¿Qué sucede con las cuotas de alimento a la muerte del alimentante?

Por

Una  persona que es condenada a pagar una cuota alimentaria en favor de sus hijos, padres, cónyuge, etc., fallece, ¿el beneficiario de esa cuota pierde el derecho a recibirla?

La cuota alimentaria se impone en apego a las necesidades del beneficiario, a las capacidades del obligado, y a las circunstancias que dan vida al derecho, y tal obligación no desaparece a causa de la muerte del alimentante u obligado a pagar la cuota alimentaria.

¿Cuándo se cesa la obligación de pagar la cuota alimentaria?

El artículo 422 del código civil señala que la cuota alimentaria se da por toda la vida del beneficiario, siempre que se mantengan las circunstancias que legitimaron el derecho.

Por ejemplo, si una persona es obligada a pagar una cuota alimentaria a su ex cónyuge en vista a que este carece de los medios económicos para subsistir por sus propios medios, la obligación de pagar esa cuota persistirá mientras el ex cónyuge mantenga su condición económica de dependencia.

En el caso de los hijos, hasta que estos cumplan determinada edad y determinadas condiciones.

Al respecto ha dicho la sala civil de la corte suprema de justicia en sentencia STC9523-2016 del 13 de julio de 2016 con ponencia del magistrado Ariel Salazar Ramírez:

«Esa obligación se puede extinguir por la muerte del alimentario o cuando éste deja de estar en estado de necesidad o el alimentante no se halla en condiciones económicas de prestar los alimentos.»

En consecuencia, mientras el beneficiario mantenga las condiciones que le dieron derecho a recibir la cuota alimentaria, esta se debe pagar incluso cuando el alimentante ha fallecido.

¿Cómo se paga la cuota alimentaria luego de fallecido el deudor o alimentante?

Teniendo claro que después del fallecimiento de la persona obligada a pagar la cuota de alimentos, el beneficiario continúa con el derecho a recibirla, surge la duda de cómo se puede cobrar, o quién la debe pagar.

Las cuotas alimentarias no las deben pagar los herederos del alimentante fallecido, sino que estas forman un pasivo a cargo de la masa sucesoral, por tanto el alimentario debe hacerse parte del proceso sucesión para que le sean reconocidos esos pagos al tenor del artículo 1227 del código civil.

Dijo la corte suprema de justicia en la sentencia antes referida:

«En ese orden, para determinar la forma en la que se deben pagar esa prestación, el canon 1227 del estatuto civil, dispone que «Los alimentos que el difunto ha debido por la ley a ciertas personas, gravan la masa hereditaria, menos cuando el testador haya impuesto esa obligación a uno o más partícipes de la sucesión».

Entonces,  cuando se trata de alimentos forzosos, la obligación es intrasmisible y, en principio, no se transfiere a los herederos, sino que afecta de manera general la masa herencial, de ahí que la cuota alimenticia deba pagarse con cargo a ella y no en detrimento del patrimonio propio de los sucesores del fallecido.»

Más adelante señala la corte:

«(…) el pago de la obligación alimentaria se garantiza con cargo a los bienes dejados por el difunto, sin que so pretexto de la protección de esas garantías constitucionales, pueda imponerse  a un tercero el cumplimiento de una obligación que legalmente no le corresponde, en detrimento de su patrimonio, aún bajo el supuesto de que con la masa herencial no se pueda satisfacer la prestación alimenticia, supuesto en el que se habrán modificado las condiciones iniciales en las que fue fijada la cuota alimentaria y, por lo tanto, conducirían a la extinción de esa obligación.»

Es claro que las cuotas de alimentos se deben satisfacer con los bienes que el fallecido deja, y si esos bienes no alcanzan para pagar esas cuotas, no le corresponde a los herederos pagar con su  propio patrimonio una deuda que no es suya, y en tal caso, como lo explica la corte, desaparece la obligación de pagar dicha cuota por desaparición de las condiciones que dieron origen al derecho, que es la capacidad de quien debe pagar, pues recordemos que el derecho de alimentos depende de dos partes:

  1. Una persona que tenga derecho a recibirlos.
  2. Una persona que tenga la capacidad económica para pagarlos

Si desaparece cualquiera de los extremos la obligación o el derecho se extingue, y ese es el  caso en que el  patrimonio del fallecido no alcanza para pagar esas cuotas, pues ya no existe una parte con dicha capacidad.

Contenido relacionado:
Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.

¿Preocupado por su pensión? Manténgase Informado.