Reconocimiento de frutos en las restituciones mutuas

Por 13 enero, 2019

Cuando un contrato es declarado nulo o resuelto, proceden las restituciones mutuas entre las partes, lo que incluye los frutos o rendimientos que las partes hayan podido obtener.

El artículo 1746 del código civil, que habla de las consecuencias o los efectos que produce la declaración de nulidad de un contrato, dice que «da a las partes derecho para ser restituidas al mismo estado en que se hallarían si no hubiese existido el acto o contrato nulo.», lo que conlleva a que cada parte entregue a la otra lo que corresponda.

¿Qué son las restituciones mutuas?

El mismo artículo señala que cada parte será responsable de los intereses o frutos, es decir, que quien haya obtenido fruto alguno en virtud del contrato declarado nulo o resuelto, debe reconocer esos frutos a la otra parte del contrato.

Cuando hablamos de frutos nos referimos a los ingresos o rendimientos que se hayan podido obtener, como puede ser el canon de arrendamiento de una casa o local comercial, o la producción de un establecimiento de comercio, o de una finca, etc.

¿Qué es la resolución de un contrato?

La buena fe en la restitución de los frutos.

En la obligación de restituir los frutos juega un papel importante la buena o mala fe de quien debe pagarlos.

Frente a ello hay que considerar lo que dice el artículo 964 del código civil, que aplica para todos los casos en los que hay que restituir frutos:

«Restitución de frutos.  El poseedor de mala fe es obligado a restituir los frutos naturales y civiles de la cosa, y no solamente los percibidos sino los que el dueño hubiera podido percibir con mediana inteligencia y actividad, teniendo la cosa en su poder.

Si no existen los frutos, deberá el valor que tenían o hubieran tenido al tiempo de la percepción; se considerarán como no existentes lo que se hayan deteriorado en su poder.

El poseedor de buena fe no es obligado a la restitución de los frutos percibidos antes de la contestación de la demanda; en cuanto a los percibidos después, estará sujeto a las reglas de los dos incisos anteriores.»

En consecuencia, quien posea un bien de buena fe, está obligado a restituir los frutos solo a partir de la fecha en que le sea notificada la demanda que finalmente culmine con la orden judicial de restitución mutua.

Resulta oportuno transcribir el siguiente aparte de la sentencia 25307 (10326) de la sala civil de la Corte suprema de justicia, con fecha 5 de agosto de 2014, con ponencia del magistrado Arturo Solarte:

«Es patente, entonces, que el Tribunal erró en la interpretación del artículo 1746 del Código Civil y que, como consecuencia de tal yerro, no hizo actuar el artículo 964 ibídem, pues de no haber cometido tales desatinos, habría colegido que el aquí demandado, al ser poseedor de buena fe, como esa misma Corporación lo calificó en su propio fallo, apreciación fáctica que al no estar comprendida en la acusación no puede ser revisada por la Corte, estaba obligado a restituir únicamente los frutos percibidos con posterioridad a la notificación del auto admisorio de la demanda, porque sólo a partir de este momento quedaba sometido al régimen que para»

Quien posea  el bien de mala fe, como quien invade una propiedad, tendrá que restituir los frutos desde el momento que en invadió esa propiedad.

Lo anterior aplica cualquiera sea el origen de la restitución mutua, ya sea por una acción reivindicatoria de dominio, o una acción contractual como por ejemplo de compraventa.

Temas relacionados

Gerencie.com en su correo.

Suscríbase y nosotros colocaremos en su bandeja de entrada la mejor información que generamos diariamente.


Déjenos su opinión

En Gerencie.com está permitido opinar, criticar, discutir, controvertir, disentir, etc., pero debe hacerlo con respeto, sin insultar y sin ofender a otros.

Información legal aplicable para Colombia.

¿Preocupado por su pensión?