Proceso de reestructuración empresarial no afecta la vigencia de los contratos

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Dice el artículo 1602 del código civil que los contratos son ley para las partes, de manera que mientras el contrato firmado esté vigente este se debe cumplir, y de no cumplirse la parte cumplida queda legitimada para tomar las acciones que la ley le confiere en esos casos, y ello aplica incluso si la empresa con la que se ha contratado a iniciado un proceso de reestructuración.

En consecuencia, en los casos en  que uno de los contratantes esté en proceso de reestructuración, el vínculo jurídico derivado de un contrato no sufre efecto alguno, por lo que no se puede terminar como consecuencia del proceso de reestructuración, ni por ello se impide ejercer las acciones pertinentes en caso de incumplimiento.

Al respecto señaló la sala civil de la corte suprema de justicia en sentencia SC11287 – 2016 (agosto 17) con ponencia del magistrado Ariel Salazar:

«El régimen concursal colombiano no es ajeno al postulado general de continuidad de los contratos, y, por el contrario, se muestra respetuoso de la estabilidad y fuerza normativa de los convenios privados. Es más, la seguridad jurídica que aporta el cumplimiento de las convenciones particulares resulta consecuente con los fines mismos que se proponen las normas sobre reestructuración de las empresas, toda vez que es innegable que la recuperación de éstas requiere del cumplimiento de los negocios jurídicos sin los cuales es imposible su reorganización.

El principio que se viene comentando es uno de los fundamentos sobre los cuales se erige el régimen concursal en Colombia, consagrado en el artículo 21 de la Ley 1116 de 2006, según el cual “por el hecho del inicio del proceso de reorganización no podrá decretarse al deudor la terminación unilateral de ningún contrato”.»

Luego señala la sala:

«Las anteriores disposiciones significan que por el hecho de la promoción o inicio de la reestructuración o reorganización, según el caso, el acreedor no puede terminar unilateralmente los contratos que conciernen al giro ordinario de los negocios de la empresa, tales como los de tracto sucesivo, es decir que aquél debe asegurar su continuidad.

Así como los contratos deben ser respetados por el acreedor, de igual modo tienen que ser honrados por el deudor, porque sería absurdo que la ley obligara únicamente a una de las partes.

Ello quiere decir que si la ley ordena que los contratos celebrados con el empresario en reestructuración deben seguir cumpliéndose, entonces el deudor no está autorizado para desconocer sus obligaciones, ni el juez facultado para inobservar los efectos del incumplimiento.»

Queda claro que el proceso concursal en nada afecta la vida jurídica de un contrato, por lo que este seguirá su curso normal.

Ahora, como lo señala la corte, así como un proceso de reestructuración no es una causa legal para terminar un contrato, tampoco es impedimento para ejercer las acciones en caso de que exista incumplimiento, de manera que la parte cumplida puede demandar a la parte incumplida, incluso si ella está afectada por un proceso concursal.

Precisó la sala en la misma sentencia:

«Por consiguiente, como la regla general en materia de concurso es la continuidad de los efectos de los contratos, se concluye que también subsisten los efectos del incumplimiento contractual aunque los negociantes hayan quedado cobijados por el acuerdo de reestructuración, por lo que nada se opone a que la parte cumplida ejerza las acciones contempladas en la ley en caso de que el deudor transgreda su obligación.

Así ha sido reconocido por nuestra jurisprudencia desde hace varias décadas, en términos que hoy conservan plena vigencia, frente a los cuales no existe ninguna razón para cambiar de postura:…»

Es claro que si la empresa o contratante que está en un proceso concursal incumple con un contrato, no significa que la parte cumplida deba quedar atada a ese contrato, de manera que no se puede alegar que  por esa razón no se le puede demandar.

Sería absurdo e injusto que un contratista deba soportar el incumplimiento de su contratante sin poder  por lo menos exigir la resolución del contrato.

Sin embargo, hay que tener presente que según la sala, la demanda de resolución del contrato debe  presentarse antes de publicado el acuerdo de reestructuración entre la empresa y sus acreedores:

«Todos los efectos que acarrea el incumplimiento del contrato de compraventa se mantienen incólumes aunque el deudor se encuentre en acuerdo de reestructuración, y no se suspenden ni extinguen por la previsión que contempla el artículo 34 de la Ley 550 de 1999, ni por el actual artículo 40 de la Ley 1116 de 2006.

Ello es así siempre que la acción de resolución contractual se ejercite con anterioridad a la publicación de la celebración del acuerdo de reestructuración, pues a partir de este momento tanto el empresario como sus acreedores quedan vinculados por los términos de dicho acuerdo, incluyendo a quienes no participaron en él y a quienes, habiéndolo hecho, no consintieron en el mismo, tal como lo dispone el artículo 34 de la Ley 550 de 1990.»

Otro aspecto que se ha de tener presente es que en caso de incumplimiento, antes que solicitar la ejecución del contrato, debe solicitarse su resolución como lo advierte la sala en la misma sentencia:

«De todo ello se concluye que la ley concursal no riñe con el artículo 1602 del Código Civil ni mucho menos con la posibilidad de ejercitar las acciones previstas en los artículos 1546 y 1930 ibidem, ni con la consagrada en el 870 del Código de Comercio; es decir que respeta la fuerza normativa de las convenciones, la continuidad de sus efectos y la sujeción del deudor a las consecuencias legales de su incumplimiento, aunque se encuentre sometido a concurso, siempre que el acreedor opte por la terminación del contrato y no por su ejecución.»

Y es apenas lógico porque si la empresa ya es insolvente, es probable que no tenga dinero para cumplir con el contrato, y de obligársele a cumplir tendría que hacer uso de su poco patrimonio lo que afectaría a los demás acreedores.

En resumen, si tenemos un contrato con una empresa en reestructuración y ésta por su condición lo incumple, el camino es solicitar la resolución o terminación del mismo antes que perseguir su cumplimiento, que se entiende no le será posible por su estado de insolvencia, así que no tiene sentido intentar continuar con el vínculo contractual con alguien que materialmente no puede cumplir.

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