Que la vida es un embudo y cada quien decide por donde entrar y salir

Que la vida es como un embudo y  cada quien decide como iniciarla, por donde empezar el camino y por donde terminarlo, es una frase popular llena de sabiduría, de verdad pura y dura.

Algunas personas al inicio de sus vidas prefieren la parte ancha y cómoda del embudo para luego terminar por la estrecha.

Esto se refleja por  ejemplo en las personas que de jóvenes no estudian ni trabajan, o lo hacen poco, o silo hacen se dan la buena vida sin prever que al final de la vida las cosas cambian.

Mucha rumba, mucho paseo, mucho madrugar a las 10 de la mañana y dormirse después de la media noche,  y entre la media mañana y media noche, mucho novelón, reality, películas y amiguetes. Mientras tantos, viven de papá y mamá que le alimentan, le visten y le dan estudio y hasta para las cervezas.

Pero luego, cuando los padres faltan o no pueden seguir financiando la vida de bonachón, es hora de independizarse, de buscar trabajo, y vaya trabajo con el que se encuentran, si es que se lo encuentran; no dará ni para vivir decentemente. El sueldo apenas alcanza para el arriendo, la comida y el transporte y ya no para vestir de marca, ni ir de paseo a cada rato, y   mucho menos tomar licor cada fin de semana, y así se pasan los años sin que se pueda capitalizar nada, ni siquiera una casa que le de albergue cuando ya no se pueda trabajar. Es que para conseguir una casa, el ciudadano promedio debe trabajar u poco más de media vida, y cuando se empieza a trabajar cuando ya va más de media vida vivida por la parte ancha, difícil es conseguirla.

Pero hay quienes de jóvenes entran al embudo por la parte angosta para luego salir por la ancha. Son esa personas que en sus mejores años, cuando están jóvenes, enérgicos y con buena salud, se esfuerzan al máximo, se sacrifican a tal punto que no pueden disfrutar lo que disfrutan quienes inician por la parte ancha, pero que luego disfrutarán cuando su esfuerzo haya capitalizado.

Hay personas que a los 50 años, por ejemplo, hay levantado una familia, ya tiene su casa, sus ahorros para el resto de sus días, o alguna empresa o inversión que rentarán sin mayor esfuerzo. Son estas personas las que terminaran placida y despreocupadamente su vida. Para ello trabajaron duro cuando la iniciaron. Salen por la parte ancha del embudo permitiéndose la vida que en un principio les fue imposible. Y sin duda el descanso es más placentero cuando se está cansado.

Basta mirar cómo vive una persona de edad mayor para suponer por qué lado inició  la vida, y Basta mirar cómo vive un joven para suponer por qué lado la ha iniciado.

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