Pliego de ofrecimientos y no pliego de peticiones

Es lo que hacen los sindicatos de países desarrollados como Japón. Estos, en lugar de hacer un pliego de peticiones lo que hacen es un pliego de ofrecimiento al empresario.

De acuerdo a nuestra cultura, hacer al empresario un pliego de ofrecimientos y no un pliego de peticiones, es algo absurdo, y seguro que echarían de inmediato al representante del sindicado que se le ocurriera tal cosa.

Los sindicatos se crearon para defender los derechos de los trabajadores, pero ahora parece que en algunos casos, los papeles han cambiado, y serán las empresas que tengan que defender sus derechos antes los sindicatos.

Algunos lideres sindicales, se olvidaron que la empresa es la vaca que les de la leche, y no hacen otra cosa que hacer exigencias desproporcionadas a cambio de nada, tanto así que han en muchos casos han matado la vaquita de leche.

Los pliegos de peticiones de algunos sindicatos, están encaminados a conseguir el máximo de beneficios con el mínimo esfuerzo, llegando a estrangular las finanzas de las empresas, principalmente en las del sector público, tanto que casi todas fueron llevadas a la quiebra.

Los sindicatos japoneses, lo que hacen es presentar al empresario un pliego de ofrecimientos a cambio de una mejora de los beneficios. Los sindicatos ofrecen producir mas, ofrecen mejorar la calidad de los productos, ofrecen disminuir el porcentaje de desperdicio o defectos, etc., y a cambio le piden a la empresa que mejore sus salarios, sus condiciones de trabajo, etc.

Los japoneses no piden que les incrementen el sueldo y que a la vez le disminuyan la jornada laboral. Al contrario, ofrecen trabajar mas, esforzarse mas y exigen que la empresa les de mayor participación en el beneficio generado por su esfuerzo.

Nuestros sindicatos, lo que hacen es pedir disminución de horas de trabajo, que les paguen dos veces sus vacaciones, que le paguen una prima por un cosa y otra por otra, que le den compensatorio por que sus mascotas tuvieron crías, pero no prometen nada a la empresa. Los pliegos de los sindicatos no son más que letanías de lamentaciones y cero ofrecimientos y compromisos.

Los sindicatos piensan que las empresas tienen una gran deuda con ellos por estar trabajándoles, y olvidan que la empresa es una sola unidad que depende de que todo marche sincronizadamente. Las empresas necesitan tanto de los trabajadores como los trabajadores de la empresa, pero los sindicatos piensan en una sola vía.

El día en que los sindicatos por fin comprendan que las cosas mejoran cuando las empresas crecen, ese día nuestras empresas serán verdaderamente competitivas, y habrá desarrollo, crecimiento y bienestar para todos.

Y para que las empresas crezcan se requiere del compromiso de sus trabajadores.
Aquí no se trata de pedir, se trata de dar para luego exigir. Cualquier empresario que sienta que su empresa está progresando, no durará en acceder a las exigencias de los sindicatos.

En muchos casos, los trabajadores pasaron de victimas a victimarios, y el sindicalismo ha pasado de ser un mecanismo para la defensa del trabajador a una traba para el desarrollo empresarial e inclusive para el fracaso de muchas empresas.

Lamentablemente, es propio de nuestra cultura abusar de las ventajas que se nos dan. Aquí al que nos da la mano le tomamos el codo. Lo que se nos ofrece como beneficio, le damos un uso desproporcionado y mal intencionado. No se es constructivo, y creo que no se es inteligente por que sólo a una persona poco inteligente se le ocurre arruinar la empresa que le está dando de comer a el y a toda su familia.

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