NIF en propiedad horizontal – orientación técnica 01 del Consejo técnico de la contaduría pública

Para cerrar el campo de la especulación sobre la ya probada obligación y necesidad de las NIF en las copropiedades del Grupo 3, antes de entrar a la parte práctica, considero pertinente transcribir algunos apartes de la citada Orientación Técnica, de Diciembre de 2014, sobre aspectos a tener en cuenta, la cual recomiendo consultar en su texto original completo, puesto que no se refiere de manera específica a las copropiedades, pero de ella tomamos importantes conceptos sobre aspectos que continuamente son consultados, como: Estados financieros, Cuentas de Orden, Plan de Cuentas, Software y Libros de Contabilidad, entre otros. (Subrayados fuera del texto original):

“Documento de Orientación Técnica 001 – Contabilidad bajo los nuevos marcos técnicos normativos -  Consejo Técnico de la Contaduría Pública

Algunas reflexiones sobre las implicaciones contables de los nuevos marcos técnicos normativos de información financiera

Este documento no pretende ahondar en disquisiciones conceptuales o semánticas acerca de los diferentes modelos contables, análisis históricos o hermenéuticos de la contabilidad. No tiene pretensiones científicas ni filosóficas, sino simplemente servir de una guía sencilla para aportar en el manejo contable de las entidades antes las nuevas realidades normativas.

Normas de Información Financiera “NIF”

Las NIF, para el caso colombiano, están conformadas por los marcos técnicos normativos expedidos para cada uno de los tres grupos incluidos en el Direccionamiento Estratégico del CTCP.

Aunque hay innegables diferencias entre los criterios técnicos que incluye cada marco, la esencia en los tres casos apunta a lo mismo: predominio de la realidad económica sobre la forma jurídica de las transacciones o eventos económicos.

No hay una definición oficial sobre NIF, pero con base en los elementos claves que las conforman, podemos intentar la siguiente definición: Las normas de información financiera son un conjunto de estándares técnicos que establecen los criterios para reconocer, medir, presentar y revelar información financiera en los estados financieros de propósito general de una entidad que se encuentra bajo la hipótesis de negocio en marcha.

Los cuatro elementos mencionados en la definición (reconocimiento, medición, presentación y revelación), están referidos a los estados financieros. Esto se puede corroborar en el párrafo 4.37 del Marco Conceptual para la Información Financiera, que indica:

Debe entonces aclararse que esos marcos no regulan el manejo contable sino el reconocimiento, medición, presentación y revelación de la información financiera en los estados financieros de propósito general.

Una vez más, la solución es diferenciar la contabilidad de las NIIF. Los estados financieros que deban reexpresarse son los comparativos, porque los del periodo actual no requieren reexpresión. Siendo así, la disposición del Código de Comercio que indica que el Revisor Fiscal debe verificar que los estados financieros “han sido tomados fielmente de los libros” (artículo 208.4), debe entenderse con relación a los estados financieros del ejercicio, porque los comparativos han sido reexpresados como consecuencia de los cambios en políticas o la corrección de errores, pero en su momento también fueron fielmente tomados de los libros. En otras palabras, el efecto en la contabilidad se da en el periodo corriente, pero para efectos de presentación, los estados financieros deben modificarse.

Normas no contables

Algunas NIIF no tienen nada que ver directamente con la contabilidad, sino con finanzas o gestión... …Desde luego, todas estas normas están relacionadas casi que exclusivamente con la presentación de estados financieros, sin perjuicio de que puedan utilizarse cuentas de registro separadas como un componente instrumental que permite cumplir con los requerimientos de revelación de las NIIF.

Los estados financieros solamente tienen 5 elementos (Marco Conceptual 4.2): activos, pasivos, patrimonio, ingresos y gastos. Las cuentas de orden por consiguiente, no tienen cabida en los estados financieros, porque no corresponden a ninguna de estas categorías. Las NIIF privilegian la revelación sobre el registro en este caso, por lo cual muchas partidas de cuentas de orden deben originar una revelación a cambio, tal como ocurre con la banca. Sin embargo, esto es para efectos de presentación en los estados financieros.

