¿Por qué la deuda del sistema financiero asusta?

Cuando el sistema financiero está en problemas, aparecen los gobiernos de cualquier país en su ayuda con al argumento que son demasiado grandes para dejarlos caer, y que dejarlos caer sería mucho más costoso que ayudarlos, así sea gratis; en definitiva, la deuda manejada por el sistema financiero asusta y mucho [por algo lo consideran como un arma de destrucción masiva], tanto que lleva a tomar decisiones que para entenderlas se requiere mucho esfuerzo.

Para hacernos una idea del problema de la deuda financiera, supongamos un pequeño ejercicio.

Vamos a suponer que un señor A, muy trabajador y ahorrador por cierto, guarda en su cuenta bancaria la suma de $1.000. Es el ahorro de toda su vida.  Lo que el banco hace es tomar 900 de esos 1.000 y prestárselos al señor B para que haga algo con ellos. Supongamos que B es un usurero que vive de prestar plata a quienes no tienen acceso al sistema financiero. Entonces B tomará esos $900 y se los prestará al señor C que es un pequeño productor. C toma esos $900 y compra materia prima para elaborar sus productos. Luego C vende a crédito $800 de sus productos al señor D que tiene un local comercial.  El señor D vende también a crédito $700 de sus productos al  cliente E, al consumidor final.

Ahora resulta que el cliente E perdió  su trabajo y no le paga a D, quien es el distribuidor final. Si D no puede recuperar el dinero que fió, no podrá pagar a C, y C no podrá pagar a B quien a la vez no podrá pagar al Banco que a su vez no podrá devolver todo  el dinero al trabajador y ahorrador A. Se pone difícil el asunto, ¿no?

Ahora veamos cuánto dinero se creó a partir de los 1.000 pesos que ahorró nuestro juicioso amigo A.

1.000 A + 900 de B + 800 de C + 700 de D = 3.400. En el camino se ha multiplicado el dinero, pues de 1.000 que ahorró A, al final del camino se han creado 2.400 para un total de 3.400. Esto se conoce como efecto multiplicador del dinero, y podríamos decir que es de esta forma en que la economía se dinamiza. Si A no hubiera llevado sus 1.000 de ahorros al banco sino que los hubiera guardado debajo de su cama, la economía se hubiera paralizado pues ni el banco, ni A, B, C y D hubieran podido hacer negocios. Pero ese no es el punto al que queremos llegar.

Resulta que aquí hay algo de magia. En realidad todo inició con los 1.000 pesos que ahorró A. No hay más dinero real, contante y sonante. Lo demás es deuda. Tanto el Banco como B, C,  D y E, sólo tienen deuda, nada más.  El único que en realidad tiene dinero es A, ese trabajador incansable que ahorró con mucho esfuerzo sus $1.000. Es por ello que cuando la deuda se vuelve grande y peligrosa la ruina le llega a muchos, a todos aquellos que vivían el espejismo creado por el dinero del ahorrador que un día fue a dar en el saco roto del último eslabón de la cadena que lo consumió y no pudo pagar.  En este caso, la ruina será para A, B, C, D, E y el banco. Todo porque E perdió el trabajo y no pudo pagar su deuda.

Pero hay algo más, cuando este castillo de naipes [o mejor,  ¿pirámide?] se cae, sale papá gobierno a rescatar al banco únicamente, y de paso tal vez  al ahorrador A, pero nada hará para rescatar a los otros arruinados, en este caso  B, C, D y E. Aquí es cuando la economía real se jode y los bancos siguen ganando. Recuerde que el banco fue ayudado por el estado y sus cuentas están muy bien, al final no ha perdido nada y sigue ganando como siempre; pero la economía real, esa que está conformada por A, B, C, D y E, está arruinada y así se quedará por mucho tiempo, hasta A, B, C, D y E, con duro trabajo, mucho esfuerzo y sacrificio, puedan ahorrar otra vez $1.000 y el ciclo vuelva a iniciar.

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