Principios universales de los derechos del niño orientadores de la adopción

A efecto de partir de parámetros superiores a nuestras convicciones y reglamentaciones, consideramos apropiado de forma tanto ilustrativa como referente, traer a cita los diez principios universales de los Derechos del Niño contenidos en la Convención Universal de los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989 y en la Convención de La Haya sobre Adopción Internacional de 29 de mayo de 1993, que se tienen en cuenta al momento de dar un niño en adopción, partiendo que para el caso, se considera niño al menor de edad entre 1 segundo de nacido y 17 años 364 días de edad, sin ninguna otra chocarrera distinción:

“…Principio 1:

A tener derechos sin ser discriminando

El niño disfrutará de todos los derechos enunciados en la Convención Universal de los Derechos del Niño, los que serán reconocidos a todos los niños sin excepción alguna ni distinción o discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento u otra condición, ya sea del propio niño o de su familia.

Principio 2:

A gozar de una seguridad social.

El niño gozará de una protección especial y dispondrá de oportunidades y servicios, dispensado todo ello por la ley y por otros medios, para que pueda desarrollarse física, mental, moral, espiritual y socialmente en forma saludable y normal, así como en condiciones de libertad y dignidad. Al promulgar leyes con este fin, la consideración fundamental a que se atenderá será el interés superior del niño.

Principio 3:

A tener un nombre y una nacionalidad.

El niño tiene derecho desde su nacimiento a un nombre y a una nacionalidad.

Principio 4:

A disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

El niño tendrá derecho a crecer y desarrollarse en buena salud; con este fin deberán proporcionarse, tanto a él como a su madre, cuidados especiales, incluso atención prenatal y postnatal. El niño tendrá derecho a disfrutar de alimentación, vivienda, recreo y servicios médicos adecuados.

Principio 5:

A recibir atención y cuidados especiales cuando el niño sufre algún impedimento físico, mental o social.

El niño física o mentalmente impedido o que sufra algún impedimento social debe recibir el tratamiento, la educación y el cuidado especiales que requiere su caso particular.
Principio 6:

El amor y a la familia

El niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, necesita amor y comprensión. Siempre que sea posible, deberá crecer al amparo y bajo la responsabilidad de sus padres y, en todo caso, en un ambiente de afecto y de seguridad moral y material; salvo circunstancias excepcionales, no deberá separarse al niño de corta edad de su madre. La sociedad y las autoridades públicas tendrán la obligación de cuidar especialmente a los niños sin familia o que carezcan de medios adecuados de subsistencia. Para el mantenimiento de los hijos de familias numerosas conviene conceder subsidios estatales o de otra índole.

Principio 7:

A la educación.

El niño tiene derecho a recibir educación, que será gratuita y obligatoria por lo menos en las etapas elementales. Se le dará una educación que favorezca su cultura general y le permita, en condiciones de igualdad de oportunidades, desarrollar sus aptitudes y su juicio individual, su sentido de responsabilidad moral y social, y llegar a ser un miembro útil de la sociedad. El interés superior del niño debe ser el principio rector de quienes tienen la responsabilidad de su educación y orientación; dicha responsabilidad incumbe, en primer término, a sus padres. El niño debe disfrutar plenamente de juegos y recreaciones, los cuales deben estar orientados hacia los fines perseguidos por la educación; la sociedad y las autoridades públicas se esforzarán por promover el goce de este derecho.

Principio 8:

A ser los primeros en recibir atención en situaciones de emergencia.

El niño debe, en todas las circunstancias, figurar entre los primeros que reciban protección, ayuda y socorro.

Principio 9:

Al buen trato.

El niño debe ser protegido contra toda forma de abandono, crueldad y explotación. No será objeto de ningún tipo de trata.

No deberá permitirse al niño trabajar antes de una edad mínima adecuada; en ningún caso se le dedicará ni se le permitirá que se dedique a ocupación o empleo alguno que pueda perjudicar su salud o su educación o impedir su desarrollo físico, mental o moral.

Principio 10:

A la protección contra todo tipo de discriminación y a la educación en la tolerancia frente a las diferencias.

El niño debe ser protegido contra las prácticas que puedan fomentar la discriminación racial, religiosa o de cualquier otra índole. Debe ser educado en un espíritu de comprensión, tolerancia, amistad entre los pueblos, paz y fraternidad universal, y con plena conciencia de que debe consagrar sus energías y aptitudes al servicio de sus semejantes…”

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