NIIF 3 Combinaciones de Negocios. Valoración de los activos adquiridos y pasivos asumidos de la sociedad adquirida

La cuarta fase del método de adquisición supone determinar el valor atribuible a la participación en el valor razonable de los activos identificables que se han adquirido y de los pasivos asumidos al objeto de determinar la diferencia de primera consolidación en la fecha de adquisición.

Los activos identificables adquiridos y los pasivos asumidos de los elementos patrimoniales de la empresa o negocio adquirido, fusionado o escindido, se valorará, con carácter general, por su valor razonable en la fecha de adquisición, siempre que se pueda determinar con fiabilidad de acuerdo a lo establecido en la NIIF 3.

Lógicamente, los activos identificables adquiridos y los pasivos asumidos deben cumplir loa definición de activo o pasivo del marco conceptual de la contabilidad y deben formar parte de lo que adquirida y adquirente intercambian en la combinación de negocios, aunque algunos de estos elementos no hubieran sido previamente reconocidos en los estados financieros de la adquirida por no cumplir los criterios de reconocimiento en esos estados financieros.

La norma hace referencia expresa a los arrendamientos operativos, de forma que si el negocio adquirido mantiene un contrato de arrendamiento operativo en condiciones favorables a las de mercado la empresa adquirente deberá reconocer un activo intangible. Por el contrario, si el contrato de arrendamiento operativo tiene condiciones desfavorables con respecto a las de mercado, la sociedad adquirente reonocerá la correspondiente provisión.

Pese a que las condiciones económicas, acuerdos contractuales y criterios contables que se tendrán en cuenta para clasificar los activos identificables adquiridos y los pasivos asumidos serán los que imperen en la fecha de adquisición, para la clasificación de los contratos de arrendamiento o similares, las condiciones contractuales que se tendrán en cuenta serán las existentes al comienzo de los contratos, o en la fecha en que hayan sido modificadas en el caso de que esas modificaciones cambiaran su clasificación.

El criterio de valoración general es que los activos identificables adquiridos y los pasivos asumidos se valorarán por su valor razonable en la fecha de adquisición, no obstante, la norma establece las siguientes excepciones:

  • Los activos que la sociedad adquirente clasifique como mantenidos para la venta se valorarán conforme a la NIIF 5 de activos no corrientes y grupos enajenables de elementos mantenidos para la venta.
  • Los activos y pasivos por impuestos diferidos se reconocerán y valorarán según lo dispuesto en la NIC 12 de impuesto a las ganancias.
  • Los activos y pasivos asociados a retribuciones a largo plazo al personal de prestación definida se contabilizarán, en la fecha de adquisición, por el valor actual de las retribuciones comprometidas, una vez deducido el valor razonable de los activos afectos con los que se liquidarán dichas obligaciones. El valor actual de las obligaciones comprometidas incluirá los costos de los servicios pasados que procedan de cambios en las prestaciones o de la introducción de un plan, antes de la fecha de adquisición. También incluirá las pérdidas y ganancias actuariales que hayan surgido con anterioridad a la fecha de adquisición.
  • Si un activo intangible identificado cuyo valor no pueda se determinado por referencia a un mercado activo implicará la contabilización de un ingresos en la cuenta de resultados como consecuencia de que surgiera una diferencia negativa de consolidación, dicho activos se valorará deduciendo la diferencia negativa inicialmente calculada de su valor razonable. Si el importe de la diferencia negativa fuera superior al valor total del activo intangible, el valor de dicho activo pasaría a ser cero, y, por tanto, no se registraría.
  • Si la sociedad adquirente recibe un activo como indemnización frente a una incertidumbre relacionada con un activo o pasivo específico, reconocerá y valorará el activo recibido en el mismo momento y de forma consistente con el elemento asociado que genere la citada incertidumbre.
  • En el caso de que la sociedad adquirente tenga un derecho readquirido reconocido como un activo intangible, lo valorará sobre la base del periodo contractual que reste hasta su finalización, al margen de que haya un tercero que tenga en cuenta las posibles renovaciones contractuales para determinar su valor razonable.
  • En el supuesto de que el negocio adquirido incluya obligaciones calificada como contingencias, la sociedad adquirente reconocerá como pasivo el valor razonable de asumir tales obligaciones, siempre que dicho pasivo sea una obligación presente surgida de sucesos pasados y su valor razonable pueda ser medido con fiabilidad, aunque no sea probable que para liquidar la obligación vaya a producirse una salida de recursos que incorporen beneficios económicos.

Por otra parte, si los elementos entregados como contraprestación para adquirir el control de una sociedad dependiente siguen formando parte de la sociedad combinada, se valorarán por su valor contable previo a la combinación.

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