Qué es la deuda odiosa

La llamada deuda "odiosa" es un concepto de derecho internacional que describe las deudas contraídas por gobiernos como nulas cuando estas se originaron a partir de propósitos que no sirven al bien de una nación y por lo tanto, el gobierno prestatario actúa de mala fe al contraerla.

Este concepto tiene sus orígenes en el siglo XX. En el año de 1927 fue descrita por el teórico legal ruso Alexander Nahum Sack, quien hacía referencia a las deudas contraídas por México y Cuba cuya legitimidad fue rechazada en función de que fueron contraídas por soberanos déspotas o bajo la influencia colonial, respectivamente.

Según Sack, la deuda tenía que reunir como mínimo las siguientes tres características para ser considerada como "odiosa":

1 - Al gobierno de un país le es otorgado préstamo sin que los ciudadanos que ahí residen tengan pleno conocimiento de ello.

2 - Dicho préstamo es utilizado de manera no beneficiosa para los habitantes del país en cuestión.

3 - La entidad o persona que facilita el préstamo lo hace a sabiendas de las dos condiciones anteriores, generalmente a cambio del alto interés que será devengado debido a esto.

La mala fe o la intención dañosa radica en el hecho de que el contrayente de dicha deuda no solamente conoce de las condiciones adversas que causará el simple hecho de que le sea otorgado dicho préstamo, sino que a pesar de ello, decide aceptar dicha deuda debido a otras consideraciones. En la mayoría de los casos dicha deuda es utilizada directamente en contra de los intereses de los habitantes de una nación (para reprimir una sublevación, para comprar armas, para derrocharlo de acuerdo a los intereses propios). Es por ello que es considerada ilegítima, al contravenir directamente los intereses de la población.

El concepto tiene vigencia en el mundo contemporáneo más allá de sus raíces históricas. La deuda incurrida por el gobierno de Iraq durante el régimen de Saddam Hussein fue reducida sensiblemente a causa de que se le declaró como un peso innecesario sobre la población iraquí como resultado de un régimen corrupto y opresor. Un ejemplo más reciente es el de Ecuador en 2005 -  después de comisionar un grupo de análisis y auditoría para evaluar su deuda, el gobierno del presidente Rafael Correa concluyó que de origen contenía términos desfavorables. El presidente Correa desafió al FMI y al Banco Mundial al negarse a pagar el 70% de esta. La suspensión de pagos de Argentina en el año 2001 también es considerada por algunos como deuda odiosa.

La mayoría de la deuda odiosa moderna se concentra en países no desarrollados que, debido a un régimen corrupto o incompetente, adquieren obligaciones financieras demasiado onerosas. Estas obligaciones al tener términos tan desfavorables, muchas veces impiden el desarrollo del país y se vuelven un lastre tan pesado que obligan a los nuevos gobiernos entrantes a rechazar de manera total o selectiva su pago.  El cuestionamiento de la legitimidad de dicha deuda puede tener criterios técnicos, económicos, políticos o una mezcla de todos ellos.

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