¿Por qué los socios fuertes del FMI no aplican las políticas que imponen a los socios débiles?

Muchas  personas se preguntan la razón por la que los socios fuertes del FMI nunca aplican las políticas económicas que el FMI impone  a sus socios más débiles. Cualquiera diría que “lo que es bueno para el  pavo lo es para la pava” pero tratándose del FMI tal parece que no.

El FMI está conformado por muchos países pero sólo unos pocos fuertes que son los que fijan el derrotero a seguir. Esos países fuertes básicamente son Estados unidos, Inglaterra, Francia, Japón y Alemania.

El FMI tiene como objeto social prestar dinero. Ese es su negocio y pues su oficio es defenderlo, hacerlo crecer para que sus socios mayoritarios vean rentabilizar sus aportes. Como cualquier empresa de carne y hueso, ni más faltaba.

Pero resulta que el objeto principal del FMI es prestar dinero, pero el objeto principal de los grandes socios del FMI es otro: vender productos y servicios, por tanto, no es de extrañarnos que históricamente estos países hayan utilizado al FMI para allanar el camino a sus exportaciones.

Cuando un país chico y pobre necesita dinero prestado porque el poco que tenían se lo robaron sus políticos, el FMI entra en acción.

Hay dos condiciones que nunca faltan en la receta del FMI para aprobar un crédito a un país chico y pobre: libre mercado y fortalecimiento de la moneda.

El FMI impone la apertura de las economías como requisito para prestar dinero. Esto por supuesto no beneficia directamente al FMI sino a los grandes socios del FMI interesados en exportar sus productos y servicios.

Pero como la apertura del mercado no es suficiente para esos grandes exportadores, exigen ciertas medidas económicas internas que por lo general terminan fortaleciendo su moneda, y esto hace que los productores nacionales sean menos competitivos, y aunque ya eran menos competitivos por su atraso tecnológico y logístico, pues mucho no es poco, así que mejor si la moneda local es fuerte.

Todo lo anterior no para beneficiar el FMI sino a sus socios fuertes. Ahora sí le toca el turno al FMI de hacer su propio negocio que es prestar dinero.

Las anteriores políticas tomadas para beneficiar las exportaciones de los grandes socios de FMI afectaron la economía interna del chico pobre, así que este no tiene otra alternativa que buscar dinero prestado, y claro, ahí está el buen samaritano FMI para prestarles dinero completando el círculo.

Pero ahora el FMI necesita hacer un buen negocio prestándole dinero al chico pobre, para lo cual necesita cobrarle intereses altos, pero si hace eso, ese chico tal vez se de cuenta que es mejor pedirle prestado a cualquier banco extranjero que le cobrará menos intereses.

Es allí donde entran en juego otra serie de medidas exigidas por el FMI que afectan aún más la débil economía del pobre chico pobre, de manera que esas famosas calificadores de riesgo, que son primas hermanas del FMI, entran en juego bajando la calificación de los países, y con una calificación de riesgo alta,  ningún banco les prestará dinero a estos pobres chicos que no tendrán otra alternativa que recurrir al FMI.

Todo esto suena a conspiración de ricos contra pobres, pero en realidad no son más que simples estrategias empresariales, como la que planea toda empresa que quiera ser exitosa. Todo se reduce a planeación empresarial. El problema es que nuestros gobiernos jamás se han tomado el trabajo de elaborar un plan para escapar de ese círculo vicioso sin fin en el que nos han metido. Algunos pocos países lo han intentado y conseguido pero nosotros aún no y no hay una propuesta a la vista.

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