¿Las personas naturales pueden deducir los gastos por depreciación?

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Todo activo sufre un desgaste por su utilización o por el simple  paso del tiempo, y como las personas naturales también tienen activos y hacen uso de ellos, surge la duda de si estas pueden deducir gastos por concepto de depreciación para determinar su impuesto a la renta.

En el pasado la Dian rechazaba la deducción por depreciación a las personas naturales que no llevaban contabilidad, en razón a que el artículo 141 del estatuto tributario exigía el registro contable de la depreciación.

Pero ese artículo fue derogado por la ley 1819 de 2016 de suerte que actualmente no se exige como requisito para la procedencia del gasto por depreciación, por lo que todas las personas naturales, sean comerciantes o no, lleven contabilidad o no,  pueden, en algunos casos, deducir este concepto.

Pero incluso en vigencia del artículo 141 del estatuto tributario la sección cuarta del Consejo de estado ya había considerado que las personas naturales que no llevaran contabilidad podían deducir los gastos por depreciación, como en efecto lo consideró en la sentencia 12316 del 8 de marzo de 2002, con ponencia del magistrado Juan Ángel Palacio:

«Comparte la Sala el argumento expresado por el apoderado judicial de la parte actora en el sentido de que no puede rechazarse esta partida bajo el anterior argumento, toda vez que la contribuyente no está obligada a llevar contabilidad y de exigirse su registro contable so pena de ser rechazado, sería discriminatorio e inequitativo, respecto a quienes pueden solicitar la deducción por depreciación dependiendo si están obligados o no a llevar contabilidad y se le estaría dando un alcance a la norma que no corresponde a su sentido.»

Más adelante señala la misma sentencia:

«Y es que la depreciación no la causa un registro contable, la depreciación la causa el desgaste o deterioro normal por el uso de un bien y atiende a la necesidad de reconocer racionalmente y en forma sistemática el costo del activo utilizado en la actividad productora de renta; por lo tanto los activos destinados al negocio o actividad rentable que poseen todas las personas, son objeto de la depreciación durante la vida útil de esos bienes, independientemente de su calidad de comerciante o no, o de que deban llevar libros de contabilidad o no.  Otra cosa es que para la procedencia se deban establecer el cumplimiento de ciertos requisitos que la misma ley tributaria consagra.»

Independientemente de lo dicho por la jurisprudencia, desaparecido el artículo 141 del estatuto tributario la Dian debe limitarse a verificar que la deducción por depreciación cumpla con los requisitos generales de las deducciones, esto es, que ese gasto sea necesario para generar renta, que tenga causalidad con la actividad generadora de renta, y que sea proporcional.

Significa esto que el gasto por depreciación será procedente sólo si el activo respectivo ha contribuido a generar renta.

En ese sentido, una persona natural no puede deducir la depreciación de su casa o apartamento de habitación, ni la de su vehículo familiar, ni la de su televisor.

Cédulas en las que procede la deducción por depreciación

Partiendo del hecho de que la depreciación sólo procede respecto a los activos que generaron renta, se excluyen los ingresos de las siguientes cédulas en razón a que para generar los ingresos de esas cédulas es difícil argumentar que se han debido utilizar algunos activos:

  1. Rentas de trabajo
  2. Pensiones
  3. Dividendos y participaciones

La Dian es muy exigente respecto a los requisitos de causalidad y necesidad que debe cumplir una deducción, y con seguridad no aceptará que se pueda deducir la depreciación de un vehículo en la cédula de rentas de trabajo, por ejemplo, aunque el trabajador alegue que todos los días utilizaba su vehículo para movilizarse hasta la empresa donde labora.

Así las cosas, las únicas cédulas que se pueden afectar por gastos de depreciación son las dos restantes:

  1. Rentas no laborales
  2. Rentas de capital

Es el caso de un comerciante que debe utilizar una camioneta para transportar la mercancía que vende, o incluso un rentista de capital respecto a un inmueble que tiene arrendado. En estos casos es evidente  la necesidad y la causalidad del gasto por depreciación.

Límites de la deducción por depreciación en las personas naturales

Como la renta cedular se caracteriza por limitar los conceptos que se le pueden imputar, como por ejemplo rentas exentas y deducciones, surge la duda si respecto a un eventual gasto por depreciación existe algún límite, y la respuesta es que no, de manera que todos costos y gastos que cumplan los requisitos son procedentes.

Los limites en porcentaje y Uvt que impone la renta cedular no aplica en estos casos.

En efecto, los parágrafos de los artículos 339 y 341 del estatuto tributario, que reglamentan la determinación de la renta líquida de las cédulas de rentas no laborales y de capital, dicen:

«En la depuración podrán ser aceptados los costos y los gastos que cumplan con los requisitos generales para su procedencia establecidos en las normas de este Estatuto y que sean imputables a esta cédula.»

Y la depreciación es un dos estos gastos que cumpliendo los requisitos generales de la deducciones, pueden ser imputados a estas cédulas.

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Una opinión
  1. Mantis Dice:

    Buenas tardes. Sobre el tema de la depreciación para quienes no lleven contabilidad, pregunto:¿Dónde queda el artículo 128 del estatuto tributario modificado por el artículo 77 dela ley 1819 de 2016, que establece que la deducción por depreciación es sólo para los obligados a llevar contabilidad?

    Responder
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