¿Qué sucede cuando no se puede determinar la fecha de inicio o terminación del contrato?

Suele suceder que se presenta controversia respecto a la fecha en que inició el contrato de trabajo y la fecha en que terminó, de manera que no hay forma de probar cuándo nació el contrato y cuándo finalizó.

Esto suele suceder en contratos verbales donde no hay más prueba que la palabra de cada una de las partes,  y cuando estas difieren, si no hay otro medio probatorio que permita definir con certeza las fechas en discusión, se presenta una imposibilidad para determinar fehacientemente la verdad, la realidad.

¿Qué hacer en estos casos?

La imposibilidad que tiene el trabajador de probar los extremos temporales de la relación laboral no conlleva la pérdida de los derechos derivados de la relación laboral, y así lo ha dicho la sala laboral de la corte suprema de justicia en sentencia 37865 del 4 de noviembre de 2013 con ponencia del magistrado Carlos Ernesto Molina Monsalve:

Cuando el trabajador demandante no precisa o no logra probar con exactitud la totalidad del tiempo servido a su empleador, no implica que deba perder el derecho a percibir los salarios o prestaciones sociales correspondientes al lapso de la actividad que logró demostrar judicialmente y, por tanto, la totalidad del tiempo servido es el que resulte probado en la litis.

Sin embargo, esos derechos dependen de lo que se pueda establecer siguiendo los criterios jurisprudenciales fijados por la corte suprema de justicia, que en la misma sentencia dijo:

En tales condiciones, si se trata de la fecha de ingreso, teniendo únicamente como información el año, se podría dar por probado como data de iniciación de laborales el último día del último mes del año, pues se tendría la convicción que por lo menos ese día lo trabajó. Empero frente al extremo final, siguiendo las mismas directrices, sería el primer día del primer mes, pues por lo menos un día de esa anualidad pudo haberlo laborado.

Mismo criterio se puede aplicar cuando se conoce el año pero no se conoce día del el mes, y en tal caso se tomará el último día del mes para definir el inicio del contrato  y el primer día del mes para definir la terminación del contrato.

Por ejemplo, si sabemos que el trabajador  inició labores en marzo, pero no sabemos qué día, se asume que inició el 31 de marzo.

Igual si sabemos que trabajó hasta noviembre pero no hasta qué día. Se asume que trabajó hasta el primero de noviembre.

El problema surge cuando los extremos temporales son tan cortos que no se puede aplicar este criterio. Por ejemplo cuando se alega que el  contrato inicio en el 2016 y terminó  en el 2016 sin precisar ni siquiera mes. En este caso se puede aplicar el criterio expuesto por la corte y de momento no conocemos cómo se resolvería este asunto, a no ser que por hubiera por lo menos una prueba indirecta que permitiera inferir los meses de inicio y terminación del contrato.

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