NIF en las copropiedades del grupo 3 ¿Ficción o realidad?

Este asunto parece una mala e interminable novela, en la que, pese a ser “un caso de la vida real”, muchos escépticos, algunos desinformados y otros, simplemente necios,  creen que se trata de ciencia ficción y que las copropiedades no deben hacer nada frente al tema de las NIF; también hay problemas de lectura o de comprensión: recientemente  comenzó a circular en otro Portal la publicación de un colega, quien reafirma y amplía los conceptos que hace más de año y medio he venido exponiendo, sobre la diferenciación entre NIIF y NIF . Lamentablemente, a veces se observa cierta ligereza al consultar y opinar sobre estos temas, por parte de algunos usuarios, al grado que posteriormente se empezó a reenviar masivamente dicho documento, como soporte para afirmar que no había que dar aplicación en las copropiedades a ningún cambio contable , desconociendo que la conclusión es que no aplican las NIIF, pero sí las NIF  – Normas de Información Financiera de carácter local o Contabilidad Simplificada para Microempresas, dentro de las que se clasifican las copropiedades del grupo 3 y, por consiguiente su aplicación es obligatoria.

Adicionalmente, compartimos criterios en cuanto a que en este sector “económico”, la migración de la normatividad bajo el Decreto 2649 de 1993, al Decreto 2706 de 2012 se trata de un proceso sumamente sencillo, que simplemente requiere la actualización de los profesionales contables y su ejecución, como parte del buen servicio que debemos prestar a estos entes que nos han contratado, sin que ello implique un costo adicional, como está ocurriendo con muchos colegas que aprovechan de manera abusiva para exponerlo como un tema complejo y crear una falsa necesidad,  cotizando sumas exageradas por este “proceso de convergencia o migración”, cuando en realidad, en sus propuestas económicas están asimilándolo al manejo para las PYMES, lo que en la práctica constituye  un acto de mala fe o engaño, a las cada día más gravadas copropiedades, por las continuas cargas que se les imponen día a día.

Nuevamente deseo recalcar que el hecho de realizar este cambio, no implica la complejidad ni la formalidad que tiene en los demás grupos y que siempre deberá hacerse con base en el buen juicio y criterio profesional, considerando que se trata de una actividad muy particular,  que no es comercial, ni industrial, ni de prestación de servicios a clientes externos, sino de la administración de zonas y bienes comunes, al servicio de sus copropietarios y la definición de políticas se debe enmarcar en la particularidad de la misma y no con la visión comercial que muchos están vendiendo erróneamente.

Justamente sobre este tema, en la siguiente editorial resaltaré algunos apartes del  Documento de Orientación Técnica 001 – Contabilidad bajo los nuevos marcos técnicos normativos, emitido por el Consejo Técnico de la Contaduría, en  diciembre de 2014, así como el reciente Concepto 791 del 7 de octubre de 2015, también del CTCP.

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