No puede concluirse que porque en los estados financieros no hay cuentas de orden, estas no se puedan incluir en la contabilidad. En muchos casos, los registros de transacciones y otros eventos en las cuentas de orden representan un elemento importante de control de información cuantitativa. Aunque esto es más evidente en el sector financiero (cupos, garantías, compromisos, etc.) también puede ser necesario en el sector real, como sucede con las mercancías en consignación, por ejemplo.

La determinación de las clases y terminología específica para el uso de registros auxiliares en cuentas de orden, es un asunto que deberá ser definido al establecer las políticas contables de cada organización.

El plan de cuentas

También se ha debatido mucho si al aplicar las NIIF desaparece o no el plan de cuentas. Al respecto es necesario aclarar lo que significa el enfoque contable de las NIIF. Estas normas, como es de conocimiento general, se basan en principios, lo cual significa que establecen unos lineamientos o parámetros generales para reconocer, medir, presentar y revelar información financiera, pero no las reglas específicas para individualizar estos criterios. Siguiendo esta línea, si se continúa con la utilización de Planes Únicos de Cuentas, nuevamente iríamos hacia un enfoque de reglas, con el riesgo de afectar uno de los principios básicos de las NIIF: el uso del juicio profesional. No es posible prescribir al detalle cada tratamiento contable sin incurrir en una desviación de los propósitos de NIIF, porque cada organización tiene sus particularidades y el registro de sus transacciones y otros eventos debe respetar los principios pero reflejar su realidad.

Lo anterior no implica que no sea útil el uso de un catálogo de cuentas. Una cosa es un plan único, que incluye dinámicas contables y otra, un catálogo de cuentas que permite organizar la información para facilitar su agrupación y presentación de informes de propósito general y de propósito especial.

El manejo de software contable requiere el uso de un catálogo de cuentas con códigos mayores o auxiliares que permitan el registro de los hechos económicos. Pero la determinación específica de las cuentas que se utilicen y las subcuentas y cuentas auxiliares que se necesiten es un asunto del resorte de cada organización, al margen de que los entes de inspección, control y vigilancia establezcan criterios unificados para el reporte de la información que requieren en el desarrollo de sus funciones.

Considerando lo anterior, la idea de que la estructura de los planes de cuentas cumplen la totalidad de los principios de revelación plena deberá ser revisada, ya que un catálogo de cuentas no es el instrumento más idóneo para definir la estructura forma y contenido de los estados financieros. Los principios de presentación y revelación son un componente fundamental de los marcos técnicos normativos, que tienen como propósito generar información de alta calidad, transparente y comparable que sea útil para que los diferentes usuarios tomen decisiones.

NIIF y los libros de contabilidad

Derogados los decretos 2649 y 2650 de 1993, no existe en la normatividad colombiana ninguna disposición que establezca libros de contabilidad específicos, pero sí hay algunas exigencias con respecto al manejo que deben tener, a pesar de que el Decreto 019 de 2012 eximió a los obligados del registro de los libros de contabilidad en la Cámara de Comercio.

Los libros oficiales de contabilidad son obligatorios, puesto que la nueva normatividad no ha modificado las normas que tienen que ver con su manejo, a excepción de las normas sobre registros y libros contenidas en el título III del Decreto 2649 de 1993, que han sido derogadas en su totalidad por los decretos que adoptan los nuevos marcos técnicos normativos a partir de la fecha de aplicación de cada uno.

Para efectos legales no puede haber sino un juego de libros de contabilidad, tal como lo establece el artículo 264 de la Ley 1564 de 2012…

Lo mismo ocurre con la transición hacia los nuevos marcos técnicos normativos. Nada impide que para efectos de la transición, una entidad lleve simultáneamente libros bajo la nueva normatividad, a la vez que continúa llevando sus libros oficiales bajo la normatividad anterior, mientras esta esté vigente.

Al momento de iniciar el periodo de la primera aplicación, debe haber continuidad en los registros de los libros contables, dado que el ya citado artículo 53 del Código de Comercio exige que los registros se hagan en orden cronológico.

