¿Nueva reforma tributaria que recupere grado de inversión?

Muy complejo luce el panorama fiscal en el país. La Pandemia y el estallido social agravan la solución a nuestros problemas económicos, sociales y políticos, en especial porque no vemos aún soluciones a corto plazo ante los diálogos de oídos sordos y ausencia de concertación, permeados además por la agudización de la situación de orden público y violaciones de DD.HH, en las distintas manifestaciones y bloqueos que han deteriorado la actividad económica y productiva.

Como si fuera poco, la calificadora de riesgos Standar & Poor’s ha reducido la calificación del país a BB+ con perspectiva a estable. Dijo Kalmanovitz traíamos una nota de 3.5 en la Universidad y nos rebajaron a 2.5 en un ejemplo más sencillo. Un efecto inmediato de la rebaja en la nota y pérdida del grado de inversión, fue el aumento de la tasa de cambio, desvalorizando más el peso colombiano frente al dólar. Igualmente, de mantenerse esta situación, en el corto plazo aumentaría la prima de riesgos que se vería reflejada con tasas de interés más altas, que impactarían negativamente en el servicio de la deuda, tanto pública como privada. En esto las calificadoras de riesgos, como los profesores tiranos, han sido implacables pues ni con la pandemia que sacudió al mundo han suavizado sus notas.

Nuevamente la academia ha estado presente en la presentación de sus investigaciones de lo que debe contener la nueva reforma tributaria en la actual coyuntura y que hemos venido analizando en artículos anteriores. Veo muchos consensos en los siguientes puntos que comparto plenamente y que permitirían un recaudo de $20 billones, para mejorar el ingreso y lograr la estabilización de las finanzas públicas, sobre todo en momentos de tanta penuria:

  • Los recursos de la nueva reforma tributaria deben proveerlos las grandes Empresas que concentran la riqueza del país, no las Pymes ni las personas naturales.
  • Olvidarse de las reformas al impuesto a las ventas y al consumo.
  • Eliminar en gran medida las exenciones entregadas a la gran empresa en la reforma tributaria del 2019, dado que son insostenibles financieramente. Incluyendo el costoso descuento por el impuesto territorial de industria y comercio.
  • Gravar los regímenes especiales de pensiones, en especial las superiores a $14 millones de pesos mensuales, que están siendo subsidiadas por el Estado.
  • Aumentar el gravamen para los altos dividendos y ganancias ocasionales.
  • El impuesto de renta debe cobrarse solamente a quienes ganen más de $6.5 millones mensuales, de manera progresiva.
  • Más impuesto de renta a las Empresas en Zonas Francas, que ya han gozado por varios años de tarifa especial.
  • Aumentar los controles a la elusión y evasión tributaria propiciadas por el propio Estado.
  • No acudir a impuestos temporales, lo que se necesita es crear una estructura de largo plazo que permita ser consistente en el recaudo que la Nación requiere para solventar sus necesidades más urgentes.
  • Más convenios de doble tributación y control a paraísos fiscales.

Creemos que si el Gobierno nacional con su nuevo Ministro de Hacienda, acoge en gran medida estas recomendaciones de lo que sería la nueva reforma tributaria y logra su aprobación en el Congreso de la República, podríamos recuperar el grado de inversión que acabamos de perder.

Por: Gerardo Castrillón A-Consultor y Conferencista de Impuestos.

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Una opinión
  1. Duvàn Dice:

    Magnifica recomendaciòn para recuperar el grado de inversion; ojalà el Gobierno escuche. Felicitaciones.

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