Particularidades del título ejecutivo como género y el titulo valor como especie

Por   15/11/2017

Hemos encontrado de la lectura de las inquietudes de nuestros consultantes, la referencia como sinónimos de  Titulo Ejecutivo y Titulo Valor, por lo que, considerando la trascendencia en la claridad de estos conceptos de uso diario, en esta ocasión, trataremos lo más académicamente posible, lejos de tecnicismos y teorías en cualquier sentido que dejamos para el momento particular del litigio, establecer las peculiaridades propias de cada uno para deslindar así los dos conceptos.

Al encontrarnos, coloquial, contractual, legal, o judicialmente con el vocablo TITULO, independientemente de tratarse de materia civil, penal, policiva, administrativa, comercial, laboral, o de familia, deberá entenderse, quizá con alguna muy específica excepción, siempre, como un documento escrito.

Así planteado, por precisión legal general contenida en el Artículo 488 del Código de Procedimiento Civil y el Artículo 12 de la Ley 446 de 1998,  TITULO EJECUTIVO, es cualquier documento que contenga una obligación de dar, hacer o no hacer,  de manera expresa, clara y actualmente exigible que constituya plena prueba contra el deudor o su causante.
Lo siguiente, es precisar que, el vocablo que lo acompaña,  EJECUTIVO, conlleva la característica legal de un TITULO  en cuanto que el cumplimiento de la obligación de dar, hacer o no hacer que conste en dicho documento, puede ser exigido constreñidamente a través de las Autoridades Judiciales, dándose así definición al TITULO EJECUTIVO, como “…cualquier documento escrito que contenga obligaciones que se pueden exigir sean cumplidas por la fuerza…”

Respondiendo a las expectativas de nuestros usuarios, y para este editorial, circunscribiremos ese TITULO EJECUTIVO,como cualquier documento, en principio general, contentivo de una obligación de dar dinero originado en actuaciones judiciales, contractuales, y unilaterales, dependiendo de donde y como se hubiese originado, siendo en consecuencia, de origen judicial, cuando deviene de sentencias de condena o providencias de cualquier autoridad judicial, administrativa o de policía que imponga multas, aprueben liquidación de costas o señalen honorarios de auxiliares de la justicia.

Las de origen Contractual, como su nombre lo indica, provienen de obligaciones generadas en libre acuerdo de voluntades, esto es, contratos civiles o comerciales, de Arrendamiento; de Compraventa de inmuebles, Vehículos, Ganado; de Suministro, de Realización de Obra,  de Prestación de Servicios Técnicos, de cláusulas penales e indemnizatorias, entre otros.

Las de origen Individual, nacen de la libre voluntad de una persona para con otra, como vales, compromisos, acuerdos, y títulos valores, por citar los más usados.

Ahora, también por precisión legal establecida en el Artículo 619 del Código de Comercio, TITULO VALOR es un documento necesario para legitimar el ejercicio del derecho literal y autónomo que en el se incorpora, pudiendo ser este documento necesario, de pago [cheque] de contenido crediticio [letra, pagaré y factura], corporativo o de participación [acciones en sociedades anónimas], y de tradición o representativo de mercancías [ certificado de depósito que expiden los almacenes generales de depósito que expiden los almacenes generales de depósito por las mercancías a ellos confiadas].

Entonces teniendo que TITULO EJECUTIVO es cualquier documento, y TITULO VALOR es un documento necesario, es menester por el momento concluir, que aquel es el genero y esta es la especie, es decir que todo titulo valor es titulo ejecutivo, pero solamente aquellos títulos ejecutivos referidos en el Código de Comercio, son títulos valores, característica que responde al denominado Principio Absoluto de la Tipicidad Cambiaria, entendido como que la creación, circulación, garantía y ejecución de los títulos valores, se encuentra rigurosamente reglados en la ley y no puede nacer o modificarse a convenio entre las partes, como a contrario ocurre con los demás títulos ejecutivos.

