Proyecto de reforma tributaria 2021 (Parte V)

El Ministro Carrasquilla, va por su octava Reforma Tributaria, tiene ya bastante experiencia en su negociación y trámite en el Congreso de la República, unas veces ha ganado otras veces ha perdido, también la Corte Constitucional le ha declarado inexequible varios artículos; ha sido siempre muy criticado por su notable neoliberalismo, pero desde el 2.002 que lo conocemos en estas lides ha sido siempre coherente en sus propuestas de beneficios al capital, gravar el consumo incluido canasta familiar y poner a tributar los bajos salarios, ingresos y pensiones. Todo bajo la premisa, que no se pueden decretar gastos sin fuente de financiación y la pandemia sin avisar los decretó. También ha hablado de una Reforma Pensional que hasta ahora no ha podido presentar; recordemos que él fue quien impulsó la eliminación de la mesada 14.

Si a algo le teme el Ministro, que trabajó en FMI,   es a perder el grado de inversión por parte de las calificadoras de riesgo y encarecer los créditos del país, sino aprueban su reforma tributaria, ya que pondría en calzas prietas las finanzas de la nación y enviaría un mal mensaje a los mercados internacionales. Personalmente creo que el proyecto que se ha elaborado y presentará muy seguramente esta semana tendrá un importante margen de negociación, el Ministro ya lo sabe, pide 100 pesos para que le aprueben 50. De ahí la gran importancia del Congreso de la República, que con sus mayorías, aprueben una reforma al Estatuto Tributario que regirá a partir del 2022, donde aporten más los ricos que los pobres, pues asumirán un costo político muy alto en sus regiones, acentuado con un candente periodo pre electoral, donde se cuestiona lo improcedente de aprobar impuestos en una economía y empleo brutalmente golpeado por el Covid19.

Se dice que esta reforma ya ha sido consensuada en el partido de gobierno y presentada a los gremios económicos, pero no será suficiente para hacerla políticamente viable, debe abrirse a todos los sectores y generar mayores consensos, de lo contrario va a generar mucho descontento y protesta social.

A mi juicio, las reformas iniciales de este gobierno del Presidente Duque, fueron muy generosas con los grandes capitales, entregando una buena cantidad de exenciones y bajando el impuesto de renta del 33% a las sociedades de manera gradual; también las empresas se ahorraron 7 billones de pesos al año con la deducibilidad del Impuesto territorial de Industria y Comercio. Inclusive las zonas francas conservaron su tarifa especial.

He dicho en artículos anteriores que la gran reforma debe hacerse es en el impuesto de renta y no en el IVA. Habría que derogar y aplazar todos estos beneficios a la gran empresa entregados en este gobierno en la tributaria anterior, llamada ley de crecimiento económico, para devolverlos cuando las condiciones de la coyuntura lo permitan, no podemos seguir sosteniendo estos beneficios tributarios a costas de buscar nuevos impuestos en la clase media, gravando la canasta familiar y desapareciendo los bienes exentos. Si de ley de solidaridad sostenible vamos a hablar, es al gran capital a quien corresponde hoy más que nunca aplicarla, incluso volver a la tarifa en renta del 33% para sociedades, dejando su disminución gradual para después; gravar el consumo en post pandemia y pedirle más impuestos a la clase media y pymes en periodo de recesión volvería muy gravosa la situación para la inmensa mayoría de colombianos.

Por: Gerardo Castrillón A – Consultor y Conferencista de Impuestos.

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Una opinión
  1. Alonso Riobó Rubio Dice:

    Excelente artículo, totalmente de acuerdo.

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