Precio o valor comercial en la venta o aporte de activos fijos

El artículo 90 del estatuto tributario que versa sobre la determinación de la renta bruta en la enajenación de los activos fijos, afirma que el precio de venta, que se toma como referencia para determinar la renta bruta, es el valor comercial, que se entiende pactado entre las partes.

La misma norma precisa o limita el valor comercial de un activo enajenado, y sea en calidad de venta o en calidad de aporte de capital para constituir una sociedad.

Afirma el artículo 90 del estatuto tributario que tratándose de bienes raíces, esto es edificios, viviendas, locales comerciales, terrenos, etc., no se aceptará un precio  inferior al costo ni al avalúo catastral vigente en la fecha de enajenación:

Si se trata de bienes raíces, no se aceptará un precio inferior al costo ni al avalúo catastral vigente en la fecha de la enajenación.

Es decir que el precio de venta tendrá  que por lo menos ser igual al mayor valor entre el costo fiscal y el avalúo catastral, puesto que ninguno de estos conceptos debe quedar por encima del precio de venta fijado por las partes.

Para los otros activos fijos diferentes a los bienes raíces la norma contempla que el precio o valor fijado por las partes no puede tener una diferencia superior al 25% del precio establecido en el comercio para bienes de la misma especie o calidad.

En consecuencia las partes no pueden acordar un valor que se salga de los límites establecidos por la ley, pues en tal caso si el negocio resulta  en una pérdida declarada por el contribuyente, la Dian procederá a rechazarla.

Para ilustrar este tema consideramos pertinente transcribir un aparte de la sentencia 17962 de la sección cuarta del Consejo de estado, con fecha 19 de julio de 2012 y con ponencia del magistrado Hugo Bastidas Bárcenas:

A juicio de la Sala, la exigencia de la DIAN no está prevista en la ley, y, por el contrario, el valor comercial corresponde al valor pactado por las partes libremente, con el límite previsto en el inciso cuarto del artículo 90 del Estatuto Tributario, que señala que dicho valor no debe diferir notoriamente del precio comercial promedio para bienes de la misma especie, en la fecha de su enajenación. Además, el mismo artículo dispone que cuando el valor asignado por las partes difiera notoriamente del valor comercial de los bienes en la fecha de su enajenación, el funcionario de fiscalización puede rechazarlo para los efectos impositivos y deberá señalar un precio de enajenación acorde con la naturaleza, condiciones y estado de los activos; atendiendo a los datos estadísticos producidos por la DIAN, por el Departamento Nacional de Estadística, por la Superintendencia de Industria y Comercio, por el Banco de la República u otras entidades afines. Sin embargo, de las pruebas que obran en el expediente se infiere que la DIAN no estableció alguna de estas circunstancias.

En este caso la Dian consideraba que el precio de venta no podía ser inferior al valor o costo registrado en los libros de contabilidad, que por la primacía de la norma tributaria sobre la contable siempre es diferente al costo fiscal.

Vale precisar que el artículo 90 del estatuto tributario en la parte aplicable a esta nota, no fue modificado por la ley 1829 de 2016, sino que el artículo 56 de dicha ley se limitó a adicionar un parágrafo al artículo 90 que limita el precio de venta de las acciones que no cotizan en bolsa, en cuyo caso el límite será el valor intrínseco incrementado en un 15%.

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