¿Personas naturales tributarán sobre renta líquida más renta presuntiva?

Por

El decreto 2250 de 2017 reglamentó la renta presuntiva cedular que aplicarán las personas naturales, y por la redacción de la norma, se interpreta que en algunos casos se termina tributando sobre la renta líquida más la renta presuntiva.

La renta presuntiva se determina como de costumbre, y el resultado obtenido se compara contra la sumatoria de todas las cédulas, frente a lo cual no hay problema.

El inconveniente surge cuando la norma señala lo que se debe hacer con la rentra presuntiva determinada si esta resultara ser la mayor:

«La renta presuntiva obtenida se comparará contra la sumatoria de todas las rentas líquidas cedulares. En caso que la renta presuntiva sea mayor, la adicionará como renta líquida gravable a la cédula de rentas no laborales.»

Vamos a suponer lo siguiente:

  • Renta cédula laboral: $5.000.000
  • Renta cédula no laboral: $3.000.000
  • Total rentas cedulares: $8.000.000
  • Renta presuntiva: $10.000.000

Si aplicamos el sistema ordinario el contribuyente tributaría sobre la renta superior, que en este caso sería $10.000.000, valor de la renta presuntiva.

Pero la norma está diciendo que la renta presuntiva se adiciona a la cédula de rentas no laborales, que ya tiene un valor de $3.000.000, quedando entonces una renta líquida gravable de $13.000.000.

Lo adecuado habría sido simplemente tributar sobre la mayor entre la renta presuntiva y las rentas cedulares, pero como quedó redactado el decreto, la persona natural terminaría tributando sobre la renta presuntiva más la renta de la cédula no laboral, si la hubiere.

¿Usted qué opina?

Contenido relacionado:
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

2 Opiniones
  1. Luis Dice:

    Ojo señores. Esa reglamentación a la Renta presuntiva es totalmente equivocada y eso se demuestra en este importante análisis que me hicieron llegar por correo, escrito por Diego Guevara. Lo cito textualmente (y lástima que acá no se pueden quedar viendo los colores y resaltados que se utilizaron en ese correo):

    “De: Diego Hernán Guevara Madrid
    Fecha: 14 de enero de 2018, 14:11
    Asunto: Burradas con la presuntiva de PN dec.2250/17

    Hola Colegas

    No se si ya hayan empezado a hacer los obligatorios ejercicios de simulación con los cuales se ponen en evidencia las tremendas
    embarradas de la reglamentación efectuada por el Decreto 2250 de diciembre 29 de 2017 al tema del impuesto de renta de las personas
    naturales y sucesiones ilíquidas (residentes y no residentes)

    http://es.presidencia.gov.co/normativa/normativa/DECRETO%202250%20DEL%2029%20DE%20DICIEMBRE%20DE%202017.pdf

    En esta ocasión, les quiero poner en evidencia lo que considero en una tremenda embarrada en relación con la reglamentación que hicieron en torno a la forma en que será manejada la Renta presuntiva dentro de la cedulación que se le pide hacer a las personas naturales y sucesiones ilíquidas residentes.

    Sucede que la tremendamente imperfecta Ley 1819 de 2016 dijo que la “Renta ordinaria” de las personas naturales residentes se
    subdivididiría en 5 cédulas (cada una con su respectiva depuración en la cual se incluyen hasta las respectivas “rentas exentas”) y al mismo
    tiempo fijó 3 diferentes tablas (más una tarifa fija especial para dividendos gravados; ver artículos 241 y 242) las cuales se
    terminarían utilizando solo cuando esa “Renta ordinaria” fuese mayor a la “Renta presuntiva”. Sin embargo, la dichosa Ley no dijo cuál de
    esas tres tablas y/o tarifas sería la que se utilizaría cuando la “Renta presuntiva” fuese mayor a la “Renta ordinaria”

    Para solucionar semejante vacío, primero la DIAN, a través de su ilegal Resolución 0045 de agosto de 2017 (pues fue expedida antes de
    que se expidiera el decreto reglamentario), en la cual prescribió el formulario 210 cedulado para declaraciones por fracción de año 2017,

    https://actualicese.com/normatividad/2017/08/03/resolucion-000045-de-03-08-2017/
    http://www.dian.gov.co/descargas/Formularios/2017/210_2017_Agosto_02_Fraccion.pdf

    dijo que cuando la “Renta presuntiva” fuese mayor a la “Renta ordinaria”, entonces dicha “Renta presuntiva” se tendría que
    prorratear (según el porcentaje que representara la renta liquida de cada una de las 5 cédulas de la Renta ordinaria dentro de la sumatoria
    de esas mismas 5 rentas líquidas ordinarias) y de esa forma, a cada porción de la “Renta presuntiva” se le terminarían aplicando esas tres
    diferentes tablas y/o tarifas mencionadas en los artículos 241 y 242 del ET. Pero esa solución llevaba a que el propio MUISCA, en el
    formulario virtual, no fuera capaz de hacer semejantes cálculos y por tanto no podía calcular automáticamente los impuestos. Además, esa
    solución era totalmente inservible para los casos en que no hubiera ninguna renta líquida en ninguna de las 5 cédulas de la renta
    ordinaria (en un caso como esos, es obvio que no se podía “prorratear” la Renta presuntiva). Incluso, esa solución se complicaba aun más si
    sucedía que unas cédulas daban “utilidad” y otras “pérdida” (pues en esos casos solo se podrían sumar las cédulas que daban utilidad y no
    se podían netear con las que daban pérdida y por tanto se complicaba todavía más el dichoso “prorrateo” de la Renta presuntiva)

