Para la exoneración de la sanción moratoria la buena fe del empleador se aprecia al momento de la terminación del contrato de trabajo

La jurisprudencia laboral ha “inventado” una condición o requisito para que la sanción que contempla el artículo 65 del código sustantivo del trabajo no le sea impuesta al empleador, cuando este no le paga al empleado al terminar el contrato de trabajo.

Ha dicho la jurisprudencia que  dicha sanción sólo procede cuando se ha probado la mala fe del empleador, es decir que el no  pago de lo debido se debió a que el empleador actuó de mala fe.

Ahora, para determinar si hubo buena o mala fe en la actuación del empleador que impidió que el trabajador cobrara lo que había devengado durante la vigencia del contrato de trabajo, ha dicho la jurisprudencia que se deben considerar únicamente los elementos y las circunstancias existentes al momento de la terminación del contrato de trabajo, que se supone es el momento en que el empleador debe satisfacer las obligaciones económicas que tiene con el trabajador.

Significa esto que el empleador, para probar su buena fe,  no puede alegar hechos que sucedieron  mucho tiempo después de la terminación del contrato de trabajo. Por ejemplo, no ha faltado el empleador que se excuse  en el hecho que un año después de haber despedido al trabajador su almacén se incendió y perdió todo, lo que le impidió pagar al trabajador. Aunque ese hecho se pruebe como cierto, no es suficiente para eximirlo de la sanción moratoria, puesto que a la fecha de los acontecimientos llevaba un año de mora con el trabajador.

La sala laboral de la corte suprema de justicia, en sentencia del 8 de abril de 2008, expediente 29999 manifestó:

Bien vale la pena precisar que la buena o mala fe del empleador, que exonera de la indemnización moratoria, se aprecia en el momento en que termine el vínculo laboral, sin que circunstancias ocurridas con posterioridad puedan tener incidencia en perspectiva de derruir la creencia sincera y el convencimiento honesto de que la relación jurídica se gobernaba por un contrato distinto al de trabajo.

Y en sentencia del 24 de enero de 2012, expediente 37288 dijo:

Conforme a los precedentes anotados,  se tiene que el examen de la buena fe del empleador ante el incumplimiento en el pago de los salarios y prestaciones que puede dar lugar a la indemnización moratoria del artículo 65 del CST se ha de hacer, por regla general, teniendo en cuenta las circunstancias presentadas al momento de la terminación del contrato, pues, según esta preceptiva,  es el incumplimiento, en dicho momento, el que da lugar a la mencionada condena.

En esta oportunidad la sala laboral cuando dice “por regla general”, está dando oportunidad a que se pueda crear una excepción, que en el caso de la sentencia referida se trata de un proceso de restructuración de la empresa, caso en el cual, aunque sea posterior a la terminación del contrato de trabajo, eventualmente podría valorarse para efectos de determinar la buena o mala fe, pero será en todo caso algo excepcional y se debe valorar de forma particular en cada caso, sin que ello se pueda convertir en una regla general de aplicación.

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