Pensión de sobrevivientes – Tránsito legislativo entre la Ley 100 de 1.993 y la Ley 797 de 2003

Por   04/12/2017

Aunque la regla es que para el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes se aplica la norma que se encontraba vigente al momento de la muerte del afiliado, puede ocurrir que en vigencia de la ley 797/03 se aplique la ley 100/93.

Meses después de haber entrado en vigencia la ley 100 de 1993 los jueces comenzaron a recibir demandas de parte de aquellas personas a quienes el ISS les había negado la pensión de sobrevivientes con el argumento de que no procedía su reconocimiento por cuanto el afiliado (causante) no se encontraba cotizando al momento de su fallecimiento o no había alcanzado a cotizar el número de semanas que exigía la nueva ley.

(Como se recordará, el Decreto 758 de 1990 exigía haber cotizado 300 semanas en cualquier tiempo o 150 semanas dentro de los seis años anteriores al momento del fallecimiento (no exigía que el afiliado estuviera cotizando al momento de la muerte), y la ley 100 de 1993 pasó a exigir que al momento de la muerte el afiliado estuviera cotizando al sistema y hubiera cotizado al menos 26 semanas en el año inmediatamente anterior; o que habiendo dejado de cotizar hubiere efectuado aportes durante por lo menos 26 semanas del año inmediatamente anterior a la muerte.)

Pues bien, el asunto cobraba especial relevancia jurídica en aquellos casos en que se trataba de causantes que si bien al morir no cumplían los requisitos de la ley 100, durante la vigencia de la norma anterior (Acuerdo 049 de 1990) habían cotizado un número de semanas suficientes para generar la pensión al amparo de esa normativa, o sea que habían configurado una situación jurídica concreta.

Dicho de otro modo, durante la vigencia de la legislación anterior el afiliado acumuló el número de semanas necesarias para generar la pensión de sobrevivientes, sólo que ésta no se concretó porque el afiliado no se murió.  Y cuando le sobrevino la muerte -ya en vigencia de la ley 100-  el afiliado aún no había alcanzado a cotizar las 26 semanas que le exigía el nuevo régimen.  O sea que en el primer caso la pensión no se  no concretó porque el afiliado no se murió; y en el segundo, porque se murió antes de cotizar las semanas que ahora se le exigían.

Como a la luz de la justicia esa situación resultaba aberrante, la jurisprudencia se vio en la necesidad de determinar que en tales casos correspondía aplicar el principio de la condición más beneficiosa, y en ese orden proceder al reconocimiento de la pensión tomando como base la norma derogada (Decreto 758/90)

Corresponde aclarar que aquí no se trata del principio de la norma más favorable sino del de  la condición más beneficiosa. En el primero, se escoge la norma más favorable entre varias normas vigentes. En el segundo, se prefiere la norma derogada a la vigente, por ser aquella  más beneficiosa para el trabajador (y en este caso para los causahabientes del trabajador).

Ahora bien, con la expedición de la ley 797 de 2003 sobrevino el tránsito legislativo de la ley 100 de 1993 a la 797 de 2003.

Pero contrario a lo que había ocurrido con el tránsito legislativo del Decreto 758 de 1990 a la ley 100 de 1993, que permitía la aplicación de la condición más beneficiosa, la jurisprudencia desautorizó aquí la aplicación de dicho principio y enseñó la regla de que para el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes se aplica la norma que esté vigente al momento del fallecimiento del causante de la pensión. Dicho en otras palabras, respecto de las personas que fallecen dentro de la vigencia de la ley 797 el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes se rige por las normas de dicha ley.

La razón que adujo la Corte Suprema para sustentar esa posición, fue que en el tránsito del Decreto 758 a la ley 100 cabía la aplicación de la condición más beneficiosa porque se pasaba de un régimen más favorable a uno menos favorable, reconociendo así que el de la ley 100 era menos favorable que el del Decreto 758.  Pero que en el paso de la ley 100 al de la 797 no podía predicarse lo mismo porque el de la 797 era más favorable que el de la ley 100.