Para quienes han llevado una contabilidad en libros paralelos, al iniciar el año de la primera aplicación, los libros oficiales reflejarán las transacciones y saldos de acuerdo con los nuevos marcos técnicos normativos. Sin embargo, como las transacciones del año de transición pueden tener valoraciones distintas entre lo requerido por el Decreto 2649 de 1993 y los nuevos marcos técnicos normativos, no es posible continuar la contabilidad de acuerdo con las nuevas bases sin reflejar el efecto del cambio de marco técnico. Es decir, no se puede cerrar el año de transición con unos saldos e iniciar el año de la primera aplicación con otros saldos. Por consiguiente, es necesario efectuar un comprobante de ajuste donde se incluyan las diferencias por reconocimiento, baja en cuenta, revalorización y reclasificación para cada cuenta, al iniciar el año de la primera aplicación del nuevo marco técnico normativo que corresponda”.

Después de cerrar el largo camino de las justificaciones y explicaciones básicas, espero, en las próximas editoriales, abordar de manera práctica un sencillo modelo de implementación de NIF, que sirva de guía a quienes tengan a bien acogerlas y adaptarlas a la medida de cada una de sus copropiedades, cumpliendo así finalmente con este proceso que, aunque no es complejo, ha sido distorsionado por la multiplicidad de opiniones, a veces por parte de algunos actores que no cuentan con la idoneidad para ello, o solo buscan un “lucro de temporada” y han influenciado negativamente o desorientado a quienes deben llevarlo a feliz término.

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2 Opiniones
  1. Clara Inés Escobar dice:

    Nelson:

    Ud. dice: “Derogados los decretos 2649 y 2650 de 1993, no existe en la normatividad colombiana ninguna disposición que establezca libros de contabilidad específicos,” Cuándo, quién, cómo derogó estos decretos? En la internet no está claro, se habla de proyectos de decretos, y al parecer -usted sabe más que yo-, la DIAN todavía no acepta informes bajo las NIIF. Entonces, cómo es el asunto?

    La ley 675 quedó modificada por el decreto que la obliga a adoptar las NIIf? Entonces, cuando leemos en la ley 675: balance, ahora debemos leer: NIIF? Un decreto modifica una ley? Me queda la duda. Un decreto reglamentario aclara una ley, en este caso, la ley 1314, entonces, los decretos que desarrollan la ley 1314 no adicionan ni modifica la ley 675. Verdad?

    El problema más grave, y es general, es que se aclara, aclara, dice: lo que diga el Consejo Técnico no es obligatorio, pero se lee y acata y considera como de obligatorio cumplimiento todo lo que dice el desorientador consejo, entonces, sí o no le creemos y lo acogemos?

    El error entre los contadores y así lo leí en alguna parte, es que están acostumbrados a que piensen por ellos, a que les den cartillas, conceptos, orientaciones, que siguen al pie de la letra, claro, los capaces.

    Observe que las NIIF dicen todo lo contrario: piensen, ayuden, entiendan las necesidades de las empresas, hagan una contabilidad que realmente sirva para la toma de decisiones, y a cambio los conceptos y cartillas generalizan y no permiten tomar decisiones y responsabilidades con relación a la contabilidad.

    Ah mal que estamos en materia contable.

    • DANI dice:

      (…
      “Clara Inés Escobar dice:
      19 mayo, 2014 a las 9:25 am

      Definitivamente no hay nada que hacer. El que no quiere aprender, no aprende. Qué sartal de mentiras se dicen aquí. Se niegan a comprender que el Código de Comercio es de comercio, no de entidades sin ánimo de lucro. Qué tristeza da tanta malinformación. Desisto.”…)

      Póngalo en práctica.

      (…
      “ Clara Inés Escobar dice:
      28 abril, 2014 a las 9:46 pm

      Son los contadores los que yerran, y si es medianamente inteligente, así debe entenderlo.”…)

      Autoplique su mediana inteligencia señora, para que perfeccione su manera de rebuznar.

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