poco más de los freelances. Se entiende que una empresa es más seria y que con una persona que trabaja por su cuenta “se puede esperar de todo”. Es ahí donde debe entrar la marca personal a conseguir que no se piense que somos “un cualquiera”, sino una persona de confianza y un profesional cualificado.

Utilizaremos un ejemplo para ver lo importante que es la marca personal en el mundo freelance. Imaginemos que somos una persona que busca un profesional para crear su página web y que hemos decidido que queremos contratar a un freelance a través de Internet.

Buscamos en Google y, con total probabilidad, abriremos los 4 o 5 primeros resultados. Para empezar, esto ya forma parte del branding, ya que esas personas han trabajado su marca y su canal de comunicación para estar los primeros a través de diferentes técnicas.

Después, una vez se abren estos resultados, cada página deberá transmitir una imagen profesional y el conocimiento que tiene cada uno de los profesionales. Abandonando el tema de precios, lo más probable es que elijamos a aquel que vemos que nos transmite mayor seguridad, cuyos testimonios de clientes sean más positivos y que a través de redes sociales, blog, canal de YouTube o cualquier otro medio nos haga saber que sabe muchísimo sobre la creación de páginas web.

Otra manera por la que podríamos llegar a contratar a esa persona sería a través de recomendaciones. ¿Cuántas veces preguntas a tus conocidos por una referencia para contratar un servicio? Seguro que lo haces a diario. Tendemos a pensar que “si le funciona a él, me funcionará a mí”. Cuantas más personas seamos capaces de contactar gracias a nuestra marca personal mayores serán nuestras posibilidades de ser recomendados como freelance.

Es innegable que la unión entre la marca personal y el freelance debe ser obligatoria. Internet está plagado de personas que ofrecen lo mismo, pero solo unas pocas se diferencian y esas son las que triunfan.

Consejos para construir la marca personal o empresarial

Tenemos ya muy claro que la marca personal o el branding empresarial tiene numerosos beneficios y que incluso se antoja como algo imprescindible en el mundo del freelance. Ahora toca empezar a trabajar el branding por nosotros mismos.

Para llevar a cabo el proceso y hacerlo bien, le vamos a dar 4 consejos claves que le ayudarán a evitar errores y centraros en una correcta creación de vuestra marca empresarial o personal.

Descubrir todo sobre nosotros o nuestra empresa

Para empezar a transmitir al resto las diferentes cualidades y características que nos diferencian del resto, primero tendremos que saberlas. Es imprescindible comenzar el proceso de branding con una búsqueda interior en nosotros mismos o en nuestra empresa.

Hay que saber quiénes somos, qué ofrecemos, cómo nos gustaría que nos vieran, cuáles son las empresas a las que queremos alcanzar y qué es lo que nos diferencia en última instancia de nuestros competidores.

Esta parte es difícil, ya que es habitual tener dificultades para hablar de uno mismo o saber cómo “venderse”. Tan solo tienes que pensar en lo difícil que es para muchos responder a preguntas como “¿cuáles son tus debilidades?” o “¿qué es lo mejor que sabes hacer?” en entrevistas de trabajo para ver la dificultad de este primer paso.

Utiliza el análisis DAFO

El proceso de conocerse a uno mismo es muy complicado, pero hay una herramienta que puede facilitar la tarea: el análisis DAFO. Para aquellos que estén familiarizados con temas empresariales y de marketing será algo conocido, ya que es un sistema muy utilizado a la hora de crear nuevas empresas.

El DAFO no es más que un cuadrante en el que se enumeran las debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades que tenemos como persona o empresa. Este proceso nos obliga a pensar en todo lo que sabemos hacer, que no sabemos hacer y qué podemos esperar del futuro en cuanto a oportunidades y posibles problemas.

En el apartado de fortalezas y debilidades escribiremos todo aquello que podemos controlar. Es decir, en fortalezas se anotan las habilidades, cualidades o recursos que tenemos como persona o empresa y que nos hacen ser superiores al resto en esos apartados, mientras que en las debilidades se anotan todas las cosas que se nos dan mal y podrían perjudicarnos.

El objetivo de estas dos secciones es utilizar el branding para hacer brillar todas nuestras fortalezas y “ocultar” nuestras debilidades, aunque también es importante intentar mejorar en ellas para acabar tachándolas de ese lado del cuadrante.

En las amenazas y oportunidades estará todo lo que no podemos controlar y que está fuera de nosotros o de nuestra empresa. Las amenazas serían futuros eventos que podrían perjudicar nuestra situación y las oportunidades los eventos o sucesos que podrían hacer que mejoráramos en un futuro. Esta parte es más difícil de rellenar, ya que necesita de un poco de especulación y conocimiento del sector en el que nos movemos.

Una vez se tenga todo el cuadro completo, podremos saber qué debemos potenciar y hacia donde debemos “caminar” para trabajar nuestro branding.

Establecer objetivos

El branding debe de perseguir la consecución de objetivos, ya que en caso contrario estaremos dando vueltas sin saber a dónde vamos. Esos objetivos deben ser medibles, específicos, alcanzables, relevantes y ligados a un periodo de tiempo. Es decir, no podemos establecer como objetivo “conseguir mejorar nuestra reputación”, ya que no es específico ni medible.

Sin embargo, un objetivo como “aumentar en un 10% el número de peticiones de información de compra sobre el producto x durante los próximos 6 meses” sí que es un objetivo bien fijado. Es importante revisar los objetivos e ir actualizándolos, ya que nunca debemos de seguir adelante si no tenemos una meta fija frente a nosotros.

Definición del público objetivo

Es vital saber a quién vamos a dirigirnos para conseguir crear una marca memorable y que atraiga. Al fin y al cabo, si pensamos que nuestros clientes son todas las personas acabaremos por crear un mensaje impersonal y que no llegará a nadie.

Una manera simple de saber cuál es su buyer persona o público objetivo es analizar el público de los competidores. Será fácil descubrirlo a través de los testimonios de sus servicios, las empresas que trabajan con ellos, las personas que son seguidores en redes sociales o comentan en el blog y en definitiva aquellos que interactúen con la marca.

Una vez se sepa cuál es exactamente nuestro público, podremos crear contenido y una imagen acorde a ellos. Nos adaptaremos para ser la marca o persona que ellos están buscando.

Siguiendo estos consejos se podrá asentar una marca que desde el principio sepa qué es lo que quiere y hacia donde va. Ya “solo” quedará realizar un trabajo constante y diario para conseguir influir en todo el público que hayamos seleccionado y cumplir los objetivos establecidos.

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