Recursiva publicidad engañosa en la venta de alimentos

Aunque la publicidad engañosa es una práctica prohibida por la ley, muchas empresas han encontrado creativas formas de aplicarla sin que en apariencia se viole la ley.

Nuestro ingenio a veces sorprende y a veces ofende, pero hay que reconocer que cuando de vender se trata, somos bastante recursivos.

Llama la atención una práctica que se está extendiendo y que es muy visible en los supermercados don de las personas se proveen de alimentos.

Las empresas ofrecen sus productos alimenticios en varias presentaciones: 250 gramos, 500 gramos, 1.000 gramos, etc., pero ahora están ofreciendo presentaciones de 450 gramos, 900 gramos, etc.

La costumbre nos ha llevado a que por un acto reflejo asimilemos que las presentaciones por defecto son de  una libra, un kilo, dos kilos, de suerte que cuando miramos un empaque en un estante, asumimos que en efecto se trata de un kilo o de una libra, pero cuando leemos la letra pequeña del empaque nos encontramos con que le faltan algunos gramos [Lo malo es que casi nunca miramos esa letra pequeña].

Esta confusión se presenta con mayor facilidad en las presentaciones de un kilo, en la que se hace creer al cliente que si compra esa presentación recibirá el doble de producto por un valor inferior  al que pagaría si comprara dos libras individuales, pero en realidad no hay un kilo sino 900 gramos. El cliente ha sido engañado, la ha comprado con la convicción de que se trataba de un kilo y que con ello ahorraría, pero la realidad es que no.

Las empresas están utilizando nuestra arraigada costumbre de tener como regla cierta que las presentaciones siempre son de una libra o de un kilo, de suerte que  el cliente no se detiene a confirmar el peso exacto de la presentación, pues por acto reflejo lo asume como de un kilo de una libra. Y claro, no se está violando la ley por cuanto en el empaque en letra pequeña está el peso exacto, pero se ha jugado con el subconsciente de la gente para engañarla  y hacerle creer que ha comprado más de lo que en realidad ofrece el producto.

Así que en adelante a leer toda la letra pequeña de los empaques, y  a considerar que las promociones casi no existen, sólo son estrategias de engaño y distracción.

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