Oportunidades de negocio frente al valor agregado de nuestros productos

Por   22/09/2017

Para entrarnos en el tema de oportunidades de negocios, siempre nos ilumina el concepto anterior, la idea de negocio, ésta es la visión del producto o del servicio generalmente, no necesariamente la idea es una oportunidad de negocio; la oportunidad tiene una orientación al mercado, nos lleva a que efectivamente hay una posibilidad de completar el círculo entre equipo de trabajo, productos – servicios y clientes.  El éxito de un proyecto empresa debería estar en las oportunidades de negocio, no en las ideas de negocio; este es el grave problema, cuando nos acercamos a la documentación existente sobre planes de negocio y creación de empresas, la gran mayoría de textos nos indican el procedimiento de “reúnase con el equipo de trabajo y realice lluvia de ideas”, “dele cabida a su creatividad”.  Entonces aquí el emprendedor guiado por estos textos se liga aún más al producto y generalmente la idea de negocio está concebida en suposiciones (“yo creo que…”); cuando trabajamos directamente sobre la oportunidad de negocio ésta se debe identificar en función de una necesidad, un problema que se encuentre en el entorno; es fundamental que el proceso para terminar de moldear nuestro producto sea del entorno hacia nosotros y no de nosotros hacia el entorno.

Tradicionalmente el empresario colombiano estaba enfocado en el producto, no en el mercado, cuando nuestros empresarios empezaron a abrirse en mercados internacionales surgió un problema, porque estaban acostumbrados a un mercado autárquico, proteccionista, en donde el cliente tenía que acoplarse a lo que ofrecían las empresas porque no había qué escoger.  Y generalmente todas las transmisiones de negocios estaban enfocadas siempre en función del producto, de la idea, y con una visión cortoplacista y de bajo valor agregado; entonces siempre en Colombia se pensaba en exportar la uchuva, la pitaya, pero en fresco y no era importante la transformación que hicieran nuestros compradores extranjeros, en donde por dicha adición a nuestra fruta fresca se obtiene un margen mucho mayor de utilidad; entonces ¿qué valor agregado damos a nuestros productos?.  El mismo problema tenemos con el café, ¿cuántos años tardamos en Colombia para darnos cuenta que el negocio no era la “pepa” sino “el tinto”?

El reflejo de este pensamiento lo podemos observar en nuestra balanza comercial, tenemos petróleo, café, ferroníquel y carbón, estos cuatro productos pesan cerca o más del 50% de la balanza comercial de nuestro país, y lo común de estos productos es que tienen 0 valor agregado.

Por eso hay que apostarle aún más a darle un valor agregado a nuestros productos si pretendemos seguir la tendencia de éxito en mercados competitivos, que realmente nuestros artículos satisfagan a ese consumidor final y asimismo obtener un mayor margen de utilidad en ventas.

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