¿Quién debe pagar los honorarios del abogado que reemplaza a otro abogado?

En el ejercicio del derecho es común que un abogado delegue a otro para que lo represente en los procesos que este lleva. Por ejemplo, la empresa Sinnombre SAS contrata al abogado Enrique para que lo represente en una demanda civil, pero el abogado Enrique por alguna razón no puede apersonarse del proceso y decide delegar al abogado Jeremías. ¿Quién paga los honorarios del abogado Jeremías? ¿La empresa sin nombre o el abogado que lo delegó?

Ha sucedido que el abogado que delega en su colega el proceso no paga los honorarios que le corresponden al colega que recibe el encargo, y este decide demandar al cliente del primero, es decir,  a la empresa sin nombre para que le pague, y casos peores, donde el abogado que delegó si le pagó al otro abogado, pero este quiere pago por doble partida y demanda al cliente de quien lo delegó para que también le pague. ¿Procede tal pretensión?

Cuando se contrata a un abogado se firma o se debe firmar un contrato de mandato con el abogado, y naturalmente en ese contrato se estipula la remuneración respectiva, y en ese contrato solo hay dos partes, el mandante o cliente, y el mandatario o el abogado que recibe el poder. El negocio es entre cliente y apoderado, entre nadie más y por lo tanto no pueden haber terceros en ese negocio.

Luego el apoderado puede contratar  a otro abogado para que le ayude o lo represente en el proceso, algo que se llama delegación, pero ese es un negocio entre apoderado y su colega donde el cliente no participa en nada, por tanto los honorarios del abogado delegado por el apoderado debe pagarlos el apoderado y no el cliente, pues el cliente hizo el negocio fue con el apoderado y no con el delegado de este.

Hay una sentencia de la sala laboral de la corte suprema de justicia que aborda ese tema. Se trata de la sentencia 7464 del 18 de mayo de 1.995 con ponencia del magistrado Hugo Suescon:

El abogado que actúa en el proceso como sustituto de otro no contrata con el cliente sino con quien le sustituye, y aunque el cliente se beneficie de la gestión y por virtud del fenómeno de la representación quede vinculado a las resultas del pleito, es el abogado que sustituye quien recibe en primer término el beneficio de la procuración judicial desplegada por el colega que lo reemplaza, no sólo porque con ello y como lo dice en este caso el propio demandado, se le aligera el trabajo (folio 18 -contestación de demanda-), sino porque es de común ocurrencia que el colega sea requerido por razones de comodidad del trabajo, otras ocupaciones o ausencia de conocimientos especializados del apoderado principal. En todas esas situaciones el negocio se concreta entre los abogados y muchas veces la delegación pasa inadvertida para el cliente quien, por lo mismo, no es parte en el negocio de sustitución del poder. Y como la actividad se desarrolla en favor de quien sustituye, se impone su remuneración pues el mandato judicial no se presume gratuito.

Prosigue la corte con el caso particular:

En las condiciones anteriores aparece evidente que los demandantes actuaron en los procesos que xxx adelantó contra el Municipio de Santa Marta por delegación que les hiciera xxx quien resultó siendo el directo beneficiario de esos servicios --que el Tribunal da por demostrados con las actuaciones judiciales que desarrollaron--, y se concluye por consiguiente que el aquí demandado asumió la obligación de retribuir los servicios profesionales que le prestaron los recurrentes.

Es natural que si el abogado que posa como apoderado comparte su trabajo con otro colega que lo sustituye, debe también compartir los honorarios. Si él hace el trabajo solo, le corresponderá todos los honorarios que el cliente paga, pero si contrata a otro abogado para que  lo ayude o lo sustituya, debe compartir con este los honorarios que pague el cliente.

El cliente no tiene por qué pagar dos veces.

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