    Como ven, la única solución razonable que en verdad quedaba para solucionar ese problema es que el decreto reglamentario tenía que
    haber escogido una única tabla y/o tarifa (de entre las tres que se mencionan en los artículos 241 y 242 del ET) para aplicarla en los
    casos en que la “Renta presuntiva” fuese mayor a la “Renta ordinaria”, y listo. Pero no. Miren más bien lo que se les ocurrió establecer a
    través del artículo 5 del Decreto 2250 de diciembre 29 de 2017 con el cual le agregaron este nuevo artículo 1.2.1.19.15 al DUT 1625
    de octubre de 2016:

    “Artículo 1.2.1.19.15. Procedimiento para la asignación de la renta presuntiva cedular. Las personas naturales residentes contribuyentes
    del impuesto sobre la renta, determinarán la renta presuntiva de conformidad con lo establecido en el artículo 188 y 189 del Estatuto
    Tributario.

    La renta presuntiva obtenida se comparará contra la sumatoria de todas las rentas líquidas cedulares. En caso que la renta presuntiva sea
    mayor, la adicionará como renta líquida gravable a la cédula de rentas no laborales.

    Del procedimiento aplicado anteriormente, se generará un exceso de renta presuntiva, que corresponde a la diferencia de la renta líquida
    cedular y la renta líquida determinada por el sistema de renta presuntivo. El exceso generado se compensará de conformidad con lo
    establecido en el artículo siguiente.

    Parágrafo 1. Las personas naturales no residentes obligadas a declarar, deberán calcular su renta presuntiva si a ello hubiere
    lugar, de conformidad con su patrimonio líquido poseído en el país en el año anterior, y compararlo con la renta líquida que obtenga de
    conformidad con el artículo 26 del Estatuto Tributario.”

    (los subrayados y resaltados son míos)

    Nótese como la norma anterior (en la cual se les olvidó incluir en el primer párrafo a las “sucesiones ilíquidas residentes” y en el parágrafo a las “sucesiones ilíquidas no residentes”) se convierte en una disposición que resulta totalmente equivocada pues implicaría elevar la base gravable final de tributación a un valor totalmente ilógico. En efecto, y por citar un ejemplo sencillo, si una persona natural solo tiene valores en su “cédula de rentas no laborales” por un valor líquido de 50.000.000, pero luego calcula una renta presuntiva de 70.000.000, en ese caso la norma le indica que tendrá que llevar todo el valor de su Renta presuntiva a su misma “cédula de rentas no laborales” provocando que
    la base gravable final sea de 120.000.000, lo cual no tiene ninguna lógica. En realidad, lo máximo que se debía haber establecido es que
    solamente “el exceso” de la “Renta presuntiva” sobre la suma de las “5 rentas liquidas ordinarias ceduladas y compensadas” es el valor que se llevaría a la “cedula de rentas no labores”. De esa forma, y si retomamos el ejemplo anterior, al valor inicial de $50.000.000 que
    estaba arrojando la “cédula de rentas no laborales” se le agregarían otros $20.000.000 y de esa forma la base gravable final sería de solo
    $70.000.000, es decir, el mismo valor de la Renta presuntiva, la cual terminaría tributando entonces con la tabla No. 2 de las contenidas en
    el artículo 241 del ET.

    Además, y si alteramos un poco el ejemplo, supóngase que el contribuyente primero está liquidando en su “cédula de rentas no
    laborales” una pérdida líquida de $20.000.000. Por tanto, al hacer comparación con su renta presuntiva de 70.000.000, lo que tendría que
    llevar como exceso a esa misma “cédula de rentas no laborales” sería un valor de $90.000.000 de forma que la base gravable final sea otra
    vez los 70.000.000 (es decir, el mismo valor de su renta presuntiva).

    Ahora bien, es fácil ver que esa solución que ofreció el Decreto 2250 de 2017 (de llevar disque la totalidad de la “Renta presuntiva” a la
    “cedula de rentas no laborales” cuando la “Renta presuntiva” sea mayor a la suma de las 5 cédulas en que estará compuesta la “Renta
    ordinaria”), es una solución que se tomó solo para que al MUISCA, en el diligenciamento virtual del formulario, sí le pudiera quedar facil
    aplicar siempre, a la “cédula de rentas no laborales”, la dichosa tabla No. 2 de las que quedaron dentro del artículo 241 del ET.