La tesis de la Corte se puede resumir diciendo que en la aplicación de la condición más beneficiosa el intérprete, o el operador jurídico,  se devuelve a la norma inmediatamente anterior (ya derogada) cuando ésta le resulta más beneficiosa al trabajador y éste cumplió, durante su vigencia, los requisitos que la misma exigía. Pero dicho intérprete u operador jurídico no puede devolverse más allá de la anterior invocando su favorabilidad. Así, es posible devolverse del régimen de la ley 100 al del Decreto 758, pero no del régimen de la 797 al del Decreto 758, porque éste no es el régimen inmediatamente anterior al de la 797.

Pues bien, con base en esa doctrina los jueces se dieron a la tarea de negar la aplicación de la condición más beneficiosa y de contera pasaron a rechazar las pretensiones de quienes demandaban el reconocimiento de la pensión de sobrevivientes en los casos en que el causante había fallecido en vigencia de la ley 797 sin alcanzar a cotizar 50 semanas durante los últimos tres años anteriores a su fallecimiento.

El caso es que recientemente la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia volvió a ocuparse del tema y resolvió modificar su posición para admitir que en algunos casos es posible la aplicación de la condición más beneficiosa en el tránsito legislativo de la ley 100 a la ley 797.

Antes se seguir adelante, es necesario precisar que para la Corte la aplicación de dicho principio requiere que el destinatario posea una situación jurídica concreta – expectativa legítima.

Pero qué significa tener una situación jurídica concreta (expectativa legítima)?  A ese respecto señaló:

“En pensiones de siniestro, como las de invalidez y sobrevivientes, no es fácil establecer qué es una situación jurídica concreta. Empero, se ha entendido por la Jurisprudencia que la situación es concreta si se cumple en estos casos con la densidad de semanas de cotización, dentro del plazo estrictamente exigido por la normatividad aplicable

Y agregó:

Así, por ejemplo en el régimen de los seguros sociales obligatorios, la situación es concreta si el afiliado cotizó 300 semanas antes de la vigencia de la Ley 100 de 1993, dado que la norma exigía ese número de semanas de cotización en todo el tiempo.

Con la vigencia de la Ley 100 de 1993, en parte puede existir una definición de situación concreta a estos efectos, dado que la norma precisa tal situación dependiendo de la cotización efectiva.

“(…)”

Pero ¿cuál es el tiempo de permanencia de esa «zona de paso» entre la Ley 100 de 1993 y la Ley 797 de 2003? Bueno, para la Corte lo es de tres años, tiempo este que la nueva normativa (Ley 797 de 2003) dispuso como necesario para que los afiliados al sistema de pensiones reúnan la densidad de semanas de cotización-50- y una vez verificada la contingencia de la muerte los causahabientes puedan acceder a la prestación correspondiente.”

Y en ese orden puntualizó que debía quedar bien claro que:

“Solo es posible que la Ley 797 de 2003 difiera sus efectos jurídicos hasta el 29 de enero de 2006, exclusivamente para las personas con una expectativa legítima.”

Soy consciente de que esta columna me resultó un poco extensa pero la importancia del tema amerita, creo yo, el esfuerzo del lector.  En la próxima columna veremos los casos en que se aplica la figura de la condición más beneficiosa en el tránsito de la ley 100/93  a la Ley 797 de 2003.

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Una opinión
  1. Oscar Puerto Granados dice:

    Muy buen dia de antemano me disculpo por mi ignorancia. Pero no me quedo claro la condición mas beneficiosa.Mi tio fallecio en diciembre de 2016. Tenia cotizadas 300 semanas las mismas las cotizó antes de 1990. Su esposa tiene derecho a que se aplique la condición mas beneficiosa o no tiene derecho a nada. Muchas gracias

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