Que tu cuerpo no te delate

Miedo, tristeza, ira, asco, desprecio, sorpresa, felicidad, son las 7 emociones universales que según estudios revelan nuestros pensamientos, sentimientos y estados anímicos y que al estar conectadas de un modo natural e inevitable con nuestro cuerpo, las reflejamos en diferentes situaciones a las cuales nos enfrentamos diariamente, consciente o inconscientemente, con intensión o sin ella, es la manera de expresar lo que sentimos.

La mayor parte del tiempo el Cuerpo nos delata; cuando pensando en nuestras preocupaciones ya sea por problemas de dinero, con la pareja, problemas con nuestros hijos, conflictos en nuestro trabajo, etc., nuestro rostro y cuerpo están sintonizados con esos pensamientos y como pocas veces del dia somos conscientes de lo que estamos expresando, podríamos casi decir que estamos en piloto automático la mayor parte del tiempo. Por lo cual lo que los demás van a observar de ti es cara de preocupación, cabeza baja, mirada perdida, cuerpo recogido, brazos cruzados, etc…  Por el contrario cuando tienes un pensamiento de felicidad, tus ojos brillan, tu rostro es agradable, sonriente, tu cabeza va en alto, cuerpo erguido, expresas buena energía, etc… Puede que te suceda o no de esa manera, pero es inevitable que nuestros gestos, microexpresiones, movimientos corporales y demás, sean fiel reflejo de nuestras emociones.

Seguramente te ha pasado alguna vez que  ante un público, auditorio, reunión o algo similar, has experimentado emociones como  miedo, ansiedad, inseguridad, (es muy normal)  y como no tuviste el control corporal o las herramientas adecuadas para saberlas camuflar, estas emociones controlaron todo tu cuerpo y fueron muy evidentes para los que te observaron en ese momento. Eso es por falta de habilidades y herramientas expresivas.

Cuando despertamos hacia una conciencia corporal y aceptamos que necesitamos aprender a sincronizar nuestras emociones (parte interna) con nuestro lenguaje corporal (parte externa) nos volvemos más competentes y con la práctica diaria, desarrollamos habilidades sociales que nos permiten relacionarnos mejor en nuestro entorno familiar, laboral y social.

Una de las formas de medir cual es nuestro grado de expresividad es enfrentarnos a nosotros mismos, a través de un ejercicio sencillo pero para muchos complejos de realizar. El simple hecho de hablar frente a un espejo nos permite encontrarnos con nosotros mismos, analizarnos, reconocernos, medir nuestra capacidad expresiva e identificar lo que las demás personas están percibiendo de nosotros todos los días. De esta manera si nos damos cuenta que pensamos que nos sentimos felices por ejemplo, pero en nuestro rostro en pocos momentos del día se dibuja una sonrisa, no estamos siendo consecuentes ni coherentes corporalmente. Por eso considera que todo lo que pienses y sientas, lo quieras o no, lo reflejas con tus expresiones corporales. Y si lo que deseas es aprender a manejar mejor tus habilidades expresivas y comunicativas existen alternativas que te pueden ayudar a potenciar ese aspecto tan relevante en tu vida y con el cual es seguro que lograrás mejores oportunidades. Que tu cuerpo no te delate!!!, mejor toma las riendas de tu expresión y conviértete en una persona que sabe manejar corporalmente sus emociones.  Te invitamos de manera muy especial a un entrenamiento que potenciará tu expresión. Visita www.proyectoexpresion.co

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