Bajo este entendido, los TITULOS VALORES por su naturaleza especial y necesaria, se rodean de una serie de principios inherentes a ella, así:

de Literalidad [únicamente se puede exigir en las condiciones de modo, tiempo y lugar, lo que efectivamente conste en su cuerpo y no lo que se deduzca de situaciones que rodeen su creación];

de Incorporación Relativa [ cada titulo valor es compatible con su esencia, de tal forma que no puede incorporar elementos de otros que correspondan a distinta categoría, por ejemplo, un cheque, una letra, un pagaré o una factura, solamente podrá incorporar obligaciones dinerarias y no con mercancías o acciones];

de Incondicionalidad [no existen condiciones para su creación, circulación, garantía y ejecución distintas de las previstas en el Código de Comercio];

de Irrevocabilidad [una vez creado, el deudor no se puede retractar, con la excepción propia del Artículo 724 del Código de Comercio prevista para el girador del Cheque];

de Autonomía [cada deudor se obliga autónoma e independientemente de cada uno anterior, esto es que, las circunstancias que invaliden la obligación de alguno o algunos, no afectan las obligaciones de los demás]; de Necesidad [el ejercicio del derecho contenido en el titulo valor, necesita de su exhibición o presentación para su pago];

de Legitimación [quien posea un titulo valor deberá acreditarse como el verdadero acreedor que tiene derecho a exigir el cumplimiento de la obligación en el contenida; y

de Circulación Legal [el titulo valor solo puede circular de manera nominativa, a la orden, o al portador, en la forma que determinan los Artículos 648, 651 y 688 del Código de Comercio]

Ya teniendo claro que titulo ejecutivo es el genero y titulo valor la especie, así como que cualquier titulo valor podrá ser titulo ejecutivo, pero no todos los títulos ejecutivos son títulos valores, entendemos la especial importancia de estos últimos en la vida económica del país, pues entre tanto, los títulos ejecutivos generales, provenientes de cerradas relaciones civiles por sus propias peripecias, no permiten su inclusión en la vida comercial del día a día sino si acaso, mediante su transferencia mediante austeros mecanismos de cesión; los títulos valores, por el contrario al ser de pago y/o contenido crediticio por naturaleza, conllevan intrínsecamente la garantía en cuanto que  relación originada en cada endoso constituye una relación independiente de aquella que le ha precedido.

Para concluir, y retomando el inicio de este editorial, todo titulo ejecutivo para poder ser exigible, debe contener una obligación expresa, clara y actualmente exigible, y al efecto, baste precisar como en Sentencia de 10 de diciembre de 2010, la Sala Civil del H. Tribunal Superior de Bogotá, definió estas características de una forma tan diáfana que se ha tornado referente doctrinal sobre el particular:

“…Ahora bien, todos y cada uno de los documentos que pretendan hacerse valer como titulo de recaudo ejecutivo, deben cumplir con las exigencias puntuales contenidas en la norma en cita, esto es, que contengan una obligación expresa, clara y exigible, conceptos que han sido definidos así: 

EXPRESA.- Que la obligación se encuentre declarada en el documento que la contiene, su alcance y pueda determinarse con precisión y exactitud la conducta a exigir al demandado. 

CLARIDAD.- Tiene que ver con la evidencia de la obligación, su comprensión, la determinación de los elementos que componen el título, tanto en su forma exterior como en su contenido, debe ser preciso su alcance; que de su sola lectura, se pueda desprender el objeto de la obligación, los sujetos activos y pasivos y, sobre todo, que haya certeza en relación con el plazo, de su cuantía o tipo de obligación, valga decir que en él aparezcan debidamente determinados y señalados, sus elementos objetivos (crédito) y subjetivos (acreedor- deudor). 

EXIGIBLE.- Hace referencia al aspecto solución de la obligación, es decir que no esté sometida a plazo o condición, o que de estarlo, se haya vencido el plazo o cumplido la condición, entendiendo que en éste último evento, el cumplimiento o extinción de la obligación, depende de un hecho futuro e incierto; hecho que puede ser un acontecimiento natural o la conducta de determinado sujeto, de tal suerte que la eficacia de la prestación está subordinada al hecho…”

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