Permisos para los Servidores públicos – Me voy a casar y mi jefe no me quiere conceder unos días de permiso. ¿Qué puedo hacer?

Como es apenas natural, todo el mundo desea disponer de unos días libres para poder disfrutar con su pareja eso que románticamente se llama “La luna de miel”.  Y en la realidad son pocos los empleadores que se resisten a conceder el permiso correspondiente, pues una negativa en tal sentido podría causarle al trabajador una profunda frustración, lo cual no ayudaría mucho al mantenimiento de un buen clima organizacional.

La situación se ha vuelto tan común que ya existe en el imaginario colectivo la convicción que se trata de un derecho del trabajador  y no de una simple gracia del empleador.

Pues bien, si nos propusiéramos buscar la norma que sustente ese derecho no la vamos a encontrar, pues no existe. En efecto, no existe norma legal alguna que diga que los servidores públicos tienen derecho a permiso alguno por causa de su matrimonio.

Sin embargo, el asunto no está totalmente huérfano de regulación, pues  existe el Decreto 2400 de 1968, “por el cual se modifican las normas que regulan la administración del personal civil y se dictan otras disposiciones,” que bien puede utilizarse como referente para manejar el tema del permiso por nupcias. Dicho Decreto en su artículo 7º señala:

“…Los empleados tienen derecho: (…) a obtener los permisos y licencias, todo de acuerdo con las disposiciones legales y reglamentarias que regulen la materia.”

Ahora bien, los permisos y las licencias a que se refiere el artículo 7º en comento, se encuentran contemplados en el mencionado Decreto 2400 de 1968, así:

“ARTICULO 18. Los empleados vinculados regularmente a la administración pueden encontrarse en las siguientes situaciones administrativas: en uso de licencia o permiso; en comisión; ejerciendo las funciones de un empleo por encargo; prestando servicio militar obligatorio, o en servicio activo”.

En línea con lo anterior, el artículo 2.2.5.10.16 del Decreto 1083 de 2015, “Por medio del cual se expide el Decreto Único Reglamentario del Sector de Función Pública.”, señala que el permiso es una situación administrativa, reglamentada así:

ARTÍCULO 2.2.5.10.16 Permiso. El empleado puede solicitar por escrito permiso remunerado hasta por tres (3) días, cuando medie justa causa. Corresponde al jefe del organismo respectivo, o a quien haya delegado la facultad, el autorizar o negar los permisos. (Decreto 1950 de 1973, art. 74)

D conformidad con lo anterior, se tiene:

  • Que el permiso es un derecho del empelado, por medio del cual se busca que los servidores públicos se desvinculen transitoriamente de la prestación de sus funciones para que puedan atender situaciones de orden personal o familiar que se encuentren justificadas, con goce de sueldo, hasta por tres (3) días.
  • Que el permiso debe ser concedido por el Jefe del organismo o su delegado, quien evaluará si es viable autorizarlo o negarlo.
  • Que si bien la norma no señala qué eventos constituyen una justa cusa,  deja en cabeza del jefe del organismo o su delegado la competencia para analizar y decidir en cada caso lo pertinente.
  • Que la ley no indica el número de permisos que se pueden conceder a un empleado.

Así mismo, vale anotar que el tratadista y autor Diego Younes Moreno en su obra “Derecho Administrativo Laboral”, define el permiso de la siguiente manera:

“Una situación administrativa que persigue la desvinculación transitoria, muy transitoria por cierto; de la prestación de las funciones por parte del empleado, sin que ello le ocasiones desmedro de su salario, como sí ocurre con la licencia (ordinaria). Por medio de esta situación administrativa se busca que los servidores públicos pueden atender circunstancias de orden personal o familiar.”

“En el permiso se da una ficción jurídica, puesto que no obstante que el empleado no trabaja durante el mismo, para todos los efectos legales la ley considera que el empleado si ha prestado sus servicios. Esto quiere decir que el tiempo del permiso es remunerado y que por lo tanto si el beneficiario trabaja, por ejemplo, en jornada nocturna, no perderá el recargo correspondiente…”

En conclusión, la ley faculta al jefe del organismo o a su delegado para que analice y decida en cada caso puntual si otorga o no el permiso solicitado por el trabajador.

Nota. Este comentario se elaboró tomando como fuente el Concepto 183901 del 1º de septiembre de 2016 expedido por el Departamento Administrativo de la Función Pública.

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