Que la suerte nos encuentre trabajando

Es una frase leída en algún sitio de Internet que fue pronunciada por un emprendedor Español, y que contiene una gran enseñanza.

Generalmente cuando tenemos éxito, la gente suele referirse en términos como “lo acompaño la suerte”, “la suerte estuvo de su lado”, “ese tipo siempre ha tenido suerte”.

Y cuando lo que e tiene es un fracaso, escuchamos frases como “que mala suerte tuve”, “esta vez la suerte no me estuvo conmigo”, “soy mas de malas de pedro remalas”

Es costumbre excusarnos en la suerte para justificar nuestros errores y desaciertos, nuestra incapacidad para actuar o nuestra poca o nula visión.

Igualmente es costumbre de esta sociedad demeritar el trabajo y esfuerzo de los demás atribuyéndoles el éxito a la surte, y no a su capacidad y entereza, y en lugar de seguir su ejemplo, lo que se hace es tratar de menospreciar la habilidad y capacidad el triunfador.

Es posible que la suerte buena o mala exista, pero si no se trabaja duro, la buena no se podrá aprovechar y a la mala no se le podrá hacer el quite.

Quienes confían en la suerte, será mejor que se preocupen por hacer las cosas de la mejor manera para cuando los visite la buena suerte, los encuentre preparados para aprovecharla, y cuando sea la mala suerte que los visite, estén preparados para afrontarla.

¿Qué tal la persona que en un sorteo se ganó una beca para estudiar un doctorado en Europa pero resulta que este señor no había terminado la secundaria? Es una persona con mucha suerte pero que por no hacer lo que debía hacer [trabajar] no la pudo aprovechar.

O, ¿Qué tal el señor que se ganó la lotería y por no saber que hacer con ella, despilfarró la plata en uno cuantos meses? Es una persona con mucha suerte pero que en la vida jamás supo hacer nada productivo y no pudo aprovechar la suerte.

La suerte buena suerte, posiblemente no es otra cosa que el resultado de un buen trabajo, una buena estrategia o un buen plan. Cuando no se deja nada a la deriva, cuando todo este presupuestado, habrá poco espacio para la buena o mala suerte. Las cosas serán lo que por lógica deben ser.

La mala suerte, posiblemente sea la consecuencia de la improvisación, ligereza e irresponsabilidad en el actuar.

Esto es principalmente importante cuando se trata de proyectos de emprendimiento, donde no se puede dejar nada al azar. No se puede iniciar un proyecto sin tener una mínima planeación, que permita conocer de forma anticipada el futuro desarrollo del proyecto, al menos en una forma aproximada.

Es preciso conocer profundamente nuestra situación e implementar medidas y estrategias acordes con nuestras condiciones y circunstancias, para poder esperar tranquilamente nuestros golpes de suerte, y para eso hay que trabajar duro.

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