Política de dividendos

LA EMPRESA Y EL INVERSIONISTA: LAS DOS CARAS DE LA MONEDA

La distribución de dividendos es una de las políticas económicas y financieras de mas trascendencia tanto para los administradores como para los inversionistas, en la medida que afecta directamente los intereses y expectativas de cada uno de ellos y lo que es bueno para unos no necesariamente es bueno para los otros y esto termina afectando el valor y la capacidad económica y financiera de la empresa.

Analizaremos el tema inicialmente desde el punto de vista del inversionista, quien a primera vista es el más interesado y el más afectado por las políticas de distribución de dividendos de una compañía.

Generalmente un inversionista de nuestro medio, invierte con el objetivo de obtener unos rendimientos continuos y estables en un periodo de tiempo. Desde este punto de vista el inversionista siempre esperará que la empresa le pague sus dividendos por lo menos cada año, y en la medida en que esta no lo haga, para el, sus inversiones no cumplen las expectativas y puede llegar a considerar la posibilidad de venderlas. Esta tendencia es posible que se seguida por mas de un inversionista y puede llevar a que las acciones pierdan su valor y por ende el de la empresa.

Existen otros inversionistas que no estén interesados en unos ingresos inmediatos sino en una capitalización constante, lo cual sería lo ideal para cualquier empresa, pero este no es el caso de la mayoría de empresas en Colombia por su difícil situación económica. Además la misma situación económica del país, causa incertidumbre en el comportamiento futuro tanto de la economía como de la empresa y esto hace que muy pocos inversionistas estén interesados en capitalizar sus dividendos.

Si miramos la política de dividendos desde el punto de vista de la Administración esta tiene dos facetas. Primero, en primera instancia la empresa se inclinaría por la no distribución de dividendos ya que fortalecería su capital de trabajo. Segundo, el no pagar dividendos a los inversionistas puede redundar en que estos pierdan su confianza en la empresa y retiren sus inversiones y por últimas terminen perjudicando la solidez de la empresa que en un principio se pretendía proteger.

En cuanto a la decisión de no pagar dividendos, y ante las consecuencias de esto, hay que hacer un análisis del costo benéfico de esta política. En primer lugar tomar la decisión de no pagar dividendos puede ser valida y muy recomendable en la medida en que estos recursos no distribuidos puedan ser utilizados en el pago de pasivos de alto costo financiero, que a la vez liberarían capital de trabajo adicional; en segundo lugar los recursos no pagados pueden ser invertidos en proyectos productivos que aseguren el posicionamiento en el mercado de la empresa. Lo anterior compensa el riesgo de que los inversionistas puedan retirar la confianza en la empresa. Lo que significa que mientras existan oportunidades de disminuir sustancialmente los costos financieros de los pasivos y la posibilidad de proyectos de alta rentabilidad, se puede optar por una política de no pago de dividendos o pagos mínimos ya que los rendimientos de unos dividendos capitalizados o reinvertidos compensan el riesgo de un inversionista insatisfecho sin afectar las Finanzas de la empresa..

En el caso de pagar dividendos, que es algo que se debe hacer tarde o temprano, lo mas conveniente para la empresa es asumir una política de razón constante de pago de dividendos, es decir de un porcentaje de las utilidades, ya que esto siempre garantizará al inversionista un flujo de ingresos y a la empresa el tener uno recursos que mejorarán su situación financiera, lo que quiere decir que las utilidades en parte se utilizarán para financiar la empresa y la otra para pago de dividendos, satisfaciendo de esta forma tanto a los inversionistas como a los administradores.

No se puede desconocer que una empresa en la medida de que disponga de capital de trabajo inmediato y de bajo costo puede garantizar en un futuro unas utilidades al menos estables y la mejor forma de conseguir este capital de trabajo es mediante una política de dividendos conservador, la cual se puede flexibilizar en el momento en que la empresa alcance su madurez productiva, es decir cuando ya no requiera de mas capital de trabajo para expansiones u otro tipo de inversiones, lo cual sucede muy a menudo; una empresa que ha llegado a un mercado en agotado, no requerirá mas recursos inmediatos y puede en ese momento empezar a pagar dividendos sin problema alguno.

Por lo anterior se puede decir que la información que las políticas de distribución de dividendos suministran no será necesariamente negativa o positiva; no pagar dividendos no quiere decir que las utilidades en un futuro disminuyan, al contrario, aunque puede que la empresa esté pasando por una situación difícil, el no pago de dividendos puede ser una herramienta para mejorar esa situación que después redundará en una buena rentabilidad y por ende en mayores dividendos para los inversionistas. Caso contrario cuando se pagan dividendos, esto no siempre significa que la empresa esta obteniendo buenas utilidades, mas bien lo que se podría interpretar es que la empresa no tiene nada mejor para hacer con sus recursos que pagar dividendos; la empresa quizás no tenga mercado para nuevas expansiones, ha llegado a su limite o quizás signifique que la empresa no tiene capacidad de generar nuevos proyectos de inversión y esto si significaría en un futuro próximo una disminución sustancial de las utilidades en vista de que no se esta desarrollando ni esta creciendo.

De modo tal que las razones que una empresa tiene para tomar una u otra política de dividendos son muchas y sin un examen cuidadoso de la situación no se puede decir que esto sea la consecuencia de una buena o mala situación financiera de la empresa, simplemente son estrategias de la administración que buscan cumplir con unos objetivos, que pueden ser evitar una situación difícil, solventar una situación que ya es difícil o buscar un desarrollo creciente y sostenido.

Ya habíamos mencionado con anterioridad que una empresa requiere constantemente recursos de capital para mantener o expandir su participación en el mercado, cualquiera se el objetivo, un política de dividendos debe estar en función de tales objetivos.

Volviendo al análisis desde el punto de vista del inversionista, es muy posible que en un principio éste no se sienta muy atraído por una política de dividendos conservadora, pero también es importante anotar que para cualquier inversionista es de suma importancia la estabilidad de la empresa, pues de esta depende el comportamiento futuro de las utilidades y siguiendo una política sana de dividendos acompañada de un comportamiento prometedor de la empresa, puede hacer que el inversionista empiece a mirar con buenos ojos la situación. En todo caso se debe considerar una política conservadora pero no ausente de de pago de dividendos ya que no habrán inversionistas que requieran de un flujo de ingresos constante.

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