La reestructuración de personal durante las adquisiciones de empresas

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Si has adquirido un nuevo negocio, uno de los retos más importantes que tienes que abordar es la reestructuración de personal. Incluso si mantienes el equipo, los empleados tendrán que adaptarse a la nueva visión y a la nueva forma de trabajar.

Tradicionalmente se entendía este proceso como algo ligado necesariamente el despido de tus trabajadores. No es así. Vamos a explicar cuáles son los puntos más importantes que deberás tener en cuenta para lograr una transición exitosa.

En relación con el área de personal, la reestructuración se divide en tres fases:

  1. Análisis
  2. Ejecución
  3. Crecimiento

La fase de análisis

El consejo de pensar antes de actuar es valioso en cualquier situación, pero especialmente en el caso de la reestructuración de personal. No sólo están en juego puestos de trabajo. Las decisiones que tomes también decidirán el curso de la motivación de tu equipo durante los próximos años y, por lo tanto, el resultado de tu negocio.

Durante la fase de análisis deberemos reflexionar sobre si los recursos de los que disponemos son adecuados para conseguir los objetivos de la empresa. Para ello, hace falta estudiar no solo cuáles son las capacidades de cada miembro del equipo, sino su potencialidad y motivación.

Existen personas más adaptadas al cambio y es probable que puedas contar con ellas para tus nuevos planes. Un elemento imprescindible en la tarea de determinar cuál será la configuración de tu equipo de ahora en adelante, es el estudio de capacidad. Un estudio de capacidad es un modelo cuantitativo los servicios y procesos de tu empresa que te permite analizar cuál es la demanda real de horas de trabajo que precisa tu negocio.

Otro elemento muy importante es el análisis individualizado del plan de carrera de tus empleados. Una forma de hacer este análisis es mediante un cuadrante con dos ejes. El primer eje es el grado de identificación con los valores y visión comercial de la empresa. El segundo eje representa el grado de destreza técnica del empleado.

En el primer cuadrante (alta destreza técnica y menor identificación con los valores) situaremos a los técnicos cuya participación es imprescindible, pero cuya evolución dentro del equipo es limitada. En segundo lugar, están las personas con una alta identificación con los valores y una destreza técnica limitada. Son los jugadores de equipo. A este tipo de empleado podrás asignarle tareas menos exigentes, pero su participación será imprescindible para lograr llevar a cabo los proyectos en marcha. En el cuadrante superior (alta identificación con los valores y alta destreza técnica) están los líderes de equipo. Este rol es imprescindible que tenga una continuidad durante la transición. La excelencia en tu empresa depende de mantener y desarrollar a tus líderes de equipo. Por último, las personas que no están identificadas con los valores que tú quieres implementar en el negocio y que además no tienen la destreza técnica requerida, serán candidatos para dejar la empresa.

La fase de ejecución

Durante la fase de ejecución de los cambios deberás realizar las actividades imprescindibles para que tu equipo cambie en la dirección adecuada. En primer lugar, deberás comunicar cuáles son los cambios. Si estos cambios afectan a empleados a los que se requiere asumir nuevas responsabilidades es importante que entiendan lo que se espera de ellos en su nuevo rol.

Si los cambios implican una reorientación a una tarea más técnica que implique menor control sobre las actividades de un equipo, tendrás que asegurarte de que los empleados en esta nueva posición entiendan el razonamiento del cambio, las ventajas que tienen para ellos y para la empresa.

Por último, si debes prescindir de algún empleado, deberás comunicárselo con el mismo detalle que a los demás, explicándole por qué su marcha es importante para lograr los nuevos objetivos y cómo puede favorecerle a él personalmente en su trayectoria profesional.

La fase de mejora

La última fase es la de mejora. En esta fase, es importante que te centres en los perfiles técnicos que existen en la empresa. Tu objetivo es conseguir motivarlos para que pasen a ocupar el cuadrante que corresponde a los líderes de equipo. En tu negocio quieres que todos y cada uno de los empleados puedan desempeñar áreas de responsabilidad en función de los proyectos que les sean asignados. Quieres personas proactivas y también identificadas con los valores y la visión comercial qué quieres llevar a cabo.

La adquisición de un nuevo negocio implica siempre una reestructuración de personal. La parte más complicada de una reestructuración consiste en calibrar los perfiles de tus nuevos empleados. Si no consigues que se alineen con los valores que introduces en el negocio, tendrás serios problemas. Para evitar estas dificultades, realiza una transición en varias fases. Analiza, ejecuta y mejora. De esta forma, conseguirás poner en marcha al equipo. Y un equipo motivado y capaz es la base del éxito de tu empresa.

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