Pensión de sobrevivientes - Para que proceda dicho beneficio no basta una simple relación sentimental entre el causante y quien reclama la pensión

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Como es apenas obvio, con ocasión de la muerte del pensionado o del trabajador activo, el hogar del difunto deja de recibir la pensión o el salario  que éste devengaba, lo cual da lugar, en la mayoría de los casos, a que el grupo familiar del desaparecido quede totalmente desamparado.  Pues bien, para evitar que ello suceda se crearon dos figuras igual de importantes: la sustitución de la pensión y la pensión de sobrevivientes. La primera para cuando fallece el pensionado y la segunda para cuando quien fallece es un trabajador activo.

Ya sabemos que para que operen estas figuras es indispensable que quien las pretenda reúna los requisitos que la ley ha previsto para tales fines. Y también sabemos que la ley tiene definido de antemano quienes pueden acceder a ellas: el cónyuge, el compañero o compañera permanente, los hijos menores de edad y los incapacitados para trabajar por razón de sus estudio o por invalidez, los padres que dependían económicamente del causante, los hermanos inválidos, etc.

Pues bien, en esta oportunidad nos vamos a referir únicamente al derecho de la compañera permanente a la sustitución de la pensión y a la pensión de sobreviviente.

Si como ya se anotó, la finalidad de la pensión post mortem es evitar que el grupo familiar del pensionado o del trabajador quede desprotegido por causa de la muerte de éste o aquél, es claro entonces que dicha pensión tiene como únicos destinatarios a los integrantes del grupo familiar del finado.  Y esa circunstancia conlleva forzosamente a que se excluyan del mismo, a aquellas personas que, si bien tenían con el causante una relación sentimental, ésta no alcanzó a configurar una comunidad familiar.

Así las cosas, carece de vocación pensional la persona que mantenía con el fallecido una relación sentimental, aunque ésta hubiese sido intensa y de conocimiento público, si la misma no  alcanzó a articularse como grupo familiar.

O sea que para que proceda el derecho a esta clase de pensión es forzoso demostrar la existencia de una convivencia marital continua y estable, vivida bajo el mismo techo y con la intención de formar una familia, donde haya existido codependencia económica y lazos de solidaridad, pues como dijo el Consejo de Estado en sentencia del 29 de febrero de 2016, (Referencia 1858-2008) al ocuparse de un caso en el que la pareja sentimental de un pensionado fallecido reclamaba la sustitución pensional: “… Esto, como quiera que no puede perderse de vista, la finalidad de la pensión de sobrevivientes, consistente en  mitigar la desprotección en que queda quien está afectado por la muerte de su pareja, de ahí que no cualquier convivencia ni la existencia de cualquier relación de pareja conlleva al reconocimiento de la pensión de sobrevivientes, se requiere de la calidad de cónyuge o compañero permanente, y de que éste demuestre una convivencia real y efectiva, fundada en la solidaridad y ayuda mutua, situación que la demandante no acreditó en el caso analizado."

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