Me reintegraron por orden del juez pero no me dan carga laboral, quieren que renuncie. ¿Qué puedo hacer?

Por 31 enero, 2019

Cuando un trabajador es reintegrado a su cargo por orden del juez que adelantó el respectivo proceso ordinario laboral, o el ejecutivo si fue el caso, ese trabajador regresa a la empresa con la satisfacción de haber vencido en los estrados judiciales a quien de manera injusta o ilegal lo privó de su derecho al trabajo. Pero su alegría no es completa porque sabe que para el empleador su retorno no es bienvenido y que éste hará todo lo posible por crearle un ambiente hostil para que se fastidie y tome la decisión de marcharse definitivamente de empresa, esta vez por su propia voluntad.

Y una de las estrategias que suelen utilizar algunos empleadores consiste en sentar al trabajador en un rincón de la empresa o  en un corredor, sin asignarle funciones, o asignándole labores menores que no van con las capacidades y habilidades del trabajador.

Como la empresa atiende la orden de reintegro y el salario y las prestaciones siguen siendo las mimas que tenía el trabajador antes del despido, o le fueron reajustadas según lo haya dispuesto el juez, el empleador puede considerar que su obrar no está expuesto a ningún reproche de la justicia.

Quienes así piensan parten de la base de que el ejercicio del poder de subordinación que la ley le confiere al empresario, comprende para éste la facultad de exonerar al trabajador del deber de laborar, o sea que bien puede utilizar o no su fuerza de trabajo, con tal de que se le  mantengan sus condiciones salariales y prestacionales.

Ahora bien, es cierto que el empleador puede eventualmente exonerar al trabajador de la obligación de prestar sus servicios, pero siempre y cuando medie un impedimento válido, o se fundamente en la intención de favorecer o premiar al trabajador con un descanso. Un impedimento  válido sería, por ejemplo, la falta de materia prima para la elaboración de los productos que fabrica el trabajador.

Pero cuando la no utilización de la mano de obra del trabajador no se apoya en razones objetivamente atendibles, y por lo mismo lucen caprichosas, la conclusión que se extrae es obvia: la intención del empleador es tomar represalia contra el trabajador. Y no hay que hacer mayor esfuerzo para entender que ese paro forzado lastima la dignidad del trabajador y constituye a la vez una violación del derecho que le asiste a éste de aplicar su fuerza de trabajo en la labor contratada, lo que se  traduce en la obligación para el empleador de permitir y facilitar el ejercicio de ese derecho, acorde con la lógica de que a todo derecho del trabajador corresponde una obligación a cargo del empleador.

Sobre este punto así se expresó la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de Justicia en Sentencia 17425 del 13 de junio de 2002:

«Finalmente, (…), es importante que la Corte manifieste que aquella conducta patronal, como lo dedujo el tribunal, es ciertamente contraria a la buena fe con que se debe ejecutar por las partes el contrato laboral y, además, constituye un claro abuso del derecho por parte de la empleadora, en cuanto su actitud frente al trabajador, impidiéndole prestar personalmente el servicio para el que fue contratado, devela un ejercicio antijurídico de la potestad subordinante que le reconoce el literal b) del ordinal 1º del artículo 23 del Código Sustantivo del Trabajo, subrogado por el artículo 1º de la Ley 50 de 1990.

“… es de la naturaleza de la relación jurídica que se establece entre las partes en el contrato laboral que el empleador dé al trabajador la posibilidad de laborar, que se traduce en que éste pueda efectivamente prestar personalmente el servicio para el que fue vinculado y a cambio del cual se le remunera. Esa es la razón de ser, por ejemplo, de una preceptiva como la del artículo 57-1 del Código Sustantivo del Trabajo. Y sólo puede el dador del empleo exonerar al trabajador de laborar, pero de manera excepcional, como lo ha dicho la jurisprudencia, atendiendo en todo caso motivos serios, racionales y justos, pues el capricho y la arbitrariedad en una decisión semejante, comprometen la buena fe que manda el artículo 55 ibídem, generando responsabilidad jurídica a cargo del empleador.

Además, la disposición patronal de relegar al trabajador a la pasividad laboral, sin ninguna justificación seria, racional y justa, como acontece en el caso, según con acierto lo dedujo el ad quem, deviene abuso de la potestad subordinante y aparte de lesionar el derecho del primero a prestar personalmente el servicio, agrade su dignidad humana, (…)»

Para terminar vale precisar que ante dicha conducta abusiva del empleador bien puede el trabajador dar por terminado el contrato de trabajo aduciendo que lo hace por justa causa imputable al empleador, lo cual le da derecho al pago de la indemnización por despido indirecto.

Conozca sus derechos y obligaciones como trabajador o empleador con nuestra Guía Laboral 2019.

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Una opinión
  1. jaime aramburo lozano Dice:

    buenos dias la junta rejional de invalides del valle del cauca puede calificar las enfermedades comunes y laborales o nada mas las comunes apele a la junta rejional de invalides del valle del cauca por una calificacion del fondo de pensiones el fondo me califico las enfermedades comunes tengo tres enfermedades comunes y tre enfermedades laborales por su respuesta muchas geacias

    Responder
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