    Pero si quiero complicar aun más la situación, supóngase que una persona natural solo tiene valores en su “cédula de rentas de trabajo”
    por un valor líquido de 50.000.000 y luego calcula una renta presuntiva de 68.000.000. Si se aplica literalmente la norma antes
    citada, entonces esta persona tendría que dejar intacta su “cédula de rentas de trabajo”, y luego tomar todos los 68.000.000 y llevarlos a
    su “cédula de rentas no laborales” y lo que terminaría haciendo el MUISCA es calcularle impuesto a los $50.000.000 de “cédula de rentas de trabajo” (con la Tabla No. 1 del art. 241) y luego calcularle adicionalmente impuesto a los 68.000.000 de la “Cédula de rentas no laborales” (con la tabla No.2 del artículo 241), lo cual es totalmente una locura. En este caso, y si aplico la solución antes comentada, a su “cédula de rentas no laborales” llevaría solo los 18.000.000 de exceso entre la “Renta presuntiva” y la “Renta ordinaria”. Pero lo que sucedería en ese caso es que esos $18.000.000, buscados en la tabla No. 2 del artículo 241, no producirían impuesto y eso es algo que va a perjudicar al gobierno de turno pues si todos los $68.000.000 de la Renta presuntiva se buscaran en esa misma tabla No. 2, entonces sí habría impuesto.

    Como vemos, es una tremenda locura pedir que la “Renta presuntiva” (ya sea por su valor pleno, o por su sola diferencia con la “Renta ordinaria”) se termine llevando al interior de una cédula (en este caso, a la “cédula de rentas no laborales”). En realidad la “Renta presuntiva” debe seguirse manejando por fuera de las cédulas de la “Renta ordinaria” y establecer simple y sencillamente que a dicha “Renta presuntiva” siempre se le aplicará la tabla No.2 del artículo 241 y listo.

    Adicionalmente, cuando se redactó la norma antes citada, el gobierno no tuvo la precaución de establecer que a la “Renta presuntiva”
    primero se le debería afectar con el mismo valor de “rentas exentas” que se hayan incluido en todas las diferentes 5 cédulas de la renta
    ordinaria (pues así lo sigue indicando el art. 26 del ET el cual dice que a cualquier valor de “Renta líquida”, ya sea la obtenida por el sistema ordinario por el sistema presuntivo, siempre se le restarán las “rentas exentas” para obtener la “renta líquida gravable”). Solo cuando se haga primero dicha resta, entonces sí se podría comparar si la “Renta presuntiva afectada con rentas exentas” es mayor a la suma de las “5 rentas
    líquidas ordinarias ceduladas y compensadas”. Pero como esa disposición no quedó incluida dentro de la norma antes citada, entonces lo que sucederá es que por ejemplo, en el caso de los pensionados, dichos contribuyentes calcularán por ejemplo un valor de renta líquida de cero pesos en su “cédula de pensiones” (pues su ingreso bruto por pensiones sí lo pueden restar 100% como exento dentro de su cédula de pensiones cuando la pensión mensual sea de máximo 1.000 UVT) pero luego la compararán contra una “Renta presuntiva” que estará en su valor pleno (pues no fue afectada con ninguna “renta exenta”), la cual sería llevada entonces a la “cédula de rentas no laborales” provocando como resultado que el pensionado termine tributando sobre el valor pleno de su renta presuntiva, lo cual es totalmente ilógico.

    Todo lo anterior por tanto tendrá que ser solucionado por la DIAN aunque sea de forma temporal mediante una doctrina (en la que se indique que a la Renta presuntiva sí se le deberán restar primero las mismas rentas exentas que se hayan restado dentro de las 5 diferentes cédulas de la renta ordinaria, y en donde se indique que en realidad la renta presuntiva, o sus excesos sobre la renta ordinaria, no se debe mezclarán con ninguna de las cédulas de la renta ordinaria). Pero luego se necesitará de otro decreto que vuelva a modificar lo establecido por el Decreto 2250 de diciembre de 2017. Y obviamente, se va a necesitar otra ley que modifique esas locuras e imperfecciones de la Ley 1819. Así son las reformas de Cárdenas y así son sus reglamentaciones…”

    Responder
  2. rgo Dice:

    En mi opinión, el Estatuto está por encima del Decreto; significa con ello, que prima lo establecido en el artículo 188 y 189 del E.T., que refiere a que la renta líquida del contribuyente, no es inferior al 3.5% de su patrimonio líquido. Lo anterior significa, que es un sistema de determinación de rente distinto al establecido en el artículo 329 y siguientes del estatuto y no se pueden mezclar a efecto de determinar la efectiva tasación del tributo del contribuyente, por mas que el Decreto haya dicho otra cosa. Gracias.

    Responder
En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.